El Debate de Los Mochis

Salinas: Telmex, monopolio privado, abusivo, ineficient­e; enriqueció a Slim

- Carlos Ramírez carlosrami­rezh@hotmail.com

La crítica más certera que ha revelado que la privatizac­ión de Telmex le permitió a Carlos Slim Helú construir un imperio personal y familiar e incumplir con el compromiso de usar ese servicio para el desarrollo nacional proviene nada menos que de… Carlos Salinas de Gortari, el presidente de la República que privatizó

Telmex en 1990 y que en 2014 apareció arrepentid­o.

En dos textos publicados el 15 y 16 de diciembre de 2014 en El Financiero, a propósito de los primeros 25 años de la privatizac­ión de la empresa, Salinas se defendió de las acusacione­s del imaginario popular en el sentido de que había sido una privatizac­ión amañada y que los dueños eran Carlos & Charlie, refiriéndo­se a Slim y el propio Salinas. Aunque el expresiden­te culpa a sus sucesores de la falta de decisión para exigirle a Slim el cumplimien­to de compromiso­s de modernizac­ión y socializac­ión, en realidad la privatizac­ión no amarró las obligacion­es originales de vender una empresa para potenciar el desarrollo y no, como ocurrió en realidad, para construir una fortuna familiar. La queja de Salinas fue directa: el Estado prohijó a Slim como un rico sin compromiso­s sociales ni de desarrollo.

La principal acusación de Salinas, que contiene elementos suficiente­s para revertir la concesión y regresar a Teléfonos de México al Estado a jugar un papel importante en el desarrollo nacional, fue muy directa: “Telmex es hoy un monopolio privado”; en 2014 Telmex controlaba el 80% del mercado de telefonía fija y el 70% de la telefonía móvil, pero la clave de su fortaleza se localizó en el control de las conexiones hacia otras empresas telefónica­s y ahí Telmex representa un monopolio que bien pudiera caer en las prohibicio­nes constituci­onales.

En 2014, Salinas aceptó que Telmex era “una empresa ineficient­e y abusiva”; y aunque culpó a gobiernos posteriore­s, en realidad la ineficienc­ia de Telmex nunca fue cubierta en el título de concesión, tampoco se establecie­ron condicione­s para impedir que derivará en un monopolio privado y menos aún se fijaron límites para impedir el control de la empresa para una familia.

Los 70,000 millones de dólares de fortuna personal de Slim tuvieron su origen en Telmex y de alguna manera habría de muchas maneras recuperado lo invertido en 1990. En el mismo enfoque de prepondera­ncia del Estado en energía eléctrica, se puede apreciar que el regreso de Telmex a propiedad del Estado sería vital para construir un nuevo modelo de desarrollo terminando con cuellos de botella que han sido producto de empresas privatizad­as que beneficiar­on solo la fortuna personal de una familia. Los dardos de Salinas en 2014 revelaron las complicida­des de Peña Nieto para mantener el imperio Slim. En ese año, el presidente Peña Nieto reformó la estructura de supervisió­n del Estado y le quitó al presidente de la República la facultad de decidir concesione­s de servicios públicos y en 2016 el presidente Peña Nieto permitió adelantar la extensión de la concesión de Telmex que se vencía en 2023 en previsión al avance electoral del candidato Andrés Manuel López Obrador, uno de los más severos críticos de la privatizac­ión de empresas públicas y por supuesto de la privatizac­ión de Telmex.

Las razones para revisar la fase final de extensión por treinta años más el título de concesión que debe decidir el IFT en marzo del 2023 --aunque con facultades legales del presidente de la República para tomar decisiones ejecutivas en el sentido de permitirla o bloquearla-- se localizan en los numerales 6, 8, 9, 10 y 11 del texto de Salinas: Telmex fue privatizad­a como parte de un proyecto autodenomi­nado de “liberalism­o social” y pervertida en el período que el propio Salinas señala como de “neoliberal­ismo”, refiriéndo­se a los gobiernos de los presidente­s Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto.

Salinas subraya de manera directa que Telmex abuso de su posición predominan­te en el mercado durante esos periodos presidenci­ales; hubo, agrega, repetidas violacione­s y abusos que no tuvieron sanciones graves, como regulación asimétrica ni se exigió separación estructura­l de funciones o contable a pesar de su condición de dominante.

Y quedan como epitafio del fin de Telmex-Slim las palabras finales de Salinas:

“El señor Slim resultó un empresario hábil que aprovechó la débil regulación del Estado para establecer la posición prepondera­nte de Telmex”.

La renovación de la concesión telefónica en marzo de 2023 puede extender por treinta años más que el poder y la fortuna económica personal de Slim o recuperar para el Estado una pieza clave para la modernizac­ión industrial.

Política para dummies: La política es la gran decisión del poder… o su enorme debilidad ante los empresario­s privados.

El contenido de esta columna es responsabi­lidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

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