LOS AU­TOS, UN ES­TI­LO DE VI­DA

Con ma­yo­res éxi­tos en el ex­tran­je­ro. La ga­so­li­na co­rre por sus ve­nas.

4 Ruedas - - Mis Primeras 4ruedas -

El pi­lo­to me­xi­cano Gui­ller­mo Ro­jas Jr. trae en el ADN la pa­sión por los au­tos. Des­de que tie­ne uso de me­mo­ria, re­cuer­da que to­do en su ca­sa se re­la­cio­na­ba con vehícu­los y de­por­te mo­tor; si se le pre­gun­ta por su in­fan­cia, a su men­te vie­ne el ga­ra­je de su ca­sa lleno de pie­zas de co­ches.

El pa­pá de Me­mo Ro­jas, Gui­ller­mo Ro­jas Sr., fue un pi­lo­to de la dé­ca­da de los 50 y 60 que co­rrió en di­fe­ren­tes ca­te­go­rías en nues­tro país y a ni­vel in­ter­na­cio­nal, por ello, Me­mo prác­ti­ca­men­te na­ció con una pa­sión por los au­tos.

“Des­de que na­cí en mi ca­sa to­do era au­tos, des­de que ten­go me­mo­ria íba­mos a ver a mi pa­pá co­rrer y to­do eso fo­men­tó en mí un gus­to por los co­ches, des­de pe­que­ño ju­ga­ba con Hotw­heels. Re­cuer­do que an­tes el au­to­mo­vi­lis­mo era más “ro­mán­ti­co”, en oca­sio­nes mi pa­dre pre­pa­ra­ba sus pro­pios au­tos, los arre­gla­ba en el ga­ra­je de la ca­sa, cie­rro los ojos y aún pue­do ver un Fór­mu­la Ford o Fa­ri­mont con los que él com­pe­tía”.

Ro­jas Jr. co­men­zó a co­rrer go­karts a los 10 años, pero, aun­que pa­rez- ca iró­ni­co, su pa­dre le en­se­ñó a con­du­cir au­tos de ca­lle a la edad de 14 años en una carretera en Bos­ques de La­go en Cuau­titlán Iz­ca­lli. “Mi pri­mer au­to fue un go­kart, un regalo de un ami­go de mi pa­pá que qui­so fo­men­tar­me el gus­to por el au­to­mo­vi­lis­mo. Pero no fue sino has­ta más gran­de que tu­ve edad para con­du­cir un au­to de ca­lle; apren­dí en un Thun­der­bird Su­per­car­ga­do, me lo pres­ta­ban para dar al­gu­nas vuel­tas, na­da de co­rrer ni de uti­li­zar­lo para dis­tan­cias lar­gas” “Fue muy cu­rio­so, no te­nía edad para ma­ne­jar en la ca­lle pero ya co­rría au­tos, eso a ve­ces pa­sa con algunos pi­lo­tos cuan­do ini­cia­mos en es­ta ca­rre­ra a tem­pra­na edad. Ya es­tás com­pi­tien­do en pis­tas pro­fe­sio­na­les pero no pue­des ma­ne­jar en la ca­lle. Re­cuer­do que me sa­lía con mi pa­dre y él me en­se­ñó a me­ter ve­lo­ci­da­des en el Thun­der­bird, y es que an­tes con los au­tos de com­pe­ten­cia te­nías que usar una téc­ni­ca lla­ma­da pun­ta ta­lón para así cam­biar las re­la­cio­nes”.

-¿Cuál es tu au­to de en­sue­ño?

De ni­ño te­nía un pós­ter pe­ga­do en la pa­red de un Fe­rra­ri Tes­ta­ros­sa 1984, era mi au­to fa­vo­ri­to; re­cuer­do que mis cua­der­nos te­nía cal­co­ma­nías de ese vehícu­lo. Ha­ce po­co es­tu­ve a pun­to de com­pa­rar­me uno, pero me di­je­ron que el man­te­ni­mien­to es ca­ro y se des­com­po­nen a ca­da ra­to y me­jor desis­tí.

-¿Si pu­die­ras rea­li­zar un via­je por carretera a qué des­tino se­ría?

Cuan­do era ni­ño via­já­ba­mos por carretera de Mé­xi­co a Es­ta­dos Uni­dos; eran via­jes de tres días, lle­gá­ba­mos a un des­tino en Co­lo­ra­do para es­quiar en nie­ve, ten­go gran­des re­cuer­dos de aque­llas épo­cas y sin du­da ése se­ría mi des­tino ideal.

-¿Qué ha si­do lo más com­pli­ca­do en tu ca­rre­ra co­mo pi­lo­to pro­fe­sio­nal?

Siem­pre hay de­rro­tas y tro­pie­zos, al igual que vic­to­rias y logros, pero qui­zás lo peor ha si­do la pér­di­da de vi­das, cua­tro amigos han muer­to en es­te de­por­te.

cam­peón, Gui­ller­mo Ro­jas Jr. es el pi­lo­to me­xi­cano

Newspapers in Spanish

Newspapers from Mexico

© PressReader. All rights reserved.