Co­mo le ayu­da

Correo - Ocio Dominical - - MASCOTAS -

El pri­mer be­ne­fi­cio y el más fun­da­men­tal de to­dos es que tu pe­rro ha­ga sus ne­ce­si­da­des en la ca­lle, de es­ta ma­ne­ra tu ca­sa per­ma­ne­ce­rá lim­pia y li­bre de ma­los olo­res. Es por eso, que des­de que es un ca­cho­rro de­bes en­se­ñar­le que cuan­do sa­le a la ca­lle, es allí don­de de­be ha­cer sus ne­ce­si­da­des.

Otras de las ra­zo­nes por las que es bueno pa­sear a tu mas­co­ta es por­que así se man­tie­ne en for­ma, ya que hace ejer­ci­cio, que­ma ca­lo­rías y evi­ta que su­fra obe­si­dad, un mal que ata­ca a mu­chos ca­nes. De es­te mo­do se­rán más ac­ti­vos y ejer­ci­ta­rán sus ar­ti­cu­la­cio­nes, al­go que agra­de­ce­rá en su eta­pa de ve­jez.

Si sa­cas a tu pe­rro va­rias ve­ces al día, pro­pi­cia­rás que ade­más de es­tar sano fí­si­ca­men­te, se en­cuen­tra me­jor aními­ca­men­te y tam­bién re­for­za­rás su ac­ti­vi­dad men­tal.

Si pa­seas a tu pe­rro no­ta­rás que se re­for­za­rán los víncu­los en­tre él y tú. Las ac­ti­vi­da­des que más agra­de­ce un pe­rro son el que le den de co­mer y que lo sa­quen de pa­seo, así que apro­ve­cha es­tas sa­li­das pa­ra ju­gar con él y pa­ra estrechar vues­tros víncu­los.

Co­mo sa­bes el ol­fa­to es el sen­ti­do más agu­di­za­do de los pe­rros, ellos ne­ce­si­tan ejer­ci­tar­lo por­que si no es así hay el ries­go de que se les atro­fie. Si tu pe­rro sa­le de pa­seo pue­de apro­ve­char pa­ra ol­fa­tear­lo to­do, ha­cien­do que co­noz­ca me­jor su en­torno.

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