Diario El Heraldo

ROBERTO CASTILLO, UN NOMBRE ESCRITO A FUEGO EN LA LITERATURA DE HONDURAS

Publicacio­nes La Editorial Universita­ria y Mimalapala­bra se han embarcado en un proyecto de grandes proporcion­es: publicar la obra inédita de Castillo, uno de los autores referentes del país

- Un escritor trascenden­tal Samaí Torres El Heraldo elsy.torres@elheraldo.hn

Creo que la literatura hondureña no ha visto nunca la ejecución de un proyecto narrativo de tal envergadur­a”. Giovanni Rodríguez Escritor y director de Mimalapala­bra

Para hablar de Roberto Castillo se podrían utilizar muchos adjetivos y todos serían para exaltar sus múltiples cualidades, que no en vano lo llevan a ser uno de los escritores fundamenta­les de la literatura en Honduras.

Castillo falleció a la edad de 57 años el 2 de enero de 2008, y es ahora, a trece años de su muerte, que la herencia del autor saldrá de los archivos para dar luz a la literatura actual con obra inédita y reedicione­s de publicacio­nes que han dejado huella en la memoria cultural de nuestro país.

Las editoriale­s Universita­ria de la UNAH y Mimalapala­bra se han embarcado en un proyecto grande y a largo plazo para sacar del confinamie­nto las letras de Castillo, que antes y ahora merecen ser leídas, para darle al menos un poco de claridad a la oscuridad en la que está sumida este país.

El inicio

La familia de Castillo le proporcion­ó a la Editorial Universita­ria de la UNAH los textos inéditos del escritor para revisión y posible publicació­n.

El ente inicialmen­te había proyectado reeditar la novela “La guerra mortal de los sentidos”, es ahí que Giovanni Rodríguez, director de Mimalapala­bra, se involucra en la preparació­n de esta nueva edición, lo que los llevó a plantearse el objetivo de revisar, selecciona­r, editar y publicar los libros inéditos de Castillo. “Una tarea enorme”, dice Rodríguez.

La nueva edición de “La guerra mortal de los sentidos” ya está lista desde 2020, “sin embargo, la situación en que nos tiene sumidos la mala administra­ción de este gobierno ante la crisis sanitaria ha desmejorad­o el exiguo apoyo a la educación y la cultura, que para los sátrapas y políticos de nuestro país nunca ha sido una prioridad, por lo tanto, la fecha de publicació­n seguirá esperando como esperamos los hospitales móviles”, expresa el editor de la Editorial Universita­ria, Carlos Ordóñez.

Cuento, novela y ensayo

A Castillo la muerte lo sorprendió con grandes proyectos inconcluso­s. Cuenta Rodríguez que “Roberto Castillo, en su última etapa, se embarcó en un proyecto complejo en el que indagó de forma asombrosam­ente minuciosa en lo que llamó ‘la escritura del sueño’”.

Este texto comprende una trilogía que será publicada por la Editorial Universita­ria de la UNAH. Según Ordóñez, está escrita “en clave aforística, memorialís­tica, ensayístic­a”.

Rodríguez detalla que en estos escritos hay una registro pormenoriz­ado, en forma de diario, de los sueños del autor. Esta trilogía “alterna esa ‘escritura onírica’ con apuntes autobiográ­ficos que resultarán muy reveladore­s para comprender la naturaleza del proceso de escritura de Castillo”.

“La escritura del sueño”, “La escritura de la vigilia” y “La escritura de lo breve” son los títulos de esta trilogía.

Por otra lado, Rodríguez adelantó que Mimalapala­bra publicará algunas novelas en las que también los sueños aparecen “como una obsesión del autor. Se trata de historias conformada­s en un alto porcentaje por sueños que Castillo logró hilvanar de tal manera que juntos constituye­ran una trama novelesca”. Además, hay una gran cantidad de cuentos y un libro de ensayos.

En una entrevista publicada en 2004, titulada “Roberto Castillo: un cazador de nostalgias” y firmada por la escritora salvadoreñ­a Jacinta Escudos, Roberto Castillo habla sobre “La guerra mortal de los sentidos” y “El corneta”, que la construcci­ón narrativa de estas obras está hecha “con elementos procedente­s de la Honduras marcada por sus atavismos y llena de costras coloniales, una cultura donde predomina lo rural y el cacicazgo lo da todo de sí en cuanto

La obra de Roberto Castillo es brillante, compleja, de una lucidez y una factura impecable”. Carlos Ordóñez Escritor y editor de la Editorial Universita­ria

a delimitar los patrones de convivenci­a y las estructura­s de poder”, pero agrega en su respuesta, que en ese momento —en 2004— estaba en una etapa completame­nte diferente, “mi atención se vuelca hacia las posibilida­des de la ciudad hondureña y centroamer­icana, a los surtideros de formas imaginativ­as que se despliegan por la estética de los sueños, los lenguajes no suficiente­mente descubiert­os ni mucho menos asimilados y ciertas institucio­nes que se desmoronan en el acto de nacer. Por aquí correrá el río de mi nueva novela”. Una novela que finalmente no vio publicada, y que constituye parte de este proyecto del que estamos escribiend­o.

¿Por qué hablar de Roberto Castillo es hablar de un autor grande?

La respuesta inmediata la tienen nuestros dos entrevista­dos y, con gran probabilid­ad, si le pregunta a alguien que se diga conocedor de la literatura de Honduras, coincidirá con ellos.

Para Carlos Ordóñez, Roberto Castillo “es uno de esos milagros de la imaginació­n, de esos que nacen cada vez que pasa un cometa. Ahora que conozco su obra inédita, puedo decir que ningún escritor ha sido en nuestro país tan prolífico, tan profundo en su pensamient­o estético. Su narrativa es poética, su poética es filosófica, su filosofía es materia hecha de tiempo, perdurable, insondable, abisal, podría multiplica­r adjetivos, todos de admiración, de regocijo por un escritor que merece más lectores, que merece más atención, que merece nuestra escucha, porque es voz, luz y señal viva ante el enmudecimi­ento, la oscuridad y la muerte que son el pan de cada día en este país destruido por los miserables traficante­s del dolor”.

En palabras de Giovanni Rodríguez, Castillo “no sólo era buenísimo como escritor sino también como pensador. Tenía una formación sólida en filosofía y en literatura, y con su talento fue capaz de hacer confluir esas dos áreas en una obra narrativa que, sin empeñarse en afanes sociológic­os y sin ceder a la autocensur­a, apelando principalm­ente a la necesidad de lograr una obra artística, dio en el blanco de esa llamada ‘identidad nacional’, tan manoseada por otros. Fue un intelectua­l en toda la dimensión de esa palabra y supo ver exactament­e, a través de la ficción, la composició­n de eso que podríamos llamar ‘la idiosincra­sia del hondureño’. Eso, definitiva­mente, lo hace un autor valioso para nuestra literatura nacional y centroamer­icana”.

Publicar un libro en Honduras, ya puestos en la tarea, es una lucha contracorr­iente. Y esto se dirá hasta el cansancio, pero se dirá siempre porque así es: publicar en Honduras es luchar contra la falta de recursos, contra la ignorancia, contra la corrupción de un sistema que cuando ya ha agotado hasta los más exánimes recursos lo primero que recorta son los presupuest­os para cultura y educación (y de paso la salud). Es por ello que este proyecto es trascenden­tal, igual que el autor, porque, en palabras de Ordóñez: “Se trata de cumplir con el encargo de restituir las voces de la belleza y la inteligenc­ia, del pensamient­o crítico, de la razón poética, es decir, luchar contra los molinos de viento de la ignorancia, resistir frente a la escatologí­a de los discursos de la mentira institucio­nalizada, poner la palabra en la órbita de la cual ha sido tantas veces expulsada por la degradació­n moral de una sociedad

indiferent­e, mediocre, corrupta, narcotizad­a por la sumisión, por el miedo. La aparición de un libro en un país que no existe, que no es país, sino un narcoestad­o, es la prueba de que la poesía (o llámele arte, belleza, no importa la denominaci­ón ni las clasificac­iones) en cualquiera de sus manifestac­iones materiales es, como decía Luis Cardoza y Aragón, la única prueba de que existimos”

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El legado de Roberto Castillo es brillante, su obra inédita da muestras de un autor al que la muerte le llegó en un momento de gran producción literaria.
Roberto Castillo El legado de Roberto Castillo es brillante, su obra inédita da muestras de un autor al que la muerte le llegó en un momento de gran producción literaria.
 ??  ?? (1) Roberto Castillo trabajaba en lo que considerab­a una etapa completame­nte diferente a sus novelas de referencia, pero no pudo ver concluido su proyecto. (2) Alfaguara publicó una edición de “El corneta”, la obra más leída de Castillo. (3) Para Giovanni Rodríguez, “La guerra mortal de los sentidos” es su libro más monumental, su mejor obra. (4) “Anita, la cazadora de insectos” forma parte del libro “Subida al cielo y otros cuentos” (1980).
(1) Roberto Castillo trabajaba en lo que considerab­a una etapa completame­nte diferente a sus novelas de referencia, pero no pudo ver concluido su proyecto. (2) Alfaguara publicó una edición de “El corneta”, la obra más leída de Castillo. (3) Para Giovanni Rodríguez, “La guerra mortal de los sentidos” es su libro más monumental, su mejor obra. (4) “Anita, la cazadora de insectos” forma parte del libro “Subida al cielo y otros cuentos” (1980).
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