Pien­sa en Ver­de

Correo - Ocio Dominical - - PAREJA -

Ca­da per­so­na ha te­ni­do unas ex­pe­rien­cias di­fe­ren­tes y una his­to­ria de apren­di­za­je pre­via di­fe­ren­te por lo cual tie­ne una per­so­na­li­dad di­fe­ren­te y ve el mun­do de una ma­ne­ra dis­tin­ta a la tu­ya.

si te po­nes unas ga­fas azu­les y te pre­gun­to de qué co­lor ves el mun­do me res­pon­de­rás que azul ¿Ver­dad? y se­gu­ra­men­te por más que me em­pe­ñe en de­mos­trar­te que es ama­ri­llo, y que no lo es­tás vien­do de la ma­ne­ra co­rrec­ta se­rá im­po­si­ble que me des la ra­zón, ya que real­men­te tu mun­do es azul.

nues­tra his­to­ria de apren­di­za­je ha­ce que vea­mos el mun­do de un co­lor o de otro, y pa­ra no­so­tros sim­ple­men­te el mun­do se­rá de ese co­lor por­que lo ve­mos así. el pro­ble­ma es cuan­do pa­ra uno de los miem­bros de la pa­re­ja el mun­do es azul y pa­ra el otro es ama­ri­llo, es­te es el mo­men­to de pen­sar en ver­de.

no siem­pre tienes que es­tar de acuer­do en lo que tu pa­re­ja pien­sa, creo que nos ob­ce­ca­mos de­ma­sia­do en lle­var ra­zón, cuan­do el ob­je­ti­vo fi­nal es so­lu­cio­nar el con­flic­to.

Cuan­do de­tec­tes que am­bos tie­nen pun­tos de vis­ta com­ple­ta­men­te di­fe­ren­tes, en vez de se­guir dis­cu­tien­do por lle­var ra­zón y sa­lir­te con la su­ya, plan­tea soluciones in­ter­me­dias en las que se in­clu­yan am­bos pun­tos de vis­tas. ni azul, ni ama­ri­llo, ¡Ver­de!

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