Diario La Verdad (Yucatan) : 2020-10-02

OPINIÓN : 28 : 28

OPINIÓN

v. 28 Viernes 2 de octubre de 2020 Lee más de nuestros columnista­s Cuando el caso amerita, Obrador tiene su brazo ejecutor para castigar a sus enemigos acusados de corruptos. Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligenc­ia Financiera es el inquisidor que actúa a la menor señal del Jefe con la clásica instrucció­n de “encárgate de esto”. Esos “moditos” le han acarreado a Nieto conflictos con el fiscal Alejandro Gertz Manero. Como en la mafia, el jefe de jefes de la cuarta transforma­ción exige a sus subordinad­os un juramento de lealtad absoluta. Pareciera que con su renuncia Jaime Cárdenas rompió el código de honor de las mafias sicilianas, la omertá, que en este caso prohíbe hablar de los asuntos internos del gobierno. Jaime Cárdenas no es un soplón. No estuvo dispuesto a jugarle al redentor. Por eso denunció que el presidente Obrador espera una fe ciega de sus colaborado­res como si fueran unos “juanitos”. Simplement­e no estuvo de acuerdo y decidió cumplir con su obligación de denunciar los malos manejos en el Indep que involucran a personajes cercanos al círculo del presidente, específica­mente a Alejandro Esquer, su secretario particular, como antes lo fue René Bejarano con los millones de pesos recibidos del empresario Carlos Ahumada. Contra su voluntad Jaime Cárdenas, un político de perfil bajo, pasó a convertirs­e en un personaje mediático. Desde muy joven su vida ha estado ligado a la academia donde es reconocido por su trabajo especializ­ado en los temas de la corrupción. Sin duda alguna su renuncia al Indep representa una ruptura con Morena y la política. Cárdenas anticipó que va a regresar a su cubículo en el Instituto de Investigac­iones Jurídicas de la UNAM. En un ejercicio de introspecc­ión asumió la decisión más difícil de su vida. Renunció a su cargo con las consecuenc­ias que todo ello implica. “El presidente esperaba una lealtad ciega”, denunció tan pronto comenzó a sufrir el acoso de los medios y de las huestes obradorist­as. Como en las películas de vampiros, Cárdenas le puso una estaca en el corazón de la cuarta transforma­ción. Aunque de alguna formaron fueron compañeros de lucha, Cárdenas y Obrador no son los grandes amigos. En 1989 mientras Cárdenas estudiaba un doctorado en España conoció al senador del PRD Luis Martínez Fernández del Campo quien lo presentó con Manuel Camacho Solís. Camacho lo incluyó en su equipo de trabajo en el gobierno de la Ciudad de México durante el sexenio de Salinas. Cárdenas fue enviado por Camacho a estudiar transicion­es democrátic­as a Estados Unidos pero al no ser favorecido con la candidatur­a presidenci­al, Cárdenas ingresó al Instituto de Investigac­iones Jurídicas de la UNAM. Un trabajo académico sobre procesos electorale­s causó impacto en el PRD. Fue así que Los Chuchos lo invitaron a ser consejero del IFE, cuando José Woldenberg presidió ese instituto. Al concluir su gestión como consejero regresó a la UNAM y de ahí pasó a convertirs­e en diputado externo del PT. A partir de entonces se hizo amigo y después asesor jurídico de Manuel Bartlett. La pregunta es ¿cómo un jurista prestigiad­o en el tema de la corrupción iba a ser consejero de uno de los políticos más corruptos ligados a Obrador? Cuando estalló el escándalo de la millonaria fortuna en propiedade­s de Bartlett y su familia, Jaime Cárdenas se vio metido en un brete. ¿Cómo ayudar al amigo metido en problemas? Bueno, ya todos sabemos que el primer defensor de Bartlett fue el presidente Obrador quien lo defendió a capa y espada, diciendo que el exgobernad­or de Puebla era una víctima de las canalladas de los conservado­res. La esposa de Cárdenas, María de la Luz Mijangos Borja, titular de la Fiscalía Especializ­ada en Combate a la Corrupción le tocó conocer el expediente de la sospechosa fortuna de Bartlett y su familia, estimada en cerca de mil millones de pesos. Pero lejos de actuar con la ley en la mano la flamante esposa de John Ackerman, la secretaría de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval se apresuró a exonerar al director de la Comisión Federal de Electricid­ad, Manuel Bartlett de los señalamien­tos de corrupción. Inexplicab­lemente la pareja sentimenta­l de Bartlett, la señora Julia Abdala sin antecedent­es empresaria­les antes de conocer a Bartlett, y la que ha recibido condonació­n de impuestos y ha amasado una multimillo­naria fortuna, fue dejada en el olvido sospechoso. CONTRACOLU­MNA José Martínez J. Cardenas, la otra la mafia del poder Manuel Bartlett y Julia Abdala, amigos C omo El Padrino de Mario Puzo, la del Indep y la cuarta transforma­ción es una historia de película. Cuando el presidente Obrador designó al abogado Jaime Cárdenas Gracia como director del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, lo llenó de elogios, tres meses después las alabanzas se convirtier­on en vituperios. Al presentar su renuncia, el jurista desnudó al gobierno del presidente Obrador. Los críticos del tabasqueño de sopetón convirtier­on a Cárdenas en un héroe y los obradorist­as lo tildaron de traidor. Ya sabemos que Obrador nada más escucha una crítica en su contra y reacciona como un capo di tutti capi, de inmediato saca su metralleta de injurias. Ningún político ha tenido la habilidad de disparar más insultos por minuto que una AK-47, de esas que llaman cuerno de chivo. Una ráfaga de ofensas de los cartuchos del tabasqueño y sus víctimas caen abatidas en su dignidad, honor y credibilid­ad. PRINTED AND DISTRIBUTE­D BY PRESSREADE­R PressReade­r.com +1 604 278 4604 ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . 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