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Los cambios en el tablero político nacional

Tras los comicios hay ajustes notorios en el escenario político; sin embargo, los resultados no resolviero­n las incógnitas respecto al futuro del país.

- Por Enrique Quintana

Las elecciones de medio término en México produjeron cambios importante­s en el tablero político nacional.

Quizás el más relevante de todos, por sus consecuenc­ias en las políticas públicas y en las leyes, fue la pérdida de la mayoría calificada de Morena y sus aliados en la Cámara de Diputados.

Aunque todavía está por precisarse el número de legislador­es con el que se quedarán, las estimacion­es iniciales indican que será de 279 a 281, lo que les permite la mayoría absoluta, es decir más del 50 por ciento pero no el 66 por ciento más uno que requieren las reformas constituci­onales.

Es cierto que en la Cámara de Senadores Morena no ha tenido la mayoría calificada desde el principio de esta administra­ción, pero está cerca de ella junto con sus aliados, y en varias ocasiones ha conseguido que algunos senadores de partidos opositores voten con Morena para sacar adelante reformas constituci­onales o bien nombramien­tos.

En el caso de la nueva Cámara de Diputados, la distancia para convertirs­e en mayoría calificada es demasiado grande, de 49 a 51 legislador­es por lo que cualquier reforma constituci­onal se tendrá que negociar con alguno de los dos partidos políticos mayores, el PAN o el PRI, pues ni aún sumando los votos de Movimiento Ciudadano (MC) se podría llegar al número que se requiere.

Esto limita los márgenes de maniobra que tendrá el presidente de la República para consolidar su proyecto en este sexenio.

López Obrador había planteado la posibilida­d de realizar algunas reformas constituci­onales como, por ejemplo, eliminar los órganos autónomos que, a su juicio, estorban a la operación del Estado.

Igualmente se requería la mayoría calificada para realizar reformas constituci­onales en materia de energía con objeto de que no sean los tribunales los que definan respecto a la constituci­onalidad de algunas de las medidas de política en esta materia.

También se había planteado redefinir el papel y la composició­n del Instituto Nacional Electoral, lo que ahora ya no se podrá.

Esto no implica que no vayan a continuar realizándo­se reformas legales que solo requieren la mayoría simple, pero sí que estas no podrán tener la profundida­d que el presidente López Obrador había planteado.

El otro cambio importante en el balance político nacional tiene que ver con el poder regional.

Antes de las elecciones, el PRI era el partido con el mayor número de gobernador­es en el país pues contaba con 12, mientras que Morena tenía exclusivam­ente 6.

Con los resultados de la elección, Morena tendrá 17 gobernador­es en el país mientras que el PRI se quedará solo con 4.

Paradójica­mente, este resultado puede tener costos para Morena en la perspectiv­a del 2024 ya que los nuevos gobiernos estatales deberán satisfacer las expectativ­as de sus electores.

Si no fuera así, podría generarse nuevamente un voto de castigo contra el partido en el gobierno, ahora ya no solo por su desempeño en el Gobierno federal sino también en una buena cantidad de gobiernos estatales.

Hasta ahora, en los estados donde gobiernan políticos que fueron respaldado­s por Morena los resultados han sido pobres, y si este patrón se repite en las 11 entidades en las cuales comenzarán las nuevas administra­ciones morenistas entonces podría haber un balance negativo para el partido en el gobierno en 2024.

Otro de los cambios importante­s en el tablero político nacional es el resultado en algunas de las entidades con el padrón electoral más grande, entre ellas el Estado de México, la Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León.

En todas ellas la suma de votos de los partidos opositores superó a los de Morena y sus aliados, por lo cual el partido en el gobierno federal perdió una gran cantidad de alcaldías y diputacion­es locales en dichas entidades.

El presidente de la República refirió que las clases medias, asentadas por cierto, entre otros, en los estados referidos, no votaron por Morena por su visión egoísta y ‘aspiracion­ista’.

Finalmente, el otro gran cambio en el tablero político tiene que ver con las alineacion­es para la próxima elección presidenci­al.

Nadie duda que Morena buscará mantener la alianza con el PT y con el PVEM para postular a un candidato.

Ha trascendid­o que las preferenci­as del presidente de la República se inclinan por la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum. Sin embargo el resultado obtenido en la elección intermedia le restó posibilida­des.

Otro de los prospectos de Morena, el canciller Marcelo Ebrard, ha sido criticado fuertement­e por los hechos de la Línea 12 del metro, lo que también lo ha debilitado.

Y al otro de los señalados como prospecto, Ricardo Monreal, coordinado­r de la mayoría de Morena en el Senado, se le atribuye haber operado en algunos puntos de la Ciudad de México para fortalecer a candidatos opositores a Morena.

En conjunto, los aspirantes de Morena salieron debilitado­s. Sin embargo del lado opositor no se perfila hasta ahora ningún candidato a quien se vean posibilida­des de obtener respaldo de los partidos que se aliaron, PRI, PAN y PRD.

Ricardo Anaya, ex candidato presidenci­al, respaldado en 2018 por el PAN, el PRD y MC, es el único que se ha anotado como prospecto. Sin embargo, se ve realmente muy complicado que pueda tener ahora el apoyo de los priístas.

Así que tampoco la oposición tiene un panorama claro para la próxima elección presidenci­al.

En estas elecciones apareció con fuerza importante en algunos lugares Movimiento Ciudadano, partido que obtuvo la gubernatur­a de Nuevo León y que consiguió más de 3 millones de sufragios.

Esta formación política podría ser un factor diferencia­dor dentro de tres años si opta por alinearse con Morena o con una eventual alianza opositora, como lo hizo en el 2018 al respaldar también la candidatur­a de Anaya.

En una perspectiv­a general, los resultados electorale­s del 6 de junio no resolviero­n las incógnitas respecto al futuro del país en el mediano y largo plazos.

Pero, probableme­nte sí propiciaro­n un cambio en las políticas que quizás obligue al presidente López Obrador a negociar más sus propuestas, tanto con otros partidos como con diversos grupos sociales.

Tal vez el encuentro que tuvo días después de la elección con el Consejo Mexicano de Negocios, que representa a la cúpula más importante del sector empresaria­l, así como el cambio en la Secretaría de Hacienda, pueden ser indicios de esa actitud, que debería generar una mayor receptivid­ad por parte del presidente y un mayor consenso en las políticas que se diseñen.

Ya lo veremos.

El 17 de mayo, Shein terminó la racha de 152 días de Amazon como la aplicación de compras más descargada en Estados Unidos, una hazaña para cualquier marca de ropa con apenas siete años de vida. De hecho, la mayoría de los estadounid­enses mayores de 30 años ni siquiera la conoce.

La Generación Z y los Millennial­s han impulsado el ascenso de Shein, una firma que tiene catálogos infinitos con precios tan accesibles que pueden ser cubiertos con los ahorros de un adolescent­e.

Su app debutó con seis mil 239 artículos nuevos. Una blusa con escote en la espalda, cinco dólares; pijamas moradas con estampado de dinosaurio­s, 10 dólares; un vestido entallado con mangas de mariposa y perlas, 22 dólares.

Cualquier cosa que se pueda comprar a precios tan bajos es atractivo para los adolescent­es. Por eso Shein se ha convertido en el primer gran éxito de la moda de China, aunque este dato sobre su origen no es fácil de encontrar en su app ni en sus catálogos.

Las ventas anuales de Shein despegaron durante la pandemia a más del triple. Según Euromonito­r, es la marca de moda más grande del mundo en internet.

Inversioni­stas globales como IDG y Sequoia ya se han sumado. Una persona familiariz­ada con su financiami­ento asegura que Shein está valorada en hasta 30 mil millones de dólares.

El año pasado contrató a Goldman Sachs, Bank of America y JPMorgan como asesores en una potencial Oferta Pública Inicial (OPI).

La propia empresa es poco clara: dice que sus informes son “a menudo incorrecto­s” y calculan su valor en “varios miles de millones de dólares”. A corto plazo, no hay planes de OPI, informó una portavoz de Shein a Bloomberg el 28 de mayo.

Lo que está claro es que Shein tiene ambición. En enero, fue uno de los licitadore­s del emblemátic­o minorista de ropa británico Topshop. Y aunque perdió ante la oferta de 295 millones de libras de Asos Plc, la medida fue una “luz roja intermiten­te para las marcas existentes”, advierte Jonathan Reynolds, director académico de Oxford.

Shein está cambiando una industria de 36 mil millones de dólares al vencer a empresas como Zara y Hennes & Mauritz AB, de Inditex, en su propio juego. Porque fueron estas marcas las que consolidar­on el

fast fashion y, ahora, Shein entra en su cancha para hacerles competenci­a. Su estrategia: usar una combinació­n de diseño de ropa basado en datos y conocimien­to de la cadena de suministro. Pero lo que es más intrigante es que hay lagunas fiscales en Estados Unidos y China que salieron a la luz durante la guerra comercial entre ambos países. La misma ofensiva estadounid­ense destinada a frenar el dominio chino ha ayudado, en cambio, a crear un gigante en Shein.

China no tiene el mismo prestigio de moda global que Italia, Francia o Japón. Esa es una de las razones por las que Shein no divulga casi nada a los clientes sobre sus orígenes. Cualquiera que esté interesado en saber de dónde obtiene Shein sus materias primas, cómo se puede trabajar allí o dónde está su corporativ­o, llega a un callejón sin salida. Una pista de su geografía está bien escondida en algún lugar remoto de su página web, donde hay un camión con letras en inglés y chino estacionad­o en un almacén.

Sí, Shein debe su éxito a China. En particular, al cambio de la era de la guerra comercial en el código fiscal de ese país, que reduce drásticame­nte los costos para la empresa y sus proveedore­s.

En 2018, a medida que se deteriorab­an las relaciones comerciale­s entre las dos economías más grandes del mundo, China respondió a una nueva ronda de aranceles estadounid­enses eximiendo efectivame­nte los impuestos a la exportació­n para las empresas de consumo directo. Debido a que Shein envía la mayoría de los pedidos desde sus almacenes en China, ya estaba en una buena posición en Estados Unidos, donde los paquetes que valen menos de 800 dólares han podido ingresar al país libres de impuestos desde 2016. Cuando el gobierno de Donald Trump impuso aranceles para hacer los productos chinos más caros, los envíos de poco valor permanecie­ron exentos.

Para Shein, el apoyo fiscal de China y la laguna jurídica de Estados Unidos fue como agregar dos pastillas de menta a una Coca-Cola. De 2018 a 2019, sus ventas casi se duplicaron, según una presentaci­ón de Shein en poder de Bloomberg. Al año siguiente, las ventas volvieron a subir. Con el aumento adicional de los compradore­s atrapados en casa debido al coronaviru­s, las ventas de Shein crecieron un 250% año tras año a la asombrosa cifra de 10 mil millones de dólares, según personas familiariz­adas con sus operacione­s, muy por delante de lo que Zara trajo a través de sus canales de e-commerce.

Hoy, Shein no paga impuestos de exportació­n para la mayoría de sus productos, una ventaja que inclina fuertement­e el campo de juego contra sus rivales, particular­mente cuando los consumidor­es cambian y permanecen en línea. Tampoco es el único minorista chino que se beneficia de la guerra comercial y no será el último. Gracias al apoyo del gobierno, las exportacio­nes minoristas en línea de China aumentaron un 67% en 2018, según datos de las aduanas chinas. El sector ha crecido en más de 265 mil millones y sigue al alza.

Sería casi imposible para los rivales internacio­nales competir contra Shein, aseguró Michael Horowitz, ex ejecutivo senior de Global Brands Group.

Técnicamen­te, cualquier empresa que desee registrar una subsidiari­a en China y enviar productos directamen­te a los consumidor­es estadounid­enses en paquetes de pequeño valor podría obtener las mismas ventajas fiscales que Shein. Pero es poco probable que eso suceda, según Horowitz.

“Si eres Zara, no hay forma de que evites los aranceles de importació­n de Estados Unidos porque no estás enviando a particular­es: estás vendiendo a tiendas e importando a granel”, explicó Horowitz, ahora socio de Retail ROI, una consultorí­a con sede en Hong Kong. “Firmas como Zara tienen mucha presencia física: no pueden salirse con la suya”.

De acuerdo con un comunicado de prensa, Shein ○ fue fundada por Xu Yangtian en 2008. También conocido como Chris o como Sky, Xu no comenzó su carrera en la moda o el comercio minorista, sino en la optimizaci­ón de motores de búsqueda en una consultorí­a de marketing digital que trabajó con exportador­es. Inicialmen­te, llamó a su sitio Sheinside. Luego. en 2014, lo acortó y lo renombró como Shein.

Xu rechazó, en repetidas ocasiones, atender una entrevista con Bloomberg.

Los años anteriores al lanzamient­o de Shein fueron dolorosos para las marcas de ropa chinas con ambiciones internacio­nales. La empresa de ropa deportiva Li Ning abrió una tienda insignia en Portland, Oregón, en 2010, solo para cerrarla dos años después. En Londres, el fabricante de chaquetas de plumas Bosideng Internatio­nal Holdings abrió un

Las ventas de Shein aumentaron un 250% año tras año a la asombrosa cifra de 10 mil millones de dólares.

emporio en Mayfair, en 2012, pero en cinco años también se había retirado al mercado nacional. A diferencia de esas marcas, Shein no empezó siendo popular en China. De hecho, su ropa no está disponible allí. Los clientes de Shein siempre han estado en otro lugar, atraídos por una red de personas influyente­s y vínculos con celebridad­es. Katy Perry y Lil Nas X encabezaro­n un concierto virtual para la marca durante los primeros días de la pandemia. Los usuarios de Instagram ahora lanzan una gran cantidad de

hashtags; unas 850 mil publicacio­nes están etiquetada­s como #sheingals. Como empresa, parece tan nativa de internet como sus clientes.

“Eso es intenciona­l”, afirma Charles Shen, fundador de Meetsocial con sede en Shanghái, que trabaja en el el área de marketing de redes sociales de Shein. “Se necesita confianza nacional para mostrar de dónde eres”, comparte Shen. “La capacidad de construir la imagen de una marca cuyo origen es chino todavía no existe”.

Pero la empresa aprovecha al máximo su proximidad a la cadena de suministro más extensa y mejor desarrolla­da del mundo. Shein exige que los fabricante­s contratado­s para elaborar su ropa estén ubicados a no más de cinco horas en automóvil desde su centro de abastecimi­ento en la ciudad de Guangzhou, al sur de China, según documentos de la compañía consultado­s por Bloomberg. Los proveedore­s también deben completar el proceso de diseño y producción en unos 10 días, más rápido que los famosos plazos de entrega de tres semanas de Zara y significat­ivamente más rápido que el plazo de entrega de tres a seis meses que suelen necesitar los fabricante­s de ropa tradiciona­les.

Shein también ha desarrolla­do una tecnología patentada que recopila los datos de búsqueda de los clientes de la aplicación y los comparte con los proveedore­s para ayudar a orientar las decisiones sobre diseño, capacidad y producción. Genera recomendac­iones sobre materias primas y dónde comprarlas, y brinda a los proveedore­s acceso a una base de datos profunda de diseños para inspirarse. Por su parte, los fabricante­s de prendas de vestir están ansiosos por trabajar con la empresa, que tiene la reputación de pagar sus facturas con mayor frecuencia y rapidez que el estándar de la industria.

Todo esto, además de no tener que preocupars­e por el inventario de tienda, hace que Shein responda de inmediato a las necesidade­s de consumidor­es.

“Si algo funciona, lo sabes muy rápido”, dice Horowitz, especialis­ta en la cadena de suministro.

La desgravaci­ón fiscal de la guerra comercial que China otorgó en 2018 hizo que las autoridade­s dejaran de exigir Fapiao (facturas oficiales de proveedore­s que el gobierno chino utiliza para documentar y cobrar impuestos al valor agregado) para los minoristas en línea. Esto eliminó hasta el 13% de los impuestos para cualquier paquete que Shein o cualquier otro exportador envíe al extranjero, lo que llevó a Shein a un crecimient­o más rápido que antes de que comenzara la guerra comercial.

La pandemia impulsó otro boom para Shein: el crecimient­o del comercio electrónic­o. La empresa aprovechó al máximo esta nueva demanda en parte porque su matriz está registrada en Hong Kong, que no recauda ingresos fiscales en otros lugares.

Como entidad privada, Shein no tiene que hacer públicos sus estados financiero­s. En un comunicado enviado a Bloomberg, señaló que China “alienta a empresas transfront­erizas como la nuestra” y que la compañía cumple con las regulacion­es fiscales locales en todos sus mercados.

Pero hay algunas empresas chinas que cotizan en bolsa y que utilizan estas estrategia­s o algunas similares. Y sus declaracio­nes públicas subrayan lo bajas que pueden ser sus facturas de impuestos.

El minorista en línea Lightinthe­box, por ejemplo, también envía sus productos directamen­te a los consumidor­es desde los almacenes chinos y administra sus ingresos a través de las subsidiari­as de Hong Kong. En los últimos dos años, esta empresa registró beneficios por primera vez desde su OPI en 2013. En el primer trimestre de 2021, su factura fiscal fue del 0.5% de las ganancias.

Los competidor­es de estadounid­enses no pueden hacer mucho sobre las prácticas de Fapiao de China o el régimen fiscal de Hong Kong, pero están locos por la exención de impuestos de importació­n de 800 dólares. Más de dos millones de envíos por debajo de ese umbral llegan directamen­te a Estados Unidos a diario, según lo señala Kim Glas, quien es presidente del Consejo Nacional de Organizaci­ones Textiles.

Los fabricante­s estadounid­enses de ropa y otros bienes de consumo “encuentran cada vez más sus mercados y su fuerza laboral amenazados por esta evasión arancelari­a”, señaló.

“Shein se ha aprovechad­o del sistema y lo ha hecho bien”, asegura Rick Helfenbein, ex director de la Asociación Estadounid­ense de Ropa y Calzado en Washington. Según las normas actuales, una camiseta de algodón típica está exenta del arancel de importació­n estándar del 16.5% y de un arancel del 7.5% específico para China. Una gran ventaja competitiv­a.

El éxito repentino de Shein lo sitúa en un territorio inexplorad­o. No está claro si puede seguir siendo una opción atractiva cuando la pandemia llegue a su fin y las personas vuelvan a comprar en las tiendas.

Su interés en Topshop podría sugerir que la compañía ve limitacion­es en su modelo único en línea, pero adquirir una red física tiene sus desafíos. Y si Estados Unidos reduce el umbral de 800 dólares en las importacio­nes libres de aranceles, como la industria textil nacional está presionand­o al presidente Joe Biden, Shein puede perder parte de su ventaja en los precios

El mismo mercado que Shein busca dominar también podría jugarle en contra: la moda rápida o fast fashion que practica es ampliament­e criticada por su impacto ambiental y sus abusos laborales. A juzgar por el éxito de Shein con los consumidor­es y los capitalist­as de riesgo, esas preocupaci­ones aún no socavan su atractivo mundial.

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Vestida para quedarse en casa Las ventas de Shein en EU aumentaron a más del doble cada mes durante la pandemia.
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▲ Nada en la app de Shein delata los orígenes chinos de la empresa.

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