¡THE PER­FECT GIFT!

Na­vi­dad se acer­ca y con ello una gran lis­ta de re­ga­los por com­prar. Al­go que sea de co­ra­zón y en­tre en el pre­su­pues­to; que no sea muy gran­de, pe­ro tam­po­co muy pe­que­ño; que le gus­te a quien lo re­ci­bi­rá, pe­ro con la op­ción de cam­biar­lo por cual­quier co­sa. ¡

Diario de Yucatán - Plan B - - CONCEPTOS -

Cuan­do éra­mos ni­ños, odiá­ba­mos que nos re­ga­la­ran ro­pa. ¡Con unos cal­ce­ti­nes no se pue­de ju­gar, abue­la! De ado­les­cen­tes era ho­rri­ble abrir un re­ga­lo y ver ¡otro par de cal­ce­ti­nes de la abue­la! Aho­ra co­mo adul­tos, mo­ri­mos de ga­nas de ver los cal­ce­ti­nes de la abue­la. Ok, po­si­ble­men­te no es así, pe­ro la ro­pa siem­pre se­rá un gran re­ga­lo. Es por eso que les trai­go unos tips per­fec­tos pa­ra ir a com­prar el re­ga­lo na­vi­de­ño per­fec­to ¡a una tien­da de ro­pa!

1.- La ta­lla co­rrec­ta. Yo sé que us­te­des pien­san que fu­la­ni­ta es ta­lla S por­que ya ba­jó mu­cho de pe­so o men­gano es ta­lla G por­que lle­va me­ses en el GYM. ¿Cier­to? Pues no, los cuer­pos en­ga­ñan. Yo soy ta­lla M y ju­ra­rían que soy S por­que soy del­ga­do, pues no es­tán con­si­de­ran­do mi al­tu­ra. Tie­nen que to­mar en cuen­ta es­tos fac­to­res al mo­men­to de bus­car la ta­lla. Es me­jor com­prar una más gran­de, ya que es­ta se pue­de lle­var a ajus­tar o en su de­fec­to, cam­biar­la por una mas chi­ca.

2.- No es pa­ra ti. Re­cuer­da que es­tás com­pran­do pa­ra al­guien más, pien­sa en qué le gus­ta y qué no co­mo su co­lor fa­vo­ri­to, pe­ro so­bre to­do su es­ti­lo. Ca­paz a ti te en­can­ta el ne­gro y el en­ca­je, pe­ro es­ta per­so­na los odia. Tra­ta de que sea una pren­da que cuan­do veas te re­cuer­de a él/ella y no que sea al­go que a ti te gus­ta­ría ver­le.

3.- Tem­po­ra­da vs Atem­po­ral. No com­pres al­go con mo­ti­vos na­vi­de­ños o es­pe­cial pa­ra épo­cas de frío. Vi­vi­mos en Mé­ri­da y si bien nos va, te­ne­mos cuan­do mu­cho un mes de ba­jas tem­pe­ra­tu­ras. Tra­ta de com­prar una pren­da que se­pas que esa per­so­na pue­da uti­li­zar en di­fe­ren­tes épo­cas del año y que sea neu­tra pa­ra que pue­da uti­li­zar con di­fe­ren­tes atuen­dos. Ca­da que le veas esa pren­da te sen­ti­rás me­jor por­que sa­brás fue una gran in­ver­sión, no só­lo por su fe­li­ci­dad con el re­ga­lo, sino tam­bién con su buen gus­to al se­guir­lo usan­do.

4.- Ca­li­dad has­ta pa­ra la­var. Re­vi­sa bien los ma­te­ria­les con los que es­tá he­cho y que la te­la sea de ca­li­dad pe­ro que las es­pe­ci­fi­ca­cio­nes de la­va­do no sean com­pli­ca­das. No quie­res re­ga­lar­le a al­guien una pren­da que ca­da que la use la ten­ga que lle­var a la tin­to­re­ría. Ge­ne­ral­men­te las per­so­nas no re­vi­san es­to y to­do lo tiran a la la­va­do­ra. ¡Gran error! 5.- Tic­ket de re­ga­lo. Yo sé que es ho­rri­ble dar un re­ga­lo y que lo quie­ran cam­biar, pe­ro a ve­ces es me­jor eso a gas­tar tu di­ne­ro y que nun­ca lo uti­li­cen ¿no crees? Siem­pre ane­xa el tic­ket de re­ga­lo y di­le a la per­so­na que se sien­ta en la li­ber­tad de cam­biar­lo por otra ta­lla o al­go que le agra­de más. Si si­gues los pri­me­ros 4 pa­sos no ten­drá que lle­gar a es­te pe­ro más va­le pre­ve­nir que la­men­tar. ¡Re­ga­lar ro­pa no es tan com­pli­ca­do! Bueno, no lo es si si­gues es­tos con­se­jos. Lo im­por­tan­te es que sea un re­ga­lo bien pen­sa­do y di­rec­to del co­ra­zón. ¡Fe­li­ces Fies­tas!

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