Ma­lek se plan­tó pa­ra de­cir: Soy Fred­die Mer­cury

El ac­tor hi­jo de mi­gran­tes egip­cios se ha ano­ta­do un go­la­zo con su pa­pel de Fred­die Mer­cury en Bohemian Rhapsody. Con 37 años de edad y un pre­mio Emmy por su pa­pel de Elliot en Mr. Ro­bot, Ma­lek po­dría ser un can­di­da­to al Os­car

Diario El Heraldo - - Portada - ES­TA­DOS UNI­DOS

Aun­que Bohemian Rhapsody no ha si­do pre­ci­sa­men­te la pe­lí­cu­la con­sen­ti­da de la crí­ti­ca, na­die pue­de ne­gar que Ra­mi Ma­lek se lu­ce co­mo Fred­die Mer­cury.

El ac­tor qui­zá es­té vi­vien­do su me­jor mo­men­to en la in­ter­pre­ta­ción, y aun­que di­ce que él nun­ca lle­ga a creer­se las co­sas del to­do, sí le ha apos­ta­do a es­te pa­pel su po­ten­cial, y los ci­né­fi­los y se­gui­do­res de Queen se lo agra­de­cen.

Es fá­cil ha­blar del va­lor que tu­vo a la ho­ra de plan­tar­se en Lon­dres y de­cir: “Soy Fred­die Mer­cury”. ¿Pe­ro po­de­mos co­men­tar el pá­ni­co que vino con esa de­ci­sión? El te­rror lo mi­ti­gó la sen­sa­ción de in­cre­du­li­dad que me acom­pa­ñó siem­pre. Nun­ca lle­gué a creér­me­lo del to­do, ni si­quie­ra cuan­do me di­je­ron que el pa­pel era mío. Pe­ro sa­bía que te­nía que ser yo. Por eso lo apos­té to­do, me­ses, in­clu­so años, an­tes de que me di­je­ran na­da.

¿Por qué?, ¿cuál es su afi­ni­dad con Fred­die Mer­cury?

En una de las mi­les de en­tre­vis­tas y do­cu­men­tos que he vis­to de Queen, y le re­to a en­con­trar al­go que no ha­ya vis­to, el gru­po in­ten­ta ex­pli­car su éxi­to. Y Fred­die lo re­su­me a la per­fec­ción: fue un gru­po de in­adap­ta­dos en un mun­do de mar­gi­na­dos. Es al­go con lo que me iden­ti­fi­ca­ba con Elliot en Mr. Ro­bot y aho­ra con Fred­die. Me he sen­ti­do así, he li­dia­do con pro­ble­mas de iden­ti­dad. Sé que nues­tros ho­ga­res fue­ron di­fe­ren­tes, pe­ro co­mo hi­jo de fa­mi­lia de inmigrantes pue­do en­ten­der a un jo­ven na­ci­do en Zan­zí­bar (Mer­cury), cria­do des­de los dos años en in­ter­na­dos en Bom­bay y for­za­do a emi­grar a Lon­dres. Sé lo que es ha­blar un idio­ma dis­tin­to y co­mer otra co­mi­da de puer­tas aden­tro. Sé lo que es ser di­fe­ren­te.

¿Y en lo mu­si­cal?

No creo que exis­ta un ser hu­mano ca­paz de es­cu­char

Bohemian Rhapsody sin que le lle­gue. Fue la can­ción que es­cu­ché una y otra vez en mi ju­ven­tud sin sa­ber por qué. Y creo que te­mas co­mo We Will Rock You o We Are the Cham­pions te co­nec­tan, no im­por­ta la ra­za, el se­xo, tus creen­cias, te unen en una voz. Pe­ro Fred­die me ha en­se­ña­do más. Con él, o por él, he co­no­ci­do a Hen­drix, a Bo­wie, el Ca­ba­ret de Li­za Mi­ne­lli o a Aret­ha Fran­klin. Era un gran fan que me ha for­ma­do mu­si­cal­men­te. Yo te­nía un gus­to muy ecléc­ti­co, ti­ran­do a tris­tón, que di­ría al­guien, y aho­ra soy un enamo­ra­do de Bo­wie.

¿Ha he­re­da­do el estilo de ves­tir de Fred­die Mer­cury?

¡Nun­ca tu­ve tan­tas prue­bas de ves­tua­rio! Mer­cury fue úni­co, la os­ten­ta­ción he­cha hom­bre, la ver­da­de­ra de­fi­ni­ción de la pa­la­bra ex­tra­va­gan­cia. Y no es por ti­rar­me flo­res, pe­ro me que­da­ban muy bien. Me di­ver­tí mu­cho con es­tas pren­das.

Me sien­to más se­gu­ro

cuan­do vis­to bien. No me pi­lla­rás por ahí con ca­mi­se­ta y vaqueros. Mi pa­dre sa­bía ves­tir y eso lo he­re­dé. Me pa­re­ce un ges­to de edu­ca­ción, pe­ro tam­bién es al­go que dis­fru­to. La moda es una gran ex­pre­sión ar­tís­ti­ca, una for­ma crea­ti­va con la que mos­trar cla­ra­men­te quién soy.

La pe­lí­cu­la arran­ca

con el con­cier­to be­né­fi­co Li­ve Aid en 1985. Han pa­sa­do más de tres dé­ca­das y el mun­do es­tá más di­vi­di­do que nun­ca. ¿Es op­ti­mis­ta con nues­tro fu­tu­ro? Si no lo fue­ra no ha­bría ra­zón pa­ra se­guir. In­ten­to ser­lo apo­yan­do a di­fe­ren­tes or­ga­ni­za­cio­nes en Egip­to o ayu­dan­do a los re­fu­gia­dos si­rios. Me preo­cu­pa el ac­ce­so al agua po­ta­ble en el mun­do. Y la ne­ce­si­dad de ali­men­tar a nues­tra in­fan­cia. Quie­ro ser co­mo Mer­cury, ayu­dar al cam­bio. Y mi voz, mi pre­sen­cia, es lo más po­de­ro­so que pue­do ofre­cer.

¿Al­gu­na vez pen­só que ga­na­ría un pre­mio Emmy por su pa­pel en Mr. Ro­bot?

De ni­ño nun­ca te ima­gi­nas que al­go así se­rá po­si­ble. Co­mo mu­cho, sue­ñas que po­drás res­pi­rar el mis­mo ai­re que tus ído­los. In­clu­so cuan­do su­ce­de, cuan­do di­cen tu nom­bre, el de tu se­rie, es co­mo si te sa­ca­ran por unos se­gun­dos de tu cuer­po.

¿Por qué de­jó la in­ter­pre­ta­ción des­pués de The Pa­ci­fic?

Pen­sé que ha­bía he­cho el peor tra­ba­jo de mi vi­da. Fue­ron unas con­di­cio­nes de ro­da­je muy du­ras y me sen­tí ba­jo la lu­pa de (Tom) Hanks y (Ste­ven) Spiel­berg (los pro­duc­to­res de la se­rie), al­go que me pro­vo­có mu­cho es­trés. Lue­go apren­dí a echar me­nos res­pon­sa­bi­li­dad en mis hom­bros. Si me hu­bie­ras di­cho ha­ce sie­te u ocho años que iba a ser el pro­ta­go­nis­ta de una se­rie icó­ni­ca en te­le­vi­sión y me iba a sen­tar con ami­gos co­mo Brian May y Ro­ger Tay­lor ha­blan­do de Fred­die Mer­cury, me ha­bría muer­to. Pe­ro es una mues­tra de dón­de pue­de lle­var­te tu tra­ba­jo co­mo ac­tor. A esa son­ri­sa que se for­jó den­tro de mi men­te cuan­do fi­nal­men­te me mi­ré al espejo y to­do lo que vi fue a Mer­cury

Aun­que en de­ter­mi­na­do mo­men­to de su ca­rre­ra Ra­mi Ma­lek tu­vo du­das so­bre su fu­tu­ro en la ac­tua­ción, re­gre­só pa­ra de­mos­trar que tie­ne el po­ten­cial pa­ra ser uno de los gran­des de Holly­wood.

El ac­tor trans­pi­ra la esen­cia de Fred­die Mer­cury en Bohemian Rhapsody, que es un fra­ca­so con la crí­ti­ca y un exi­ta­zo en la ta­qui­lla in­ter­na­cio­nal.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Honduras

© PressReader. All rights reserved.