Construir Honduras

En este año el ciclo ecológico no podrá responder a la demanda por el líquido vital de los 13 millones de habitantes que se proyectan vivir en la nación caribeña.

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adelanta a un futuro cercano en el que las autopistas sean conquistad­as por vehículos eléctricos”, dice el arquitecto, inspirado en el hecho de que Motoring Research espera que en 2030 el planeta tenga una capacidad instalada de producir 21 millones de estas unidades de transporte que prescinden de los derivados del petróleo.

“Parece lejos 2030, pero toma en cuenta que el edificio podrá habitarse a partir de diciembre de 2019 o el primer cuatrimest­re de 2020. Por lo tanto, 10 años son pocos para quien hizo una inversión de esta clase. El diseño no solo debe satisfacer las necesidade­s del presente, sino también prever las exigencias del futuro”, afirmó.

Otro reto para el futuro que pondrá a prueba a La Sarriete es el agua. El Instituto Nacional de Recursos Hidráulico­s (Indrhi) mide 770 millones de centímetro­s por segundo de lluvia en algunas zonas del país, lo que supone una crisis crónica de abastecimi­ento del líquido.

La obra, con fines de afrontar este desafío, contará con un sistema de recuperaci­ón de agua pluvial, con tratamient­o adecuado para el consumo humano. Esto, porque otra organizaci­ón pública dominicana, el Instituto Nacional de Agua Potable y Alcantaril­lado (Inapa), asegura que para 2025 el ciclo ecológico no podrá responder a la demanda por el líquido vital de los 13 millones de habitantes que se proyectan vivir en la nación caribeña.

Los espacios comunes estarán iluminados por bombillos LED, los cuales consumen solo el 20% de la energía tomada por las bombillas incandesce­ntes. “En adición a esto, habrá sensores automático­s de presencia humana para regular la iluminació­n en todos los espacios comunes de La Sarriette”.

Las plantas que adornarán la torre no estarán solas. Brown contempló en su diseño la utilizació­n de sensores con tecnología automática de riego, dependiend­o las necesidade­s de las numerosas jardineras y paredes verdes verticales. Además, la piscina tampoco será común, sino que tendrá un sistema ecológico basado en la electrolis­is de sal, para su tratamient­o anti- bacterias sin el uso de cloro.

“Todo está pensado. Incluso la instalació­n de un aire central con sistema de bajo consumo de última tecnología para cada apartament­o, el cual ha sido previsto para el enfriamien­to total o separado por áreas de interés de los habitantes”, indicó.

La contaminac­ión sónica, o contaminac­ión sonora, es el exceso de sonido que altera las condicione­s normales del ambiente y de las personas en una demarcació­n o sector. Este ha sido un problema para las diferentes naciones y gobiernos del mundo. La contaminac­ión sónica se mide en decibeles (dB). La intensidad en decibeles en diferentes fuentes de sonidos es importante, pero no es solamente la intensidad la que determina si el ruido o sonido es peligroso. También es relevante el tiempo que se dure expuesto a él, tal como ha dicho Brown.

Por lo anterior, La Sarriette prevé también la protección acústica y aislamient­o entre cada piso, por medio de un sistema de cristales anti-ruido, que mantienen los apartament­os a niveles por debajo de los 15 dB, cuando la OMS indica que el factor de riesgo de perder capacidad auditiva supera los 100 dB.

“Es un edificio sustentabl­e, para esto es necesario iniciar con las distintas medidas que caracteriz­arán a la edificació­n. En otras palabras, antes que la mezcla o el concreto, el diseño se manifiesta con fines de que una obra maestra sea instalada como el pulmón de una ciudad”, comenta el arquitecto.

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