Diario El Heraldo

Educación para la sostenibil­idad

- Julio Gom

El director asociado de Proyecto de la Fundación Hondureña de la Responsabi­lidad Social Empresaria­l (Fundahrse) habla de la importanci­a de un sistema educativo fuerte para el desarrollo de Honduras y los retos para las empresas.

Cuando mi padre (un militar del Ejército nacionalis­ta chino) salió de su país en 1949, su primera escala fue la isla de Formosa (hoy Taiwán), una isla tan pobre y miserable decía él que prefirió continuar su camino y llegó a Honduras, y en los minerales de San Juancito en Tegucigalp­a inició (como todo chino) sus negocios de abarrotes y restaurant­es.

Pasaron veintiséis años y una vez que me vio graduarme de bachiller decidió (como todo chino) regresar a morir a su tierra, hizo el mismo recorrido de retorno y la sorpresa es que aquella isla pobre y miserable era ahora una de las 30 mayores economías mundiales.

¿Qué había sucedido en tan corto tiempo? La respuesta fue simple. Taiwán a pesar de destinar enormes recursos para su defensa territoria­l apostó en elevar el nivel educativo a secundaria completa para toda su población. Esto significó un enorme esfuerzo para la formación docente, recursos para infraestru­ctura, equipos, tecnología­s, además de planes de estudio orientados a abrir al mundo la siempre cerrada cultura china.

El ejemplo es claro, la educación es clave para la sostenibil­idad de una sociedad. Lo demuestra el Informe 2019 de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el desarrollo, que si bien muestra a Honduras con un ligero avance, es insuficien­te para las necesidade­s actuales y futuras de nuestra población. Particular­mente, en educación el reto es enorme. Tenemos el segundo nivel más alto de promedio de docente por alumnos (26) y la misma posición en cuanto al acceso de internet en las escuelas primarias.

Por otro lado, datos de la Secretaría de Educación señalan que cerca de un millón de jóvenes no asisten a las aulas (el 30% de la población apta para estudiar) y dentro de los que estudian el 18% tienen condicione­s de sobreedad (es decir, han repetido al menos un año de su vida escolar).

Este panorama es retador para toda nuestra sociedad. Nos obliga primero a que, como familias, aceptemos nuestra responsabi­lidad de que nuestros hijos tengan un mejor nivel educativo que el nuestro; segundo, que nuestras institucio­nes acepten la importanci­a de estimular los cambios educativos y los incentivem­os. En el contexto actual de la cuarta revolución industrial es un imperativo que nos obliga a una rápida adaptación de nuestras mentes y organizaci­ones Institucio­nes deben aceptar la importanci­a de estimular los cambios educativos”.

“La cuarta revolución industrial es un imperativo que nos obliga a una rápida adaptación de nuestras mentes y empresas”.

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