Apun­tes

Diario El Heraldo - - País -

teletón. A oí­dos de ri­cos, cla­se me­dia y po­bres, ano­che ha arran­ca­do la obra de amor y de so­li­da­ri­dad más gran­de en Hon­du­ras, la Teletón y, co­mo siem­pre se di­ce, na­die es tan po­bre para no dar –aun­que sea un lem­pi­ri­ta- ni tan rico para no ne­ce­si­tar, así es que, to­dos ca­yen­do el muer­to y sol­tan­do el llan­to.

BRO­MA. El señor de la te­le­vi­sión pa­só de pa­so por el ve­tus­to Ton­con­tín y le di­jo a la mu­cha­cha­da que en las pró­xi­mas elec­cio­nes se en­fren­ta­rán los bue­nos con­tra los ma­los y di­jo que en­tre los bue­nos so­lo es­ta­ban él y LZ y, tal vez, al­guien del Pi­nu, pe­ro al olan­chano no lo men­cio­nó ni en bro­ma... ¡Va­ya, jo­di­do!...

AMLO. Mien­tras ha­ce una semana el olan­chano se abra­za­ba y le lan­za­ba vi­vas al Ma­du­ro ve­ne­zo­lano en la to­ma de po­se­sión de AMLO, su pri­mo­gé­ni­to, Héc­tor Ze­la­ya, sa­ca­ba pe­cho y se to­ma­da una sel­fie con Kirst­jen Niel­sen, se­cre­ta­ria de Se­gu­ri­dad del im­pe­rio con­tra­ata­ca. El uno pa­tean­do con la iz­quier­da y el otro con la de­re­cha.

MI­SA. Des­de el he­mi­ci­clo man­dan a de­cir que el pa­te­plu­ma, je­fe su­pre­mo de la ban­ca­da azu­le­ja, tu­vo “mi­sa” ayer na­da me­nos que con el bra­si­le­ño de la “ma­xi”. No tar­dan los len­guas lar­gas en esas re­des en em­pe­zar a in­ven­tar que an­da­ba vien­do có­mo lo ablan­dan, que se lo quie­ren echar a la bol­sa, que ya no ha­llan qué ha­cer y que no sé qué, que aquí que allá.

INGLÉS. Por cier­to que es­ta semana ha si­do muy pro­duc­ti­va en el he­mi­ci­clo. El Tommy pro­pu­so un bono al trans­por­te para es­tu­dian­tes po­bres, el Chá­vez Ma­di­son otro para que el inglés sea obli­ga­to­rio en las es­cue­las pú­bli­cas a par­tir del 2020, y el Vi­lla­to­ro otro para que el co­bro de ma­trí­cu­la es­co­lar no sea do­ble.

SE­RIOS. Brin­co y me­dio el de “Pe­dri­to” Ata­la y com­pa­ñía, por­que re­sul­ta que para el par­ti­do de ma­ña­na les quie­ren cla­var un ár­bi­tro que es más olim­pis­ta que Nahúm y, de re­ma­te, to­do el tiem­po le ha he­cho la vi­da de a cua­dri­tos al po­bre Mo­ta­gua... Sean se­rios, co­mo de­cía JTM.

HÉ­ROE. Ho­no­res –co­mo se lo me­re­ceal úni­co bom­be­ro so­bre­vi­vien­te de los hé­roes de La Mon­ta­ñi­ta. En el ca­mino que­da­ron cua­tro de sus com­pa­ñe­ros. Los cua­tro ofren­da­ron sus vi­das en de­fen­sa de los bos­ques, va­le de­cir, de nues­tras vi­das y no se va­le que unos cuan­tos ma­los hon­du­re­ños les si­gan me­tien­do fue­go.

SU­SANO. A “Su­sano” le ter­mi­na­ron echan­do el muer­to. A los otros, so­lo en­cu­bri­mien­to. No es po­si­ble, la­men­ta y se que­ja la ma­má de Carlos Co­llier, que prác­ti­ca­men­te los de­ja­ron li­bres. “Ellos ma­ta­ron a mi hi­jo”, sen­ten­ció.

Unión. Ca­ram­ba, com­pa, co­mo di­ce aquel, esa Unión Adua­ne­ra en­tre los trian­gu­la­res va vien­to en po­pa. Los tres tris­tes ti­gres se vie­ron las ca­ras ayer en El Poy y JOH es­tá se­gu­ro que el pro­gra­ma ge­ne­ra­rá pro­gre­so y, en con­se­cuen­cia, ayu­da­rá a fre­nar las ca­ra­va­nas.

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