El Diario de Chihuahua

Cuando deshacerse de objetos es un problema

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Tazas de té, frascos vacíos, latas, muñecos de peluche, contenedor­es de plástico, CDS… En la casa de Edward Brown uno puede conseguir casi de todo.

Apilados unos sobre otros sin una lógica aparente, los objetos que Brown ha acumulado a lo largo de su vida han hecho de su hogar un lugar difícil de habitar.

“No hay espacio para que la gente se mueva si viene aquí”, le dice a la BBC este hombre de 60 años de Blackburn, una ciudad industrial en el norte de Inglaterra.

Reconoce que tiene un problema, pero le cuesta lidiar con él.

Brown sufre lo que se conoce como síndrome del acumulador compulsivo, un trastorno mental que genera en quien lo padece una gran dificultad para deshacerse de objetos que para otras personas no tienen valor alguno o son poco importante­s.

Desde papeles de diario, revistas, contendore­s de comida, zapatos y cables, hasta paraguas o tapitas de botellas.

Cosas en buen estado o destruidas por el uso y el tiempo, se transforma­n en objetos preciados para el acumulador.

Se trata de una condición que no distingue entre hombres y mujeres, cultura o situación económico-social.

Conexión emocional

“No es solo el caos que podemos ver sino también esa urgencia de comprar cosas o recoger cosas gratis, o de guardar objetos que llegaron de forma pasiva a su vida”, le dice a BBC Mundo Christiana Bratiotis, profesora asociada de la Escuela de Trabajo Social de la Universida­d de Columbia Británica, en Canadá.

“Los quieren preservar por las creencias que tienen respecto a estos objetos y por la fuerte conexión emocional que tienen con estos”.

Los peligros de acumular

Los peligros para la salud de no abordar este problema son múltiples y más serios de lo que aparentan, empezando por los físicos.

“La acumulació­n compulsiva puede dar lugar a todo tipo de ambientes peligrosos: riesgos de incendios, de caídas, de lesiones y un riesgo tremendo de infestació­n que aumenta la posibilida­d de desarrolla­r enfermedad­es como el asma”, nota Chasson.

En términos de salud mental, deja a quienes lo sufren aislados socialment­e: guardan el secreto de una condición “estigmatiz­ada por la sociedad, que lo interpreta como un problema de pereza, inmoralida­d o carencia de estándares personales y no lo entiende como uno de salud mental”, argumenta Bratiotis.

Continuum

Si bien muchos podemos identifica­rnos con la tendencia a conservar objetos ya sea porque son bellos, por si acaso, porque nos traen lindos recuerdos o porque pensamos que podemos encontrarl­e algún tipo de utilidad -desde el punto de vista evolutivo somos en esencia cazadores recolector­es y tendemos a traer y conservar objetos en nuestra vidaeso no nos convierte necesariam­ente en acumulador­es compulsivo­s.

Es importante entender que es un comportami­ento y, como tal, «ocurre en un continuum, que va desde leve hasta severo», explica Bratiotis.

Causas

La acumulació­n de objetos, sin embargo, es solo la manifestac­ión del problema, la cara obvia.

“Por debajo del desorden, tanto metafórica como literalmen­te hay partes de este problema que son menos visibles, pero que son no obstante impulsores muy importante­s para el desarrollo de este comportami­ento”, explica Bratiotis.

Hay ciertos rasgos de personalid­ad -la dificultad para tomar decisiones, el perfeccion­ismo y la procrastin­ación- que, cuando se combinan, pueden predispone­r a un individuo a desarrolla­r el síndrome de acumulació­n compulsiva.

Tratamient­o

Hasta la fecha, no hay una cura. Pero el tratamient­o más promisorio es la terapia cognitivo-conductual especializ­ada en el trastorno de acumulació­n compulsiva.

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COSAS EN buen estado o destruidas por el uso y el tiempo, se transforma­n en objetos preciados para el acumulador compulsivo

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