El Diario de Chihuahua

Y CRISIS FINANCIERA AMENAZAN A LA ECONOMÍA MUNDIAL

- Serafín Peralta Martínez Economista y Doctor en Materia Fiscal

En mi colaboraci­ón pasada se había tratado el tema de la inflación y las tasas de interés, señalando que el alza de precios que caracteriz­a el fenómeno inflaciona­rio en el mundo, no se detiene y un aumento en las tasas de interés podría ir menguando su poder de desastre estructura­l en las economías.

El aumento en los precios en todo todas las economías del mundo, se genera por un problema de desabasto de bienes o de productos en el mercado, situación que se acompaña de un exceso de demanda, conocida también sobredeman­da o una demanda agregada. Los gobiernos en todos los países buscan implementa­r medidas para atacar el problema en el alza de los precios. En el caso de México, el gobierno mexicano también implemento el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), como parte de las medidas de política económica para detener este problema de alzas en los precios de bienes y servicios que cada vez deteriora el ingreso de las familias y su poder de compra. Controlar el alza de precios que ha generado una carestía en alimentos, en combustibl­es en servicios es lo que más preocupa a las familias que cada vez compran menos porque los precios de los productos son muy caros.

La economía más poderosa del mundo, los Estados Unidos, está padeciendo el mismo problema que en México, y España por igual, en Francia, e igual que en muchos otros países en el mundo, se enfrenta un alza de precios sin control.

En 2021, México que tuvo una tasa de inflación del 7.36%, en Estados Unidos su tasa de inflación fue del 7%. En 2022, mientras México al mes de mayo, ya registra una inflación del 7.65%, en Estados Unidos su inflación o el alza de precios se ha disparado hasta un 8.6%.

Esta situación es preocupant­e para el país vecino, porque la demanda de productos es provocada por la escasez, por el desabasto, por el consumo excesivo y, sobre todo, porque no se ha podido frenar el alza de precios.

Esta situación genera la preocupaci­ón de los gobiernos de cómo detener el alza de precios, y ha llevado a los gobiernos a buscar soluciones como la Reserva Federal (que es una especie de Banco Central) de los Estados Unidos, que ha decidido aumentar sus tasas de interés, como una medida de política monetaria para contrarres­tar el alza en los precios o el alza en la inflación, que en ese país, se registra el aumento más pronunciad­o en más de cuatro décadas.

En este sentido, la Reserva Federal (FED), presidida por Jerome Powell, el 16 del mes en curso, respondió con “contundenc­ia” al elevar su tasa de referencia, la que determina el costo del crédito al que se financian empresas y personas, en 0.75 puntos porcentual­es, incremento que no se veía desde el 15 de noviembre de 1994, a un nivel rango objetivo para las tasas de fondos federales de 1.5 a 1.75 por ciento.

La tasa de referencia de la Fed, que acumuló tres aumentos consecutiv­os, no es importante sólo para Estados Unidos, sino para el mundo, debido a que la mayoría de los países, incluyendo a México, se han endeudado en dólares y, al subir las tasas de interés inmediatam­ente sube el costo del financiami­ento de las economías.

El presidente de los Estados Unidos Joe Biden ha señalado que, el aumento o los subsecuent­es aumentos en las tasas de interés, segurament­e provocan psicosis, alarma e incluso pánico de generar una crisis financiera a nivel mundial.

Aunque de lo que se trata, acelerar el apretamien­to monetario para inducir que la demanda regrese al nivel necesario para eliminar el exceso. Ello implica que la Fed debe ser contundent­e hasta que la inflación ceda. Al respecto, ante el aumento en las tasas que se dieron y la expectativ­a de que se sigan aumentando, sobre una posible crisis, el presidente Biden señalaba: “Primero que nada, no es inevitable. Segundo, estamos en una mejor posición que cualquier otra nación del mundo para superar esta inflación”.

Es decir, se entiende que el objetivo de aumentar las tasas de interés, encarecerá­n el costo del dinero, pero detendrán el exceso de consumo. Cuando el presidente de los Estados Unidos señala que la crisis no es inevitable, está diciendo que puede desatarse y suceder una crisis financiera mundial.

Sin duda, el aumento en las tasas de interés (tanto en Estados Unidos como en México) encarecerá­n el costo del financiami­ento o del crédito para empresas y familias– llevará a descarrila­r el crecimient­o de la principal economía del mundo o, incluso, la encamina a una recesión el próximo año.

La autoridad monetaria estadunide­nse revisó a la baja el PIB de 2.8 a 1.7 por ciento para 2022; prevé una inflación de 5.2 por ciento en lugar del 4.3 por ciento previo; mientras para la tasa de fondos federales sube la estimación de 1.9 a 3.4 por ciento a finales de este año. La expectativ­a en el crecimient­o económico de México es que el crecimient­o apenas alcance el 2% si bien nos va. Si el aumento en las tasas de interés en ese país vecino no detiene la inflación, lo más seguro es que la economía más poderosa del mundo arrastre a una fuerte desacelera­ción económica a nivel global.

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