Te­me ser ba­tea­do

Al Día La Piedad - - CONSEJOS DE TODO CORAZÓN -

Ho­la, tra­ba­jo co­mo me­cá­ni­co y siem­pre que es­toy tra­ba­jan­do pa­sa una mo­rra por mi ta­ller y es­tá bien ri­ca la con­de­na­da. Yo creo que quie­re al­go o le gus­ta que la mi­re, por­que has­ta más se mue­ve cuan­do pa­sa fren­te a mí. Yo nun­ca le he di­cho na­da, ni un pi­ro­po si­quie­ra, pe­ro creo que a ella le gus­ta que la vea. A ve­ces me la pa­so to­do el día pen­san­do en ella, en có­mo se­ría el mo­men­to en que le ha­blo y le di­go que me gus­ta un res­to y que ella me co­rres­pon­da. He pen­sa­do en mu­chas ma­ne­ras en que se pue­da dar. Ella va a la pa­ra­da del ca­mión que es­tá cer­ca y a ve­ces me dan ga­nas de ha­blar­le, pe­ro si no me pe­la se me van a aca­bar las fan­ta­sías. ¿Me re­co­mien­das arries­gar­me o se­guir so­ñan­do? El so­ña­dor ¡Hooo­la!, que­ri­do So­ña­dor, si­gue so­ñan­do, por­que tu men­te no tie­ne lí­mi­tes y la reali­dad sí. Tú pue­des de­ci­dir­te a ha­blar­le a esa mo­rra, co­mo di­ces, y ella po­dría no co­rres­pon­der a lo que tú quie­res (¿sabes qué quie­res ob­te­ner de ella si le ha­blas?, por­que si no lo sabes ni pa­ra qué le ha­bles), pre­ci­sa­men­te por­que su fan­ta­sía es co­que­tear y na­da más. Di­ces que te­mes que si no te pe­la se te van a aca­bar las fan­ta­sías con ella, pues así se­rá por­que cuan­do una fan­ta­sía se lle­va a la reali­dad de­ja de ser fan­ta­sía. Y si lo tu­yo só­lo es dar­le vue­lo a la ima­gi­na­ción, ¿pa­ra qué quie­res ha­blar­le a la cha­va? Da­te cuen­ta que to­do lo que es­tás di­cien­do es­tá en el plano de tu men­te, la reali­dad es que la chi­ca pa­sa por tu ta­ller y tú te po­nes a cons­truir es­ce­na­rios en tu ca­be­za. Ella si­gue de lar­go y se va en el ca­mión y tú si­gues ha­cien­do ta­la­cha en el ta­ller, ima­gi­nan­do to­do lo que pue­de ser... y no es.

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