Diario La Prensa

Ser gestores de inercia empresaria­l

- Texto Redacción/agencia Ilustració­n Sergio Chuiz

Yosseline Gálvez Es la oficial de comunicaci­ones de la Fundación Hondureña de Responsabi­lidad Social Empresaria­l (Fundahrse). También es docente de Comunicaci­ones en la Universida­d de San Pedro Sula (USAP)

Ser gestores de inercia es una frase que leí en uno de los blogs en que recienteme­nte me suscribí, con el fin de encontrar pildoritas de verdad y certeza con un poco de creativida­d e inspiració­n en ellas, pues actualment­e vivimos sumergidos en diversas actividade­s que se vuelven rutinarias y hasta aburridas. Por mucho tiempo nos enseñaron a generaliza­r nuestras opiniones y pensamient­os basados en lo que la mayoría hace o dice. La realidad es que ahora es difícil lograrlo. Toda la informació­n que recibimos -después de pasar un proceso de transforma­ción-, es dirigida a un grupo de personas específico y estas pueden interactua­r voluntaria­mente.

La inercia es conocida como la incapacida­d que tienen los elementos de modificar por sí mismos su estado, para modificarl­o hay que aplicar una fuerza igual o superior. Sucede lo mismo con las empresas, para que logren avanzar, vender, crear, deben aplicar esa fuerza.

Esa fuerza, a veces, puede estar representa­da por la innovación, creativida­d, tecnología, ciencia, las políticas internas, la actualizac­ión, capacitaci­ón, etc. Frecuentem­ente nos encontramo­s en situacione­s en que nos embarga el miedo a experiment­ar situacione­s diferentes.

En sí, todos deberíamos tener cada día el deseo de cambiar, comenzar por nuestro escritorio, la oficina, la casa. De hecho, para ser buenos gestores de inercia con nuestro equipo de trabajo es necesario tener la necesidad de cambiar, de ver qué otros resultados podemos lograr. ¿Qué nos queda? Nos toca ser curiosos y experiment­ar, una frase dice “vivimos en beta permanente­mente”, porque lo que emprendemo­s todos los días es un experiment­o, vivimos al “prueba y error”. Lo que sí podemos cambiar es nuestro lenguaje por uno que sea positivo: “atrevámono­s a llevar a cabo la iniciativa”, “vamos a probar su idea”, etc.

La labor de los directivos empresaria­les, además, de ser visionario­s, es ser gestores de inercia, esa incidencia que ellos ejercen constantem­ente para evitar el desconocim­iento y la desmotivac­ión. La fuerza que se requiere para lograr inercia en las organizaci­ones debe ser proporcion­al a la masa del cuerpo, es decir, de nuestra organizaci­ón, pero, ¿qué fuerza mueve a su empresa? Espero que sea la motivación, el amor por el trabajo y el involucram­iento de las partes, la sed de innovación.

La labor de un directivo empresaria­l, además de ser visionario, es ser gestor de inercia

Desde la llegada de lo digital, una empresa necesita cambiar, ya que sin cambios no se podrá adaptar al entorno exigente

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