EN­TEN­DIEN­DO A LOS CHI­NOS

La creen­cia de que lo fa­bri­ca­do en Chi­na es ma­lo de­be ter­mi­nar, las mar­cas de aquel país es­tán cre­cien­do, aun­que aún tie­ne un ca­mino por re­co­rrer en el sec­tor au­to­mo­triz.

4 Ruedas - - Editorial - LUIS RA­MÍ­REZ @luis­ramv lj­ra­mi­rez@not­mu­sa.com.mx

No ha­ce mu­chos días un lec­tor de 4Ruedas me es­cri­bió pa­ra co­no­cer la opi­nión que te­ne­mos res­pec­to a los vehícu­los de las mar­cas chi­nas co­mo JAC o BAIC, es­to por­que te­nía la du­da de com­prar uno de ellos o re­cu­rrir a una mar­ca ja­po­ne­sa que cuen­ta con mu­chos años de pre­sen­cia en el mer­ca­do; an­te su du­da, le acon­se­jé que re­cu­rrie­ra al del viejo co­no­ci­do, no sin an­tes ex­pli­car­le que no to­do lo chino es ma­lo.

Si se pre­gun­tan el por qué le su­ge­rí el vehícu­lo ni­pón, no crean que fue por el clá­si­co es­te­reo­ti­po de que lo chino es ma­lo, sino por la fa­ci­li­dad que ten­drá con la com­pa­ñía más co­no­ci­da de en­con­trar cen­tros de ser­vi­cio en gran par­te del país, lo que le ase­gu­ra re­fac­cio­nes cuan­do las ne­ce­si­te.

A di­fe­ren­cia de lo que mu­chos pien­san, sé que los ha­bi­tan­tes de aquel país sa­ben fa­bri­car pro­duc­tos de bue­na ca­li­dad, ya lo han de­mos­tra­do en los te­lé­fo­nos ce­lu­la­res y en la ra­ma au­to­mo­triz mu­chos tie­nen alian­zas con gran­des com­pa­ñías de re­nom­bre, e in­clu­so hay otras que son pro­pie­ta­rias de mar­cas his­tó­ri­cas co­mo es el ca­so de Vol­vo o Lo­tus quie­nes son par­te de un gru­po chino, lo cual les ha per­mi­ti­do ac­ce­so a tec­no­lo­gías pa­ra evo­lu­cio­nar rá­pi­da­men­te.

Los vehícu­los de las dos mar­cas de aque­lla na­ción que ac­tual­men­te se ven­den en Mé­xi­co no son co­mo aque­llos FAW que a mu­chos de­cep­cio­na­ron.

La pri­me­ra di­fe­ren­cia an­te aquel te­rri­ble pa­sa­do es que lle­ga­ron con gran­des in­ver­sio­nis­tas de­trás, ade­más han abier­to con­ce­sio­na­rias pro­pias pa­ra de­mos­trar que es­tán aquí de for­ma se­ria.

Sin em­bar­go, los ma­te­ria­les re­sul­tan de una me­nor ca­li­dad res­pec­to a lo que otras mar­cas ofre­cen, es­to es cla­ro de­bi­do al pre­cio que pre­sen­tan; al fi­nal de cuen­tas de al­gún la­do de­ben cua­drar los nú­me­ros.

Los vehícu­los de las mar­cas chi­nas es­tán avan­zan­do rá­pi­da­men­te. Mé­xi­co es uno de los mer­ca­dos la­ti­noa­me­ri­ca­nos don­de aún no lle­gan con fuer­za, aun­que en otras na­cio­nes de Su­da­mé­ri­ca la si­tua­ción es di­fe­ren­te y ocu­pan un lu­gar im­por­tan­te en los mer­ca­dos.

Hay que de­jar de des­pre­ciar a los vehícu­los chi­nos y ob­ser­var co­mo evo­lu­cio­nan. Hoy es­tán le­jos en nú­me­ros, pe­ro es­to, ape­nas comienza.

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