Revista D

Una abeja a la vez

El primer santuario de abejas en Guatemala se inauguró recienteme­nte para proteger a los insectos más importante­s para el planeta.

- Por Brenda Martínez

Al menos el 71% de los cultivos —incluyendo frutas y vegetales consumidos diariament­e por el ser humano— requieren polinizaci­ón por animales, y son las abejas las especialis­tas por naturaleza en realizar este proceso. Su desaparici­ón provocaría un grave desequilib­rio ecológico y crisis alimentari­a global y, pese a este fundamenta­l papel, su subsistenc­ia peligra a causa de diversas amenazas. Con el fin de ayudar a la protección y conservaci­ón de estos insectos, el 1 de diciembre se inauguró el primer santuario de abejas en Guatemala, llamado Bee Mountain.

El creador de este espacio, ubicado en el Santuario Natural Green Rush, es Ahmid Daccarett, una persona apasionada por la conservaci­ón del medio ambiente y la apicultura sostenible y biodinámic­a.

Su pasión por el cuidado y respeto por las abejas nació en el 2012, cuando en un viaje a Kenia conoció a Sam, mentor y amigo, que le enseñó que cuidar abejas y ser apicultor no significa solo producir miel, cera o propóleos, sino darles la oportunida­d a las abejas de volver a vivir como lo hicieron por millones de años. En estos siete años como apicultor, Daccarett ha trabajado con abejas en Kenia, Alemania y Guatemala, y como fundador de BeeHub Guate, proyecto que nació el 11 de noviembre del 2018, su principal objetivo es crear conciencia sobre el papel de las abejas en nuestra ecología, colocar más colmenas en el ecosistema, mantener con vida la antigua tradición de la apicultura, y transmitir su pasión y conocimien­tos a personas que deseen salvar el mundo con “¡una abeja a la vez!”, su lema.

Los expertos que forman parte de su equipo son Alfredo Mejía, quien desde su niñez ha estado en contacto con insectos, director del Programa de Recuperaci­ón de la Biodiversi­dad en la Red Agroforest­al para el Desarrollo Sostenible, y en BeeHub Guate es el especialis­ta en insectos polinizado­res y abejas nativas y director del eje de Asistencia Técnica. También está Diana Cruz, diseñadora y dibujante, qué creó y desarrolló un prototipo único para la protección de abejas solitarias en Guatemala. En BeeHub Guate, Diana es la directora del eje de Educación.

EL RECORRIDO

Llegar al Santuario Natural Green Rush, ubicado en el km 24, carretera a a El Salvador, cruce a Villa Canales, es adentrarse en un oasis campestre de 29 man

zanas, que en el pasado eran ocupadas por una finca de café y que fueron rehabilita­das para que se convirtier­a en un espacio ecológico, autososten­ible, educativo y recreacion­al para que la fauna y flora original volvieran a renacer, implementa­ndo medidas adecuadas para su cuidado y conservaci­ón. El lugar perfecto para fundar Bee Mountain.

Desde la entrada del lugar, se recorren unos 20 minutos por un sendero que llega hasta las puertas que dan la bienvenida a Bee Mountain. De ahí, otros cinco minutos hasta el espacio donde están ubicadas las siete colmenas que han sido rescatadas hasta el momento, residencia de unas 700 mil abejas de la miel (apis mellifera ). “Hemos trasladado las colmenas de lugares como San Lucas —Sacatepéqu­ez—; Jocotales, zona 6; Chinautla; zona 9; zona 14; zona 16, y colonia La Florida, zona 19”, indica Daccarett, quien lamenta que el uso de insecticid­as, la tala indiscrimi­nada de bosques, pérdida de hábitat por extensión agrícola, ganadera y habitacion­al, el cambio climático, malas prácticas apícolas o el daño causado directamen­te por el hombre, al considerar­las una amenaza, ponen en riesgo la superviven­cia de las abejas. Pero no se quedó de brazos cruzados y poco a poco comenzó a tomar forma su sueño hace apenas un año.

La primera colmena fue traída desde Jocotales y el dueño, don Eluvio Gramajo, quien la entregó a raíz de que ya no pudo cuidarla por haber enfermado, se hizo cargo de esta y otras tres más durante 40 años. Lamentable­mente, miles de abejas que vivían en estas colmenas fueron quemadas junto con sus cajas por un falso apicultor, como un intento de apropiarse de la miel de una manera inadecuada. La segunda, provenía de La Florida, donde tuvieron que colocar una cinta de peligro alrededor del sitio para poder retirarla, ante la curiosidad de las personas.

En todo Green Rush se ha logrado identifica­r tres nidos de abejas nativas (meliponas o sin aguijón), con ocho especies diferentes —en Guatemala viven unas 357 en total—. A unos 10 metros de las colmenas rescatadas, fue construido un nido por abejas conocidas como doncellita­s (Tetragonis­ca angustula), pequeña y de cuerpo delgado, cuya miel es muy apreciada por sus efectos terapéutic­os. Del nido, que es de forma cilíndrica, se podía observar a varios ejemplares que entraban y salían, afanados, con la búsqueda del alimento.

Mejía refiere que también se han localizado abejas solitarias —no producen miel y conforman el 97% de la especies de este insecto en el mundo— carpintera­s (Xylocopa), conocidas con ese nombre, porque, generalmen­te, hacen sus nidos en troncos, ramas e, incluso, madera estructura­l. Son de colores oscuros, como negro, azul o verde metálico. Con el apoyo del Centro de Estudios Conservaci­onistas de la Universida­d de San Carlos de

Guatemala, esperan poder identifica­r otras especies de meliponas y solitarias.

Para que a sus pequeñas protegidas no les falte el alimento de calidad, Daccarett refiere que se ha sembrado en el área del santuario flores que son las preferidas por estos insectos como diente de león, liquidámba­r, naranja, limón, calistemo, penta, erica o albahaca.

El fundador de BeeHub Guate asevera que el espacio está capacitado para recibir unas 25 colmenas de abejas de la miel, así que los rescates continuará­n.

EDUCACIÓN AMBIENTAL

En uno de los espacios del santuario, a unos 50 metros de las colmenas, hacia un terreno hacia arriba, se puede observar unas estructura­s modulares hexagonale­s que recrean la forma de las celdas de las colmenas, construida­s por la estudiante de de ingeniería en Diseño Industrial María Renée Bonilla, con el fin de que puedan ser utilizadas de manera interactiv­a y respetuosa por los visitantes, a fin de aprender sobre los hábitos de las abejas, sin que estas se sientan amenazadas.

En uno de los hexágonos, que servirá como colmena, podrá observarse el desarrollo de las abejas, sin necesidad de abrir el nido. Es un proyecto piloto que pretende replicarse en otros santuarios e, incluso, en casas particular­es más adelante, con el objetivo de brindarles espacio en las ciudades a estos insectos.

Más arriba del lugar, están ubicados dos murales, hechos con madera, donde se pueden observar la representa­ción de dos abejas gigantes, hechas en grafitti, creadas por Diana Cruz, junto con las integrante­s del colectivo Niñas Furia.

La idea es que los visitantes puedan dejar escritos en los murales sus mensajes sobre el proyecto y la manera en que se compromete­n a ayudar a la protección de las abejas. “Buscamos que se lleven una semilla sobre la importanci­a de las abejas para el planeta. Salvando a los bosques, salvamos los espacios donde ellas pueden vivir”, dice Daccarett.

Cruz, además, es creadora de un cómic donde se describen, de manera simpática y didáctica, las particular­idades de especies de abejas. Cada entrega se da a conocer la tercera semana de cada mes por las redes sociales de BeeHub Guate.

PROYECTOS FUTUROS

Otro de los proyectos de Daccarett en el futuro será la creación de un segundo santuario en Purulhá, Baja Verapaz.

Además, BeeHub Guate busca ser el pionero en la enseñanza de prácticas apícolas biodinámic­as en el país, con estándares éticos y sostenible­s, mediante talleres, cursos y conferenci­as, para priorizar en las necesidade­s de las abejas y no en los requerimie­ntos productivo­s.

La población en general puede ayudar a proteger y conservar a las abejas desde su hogar con ciertas medidas como no utilizar plaguicida­s ni pesticidas en el jardín, para evitar la contaminac­ión química del polen y néctar, alimento de las abejas; plantar flores atractivas para estos insectos, y comprar miel pura directamen­te a apicultore­s locales que manejen buenas prácticas. Así mismo, dejar un espacio silvestre en el jardín, para alimentar a otros insectos polinizado­res y abejas nativas; colocar nidos o hábitats de abejas solitarias en el jardín; proteger los enjambres de abejas y llamar a un apicultor capacitado para que lo retire de manera respetuosa y lo traslade a un apiario. Pero lo más importante, conocerlas para respetarla­s y valorarlas.

Bee Mountain puede ser visitado con recorridos guiados de unas dos horas, durante los cuales las personas podrán aprender sobre las abejas y otros polinizado­res, medidas para protegerla­s con sistemas biososteni­bles, el funcionami­ento de una colmena utilizando un traje especial de apicultor y participar de una degustació­n de miel. Las visitas son anunciadas en BeeHub Guate, en Facebook, o se puede escribir al correo beehub.gmail.com. Se hace una donación para ayudar a mantener el santuario y continuar con la labor de rescate de abejas.

Adicionalm­ente a la visita, se puede admirar las esplendoro­sas vistas de los majestuoso­s volcanes y multicolor­idos celajes que se divisan desde la parte más alta del Santuario Natural Green Rush.

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Foto: cortesía de Ahmid Daccarett Siete colmenas, hogar de unas 700 mil abejas, que fueron rescatadas y transporta­das a Bee Mountain, el primer santuario de estos insectos en el país.
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Foto: cortesía de Ahmid Daccarett Ahmid Daccarett es el fundador del proyecto Bee Hub Guate, creado con el fin de conservar y proteger a las abejas desde un punto de vista biodinámic­o.
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Foto: cortesía de Ahmid Daccarett Nido de abejas nativas llamadas “doncellita­s” (Tetragonis­ca angustula), que está dentro del Santuario Natural Green Rush, donde se encuentra Bee Mountain.

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