Haz que tus No­che­bue­nas

ES­TE AÑO CONSEGUIRÁS QUE SOBREVIVAN Y LLE­GUEN TAN RO­JAS YESPLÉNDIDAS HAS­TA LA NA­VI­DAD DEL 2018. ¿QUÉ NO? COMPRUÉBALO

El Diario de Juárez - Espacios - - Plantas -

1 CUAN­DO LA ÚL­TI­MA HOJA RO­JA CAI­GA...

No es que se es­té mu­rien­do, es que te es­tá pi­dien­do un cam­bio. Es aho­ra cuan­do tie­nes que cam­biar la tie­rra. Tras­plán­ta­la o sim­ple­men­te re­nue­va la tie­rra y vol­ve­rás a dar­le un bue­na ba­se pa­ra aguan­tar el in­vierno. Pue­des abo­nar­la, ade­más, con un fer­ti­li­zan­te or­gá­ni­co equi­li­bra­do que en­con­tra­rás in­ver­na­de­ros.

2 ACÉRCALA A LA LUZ

En el fon­do, no exis­ten las plan­tas de in­te­rior. Pién­sa­lo bien. Nin­gu­na na­ce de for­ma na­tu­ral ba­jo un te­cho y en­tre pa­re­des de la­dri­llo. To­das las plan­tas son de ex­te­rior, por lo que ne­ce­si­tan luz y ai­re fres­co. La No­che­bue­na tam­bién. Pon­la jun­to a una ven­ta­na, que le dé la luz del sol pe­ro, ojo, la luz, no el sol di­rec­to por­que po­dría quemar sus ho­jas.

3 ¡OJO CON LA CA­LE­FAC­CIÓN!

Es in­vierno y ha­ce frío. Cier­to. Tie­nes que po­ner la ca­le­fac­ción. Lo en­ten­de­mos. Pe­ro a tu No­che­bue­na no le va na­da bien. Si quie­res que re­sis­ta más allá de las Na­vi­da­des, pon­la en la zo­na más fres­ca de la ca­sa y, por su­pues­to, alé­ja­la de ca­len­ta­do­res. ¿Qué tem­pe­ra­tu­ra es la idea pa­ra ella? 21º co­mo má­xi­mo du­ran­te el día y 16º por la no­che.

4 MANTENLA SIEM­PRE HÚMEDA

Eso sí, ten mu­cho cui­da­do de no aho­gar­la con el agua por­que si se en­char­can las raí­ces, se pu­dren. Lo ideal es re­gar­la un par de ve­ces a la se­ma­na siem­pre que ten­gas una tem­pe­ra­tu­ra nor­mal pa­ra el in­vierno, en ca­sa (co­mo mu­cho 21º). Y si tie­nes un pla­to ba­jo la ma­ce­ta, ten cui­da­do de que no que­de lleno de agua por­que pue­de pu­drir las raí­ces.

5 VE LIBRÁNDO LA DE HO­JAS MUERTAS

Si ves ho­jas que pre­sen­ten sig­nos de mar­chi­tar­se, re­tí­ra­las, eso sí, siem­pre que se des­pren­dan con fa­ci­li­dad. Si al ti­rar de ellas les cues­ta sol­tar­se, no in­sis­tas. Es me­jor que se cai­gan so­las pa­ra no pro­du­cir nin­gún da­ño a la plan­ta.

6 CUI­DA­DO CON LAS CO­RRIEN­TES DE AI­RE

He­mos di­cho que es muy bueno que le dé la luz del sol pe­ro no el sol di­rec­to. Pues lo mis­mo po­de­mos apli­car al ai­re. Ai­rea la es­tan­cia en la que ten­gas la No­che­bue­na ca­da día pe­ro no la pon­gas jus­to en co­rrien­te de ai­re. Es una plan­ta de­li­ca­da y mu­cho ai­re pue­de pro­vo­car que pier­da sus ho­jas an­tes de tiem­po.

6 Y PA­RA QUE FLOREZCA EL AÑO QUE VIE­NE...

Cuan­do lle­gue la pri­ma­ve­ra, pó­da­la. Es cla­ve pa­ra que vuel­va a cre­cer y lo ha­ga con más fuer­za. De­bes cor­tar las ra­mas a la mi­tad. Aun­que si no las cor­tas es­ta­rás ayu­dán­do­le a que crez­ca a lo al­to y aca­be sien­do un árbol.

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