Diario El Heraldo

¿Se puede patentar el sol?

- Miguel A. Cálix Martínez @Miguelcali­x

James Phipps. Es muy probable que este nombre no le diga ni sugiera nada al lector, a menos que sea uno de esos concursant­es sabelotodo de programas de televisión. Pero las probabilid­ades de saber la respuesta aumentan si el nombre mencionado es Edward Jenner, el “padre de la inmunologí­a”.

El 14 de mayo de 1796, Jenner aplicó dos dosis de su vacuna contra la viruela a Phipps, chiquillo de ocho años e hijo de su jardinero. Su idea era probar la hipótesis que había documentad­o en 16 intentos anteriores: las ordeñadora­s de vacas quedaban inmunizada­s contra la viruela debido a su contacto con el pus de las ampollas de vacas con virus de viruela bovina, una versión similar a la humana, pero menos contagiosa. Jenner no era el primer médico ni investigad­or que había postulado la idea de la inmunizaci­ón -el médico John Fewster lo había hecho en 1768- ni en probar una vacuna contra la viruela (cinco médicos lo hicieron antes de él); tampoco fue Phipps el primero en ser inmunizado, pero fue a partir del trabajo de Jenner que el funcionami­ento de la vacuna fue entendido cabalmente. Entre la primera mención de la inmunizaci­ón humana por viruela vacuna en 1768 y la inoculació­n a Phipps habían transcurri­do 28 años.

Otra grave enfermedad contagiosa, la poliomieli­tis, provocada por el poliovirus y que afecta el sistema nervioso, no tuvo vacuna sino hasta la década de los cincuenta del siglo XX como resultado de las investigac­iones de los virólogos Jonas Salk (estadounid­ense) y Albert Sabin (polaco, naturaliza­do estadounid­ense). Salk inició sus trabajos en 1948, con el apoyo de la fundación creada por el presidente Franklin D. Roosevelt, una de las víctimas más célebres de la enfermedad. La vacuna de Salk se probó en 1952 y se dio a conocer en 1955. Sabin inició sus ensayos en 1957 y logró la autorizaci­ón de su versión en 1962. La primera era inyectada (está en desuso) y la segunda es administra­da oralmente. Ni Salk ni Sabin aceptaron beneficiar­se económicam­ente por su descubrimi­ento; el primero, al ser entrevista­do por un programa de televisión sobre quién tenía la patente de la vacuna respondió: “No hay patente. ¿Se puede patentar el sol?”.

El VIH (virus de inmunodefi­ciencia humana) que provoca sida no tiene vacuna todavía, después de 40 años, pero se informó en diciembre de 2020 que un prototipo ha llegado a su última etapa de ensayos -por primera vez en 10 años- procurando superar las dificultad­es de anteriores intentos, poco eficaces debido a la variabilid­ad del virus.

Con el SARS-COV2 acechando, la tecnología y ciencia actuales han permitido el desarrollo de vacunas de variadas marcas y orígenes en tiempo récord, brindando esperanza de una cura a nivel global.

Se sabe que Jenner regaló una casa a Phipps y su familia. Los doctores Salk y Sabin donaron su aporte a la humanidad. ¿Qué pasará con las patentes de las futuras vacunas contra el VIH y covid-19? ¿Serán un regalo a la humanidad? ¿Acaso se puede patentar el sol?

¿Qué pasará con las patentes de las futuras vacunas contra el VIH y covid-19? ¿Serán un regalo a la humanidad? ¿Acaso se puede patentar el sol?”.

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