El Debate de Mazatlan

Adiós a doña Aurelia Bastidas, mujer de 110 años

Platicar con ella era conocer las antiguas costumbres de los sanignacen­ses Hasta días antes de su muerte gozaba una buena vista y gustaba de moverse por sí misma

- ≋Yolanda Tenorio yolanda.tenorio@debate.com.mx

SAN IGNACIO. A sus 110 años de edad, murió de causas naturales Aurelia Bastidas, la mujer más longeva de San Ignacio

Apenas el pasado 28 de diciembre, sus familiares y amigos le habían celebrado su onomástico y doña Aurelia estuvo lúcida y contenta.

Hace tres años, Aurelia Bastidas recibió su acta de nacimiento. Ese día estuvo muy contenta por tener este documento, y cuando se le preguntaba su edad, entre risas decía: “No me acuerdo, porque no me conviene”, y cuando le cuestionab­an su alimentaci­ón, decía: “De todo y con chilito, me da hambre las tres veces al día”.

Aurelia nació en 1908 en el rancho Agua Fría, de Coyotitán. Tuvo 15 hijos, de los cuales le sobreviven cuatro: tres mujeres y un hombre.

La familia

Entre hijos, nietos, bisnietos, tataraniet­os y los hijos de estos, Aurelia formó una extensa familia de más de 120 integrante­s, muchos de los cuales se reunían el día de su cumpleaños y eso la llenaba de felicidad.

Ella siempre tenía una sonrisa dibujada en el rostro a pesar de sus muchos años de vida. Decía que su buena salud se debía a que se curaba con remedios caseros. Cuando le preguntaba­n con qué se curaba sus enfermedad­es, decía en tono de broma que con el doctor “del monte”.

Mujer de tradicione­s

Su vista era envidiable, pues aún ensartaba el hilo en la aguja. Esto se debía, según refería, a que se cuidaba de no salir inmedia- tamente al aire después de despertar, o evitaba lavarse la cara después de haber estado por mucho tiempo expuesta a la lumbre. Tenía muy poco tiempo que había dejado de caminar.

El alcalde Iván Ernesto Báez Martínez la acababa de visitar para entregarle una silla de ruedas, lo que ella agradeció enormement­e, aunque dijo que se sentía rara sentada ahí, pues estaba acostumbra­da a caminar, a hacer sus quehaceres, pero se vio obligada a usarla después de haber sufrido una caída. Sentarse a charlar con ella era una experienci­a inolvidabl­e, pues esa mujer de cabecita blanca, de amplia y serena sonrisa y de mirada dulce y apacible, llenaba de paz su humilde hogar. Su mente y corazón rebosaban de historias y recuerdos que compartía con quien se lo pidiera. A las mujeres que iban a ser madres, siempre les recomendab­a cuidarse en la cuarentena, que era lo principal para tener una larga vida.

El adiós

Ahora, Aurelia Bastidas ya descansa en paz, y deja a sus familiares muchos recuerdos y anécdotas que podrán seguir contando a sus futuras generacion­es. Su cuerpo fue velado en su domicilio particular y en el panteón de Coyotitán, el pueblo se congregó a darle el último adiós a esta gran mujer que rebasó un siglo de vida.

 ?? YOLANDA TENORIO ?? > Doña Aurelia Bastidas, en una de sus últimas fotos.
YOLANDA TENORIO > Doña Aurelia Bastidas, en una de sus últimas fotos.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Mexico