¿Quién sa­le ga­nan­do con la con­fron­ta­ción en la iz­quier­da?

El Economista (México) - Los Políticos - - En La Arena -

DR. VÍC­TOR ALE­JAN­DRO ES­PI­NO­ZA, in­ves­ti­ga­dor del Colegio de la Fron­te­ra Nor­te.

La his­to­ria de la iz­quier­da me­xi­ca­na es de con­fron­ta­cio­nes y rup­tu­ras. Pe­ro en tér­mi­nos pre­ci­sos no hay una iz­quier­da, sino mu­chas iz­quier­das que abar­can des­de vi­sio­nes ra­di­ca­les de trans­for­ma­ción has­ta po­si­cio­nes so­cial­de­mó­cra­tas mo­de­ra­das. Hoy, la dispu­ta en­tre el PRD y Mo­re­na se fin­ca en dos vi­sio­nes in­su­pe­ra­bles en torno a su pa­pel co­mo opo­si­ción y su po­lí­ti­ca de alian­zas. La lu­cha es en­tre los li­de­raz­gos de los chu­chos y el de Ló­pez Obra­dor. Los pri­me­ros pre­go­nan la ne­ce­si­dad de una iz­quier­da mo­der­na, que no ter­mi­nan de de­fi­nir, y AMLO cri­ti­ca lo que con­si­de­ra la trai­ción a las ver­da­de­ras cau­sas del pue­blo.

Quien ga­na con es­ta con­fron­ta­ción son el res­to de los par­ti­dos y el go­bierno en turno. La ad­mi­nis­tra­ción de Pe­ña Nie­to y su pac­to con el PRD y el PAN se be­ne­fi­cia de las di­vi­sio­nes con las que la iz­quier­da en­fren­ta­rá la elec­ción de 2018. No veo có­mo la rup­tu­ra de la iz­quier­da pue­da ser su­pe­ra­da pa­ra pos­tu­lar a un úni­co can­di­da­to co­mo en el 2006 y el 2012 ».

DR. HÉC­TOR CHÁ­VEZ GU­TIÉ­RREZ, pro­fe­sor-in­ves­ti­ga­dor de la UMSNH.

La res­pues­ta pue­de ser muy ele­men­tal, pe­ro la con­fron­ta­ción en­tre las fuer­zas po­lí­ti­cas de la iz­quier­da dan las con­di­cio­nes pa­ra que en las elec­cio­nes de es­te año sus con­tra­rios, en pri­mer lu­gar el PRI con su vo­to du­ro, ten­ga los ele­men­tos a su fa­vor pa­ra ob­te­ner re­sul­ta­dos muy sa­tis­fac­to­rios en los pro­ce­sos por ve­nir.El otro fa­vo­re­ci­do es el PAN que no cuen­ta con otro par­ti­do en el es­pec­tro ideo­ló­gi­co en que se ubi­ca, la cen­tro de­re­cha, que le dis­pu­te el vo­to de los elec­to­res afi­nes a es­ta ten­den­cia.

La división de la iz­quier­da le ale­ja de po­si­bi­li­da­des de triun­fo, pues no só­lo de­be com­pe­tir por el vo­to de los elec­to­res fluc­tuan­tes o in­de­ci­sos, sino que ade­más tie­ne que abrir un fren­te en­tre ellos, bus­can­do arre­ba­tar los vo­tos de sus con­tra­par­tes de es­pec­tro ideo­ló­gi­co; lo peor es que esa lu­cha por los vo­tan­tes es­tá le­jos de ser fra­ter­na y en el dis­cur­so pue­de ser más en­co­na­da y fuer­te que la que se dé con otros par­ti­dos de otro cor­te ideo­ló­gi­co ».

DRA. MAR­CE­LA ÁVI­LA, se­cre­ta­ria aca­dé­mi­ca de Fa­cul­tad de CP­yS de la UAQ.

Pa­re­cie­ra que, al fi­nal, a pe­sar de lo po­co pre­de­ci­ble del com­por­ta­mien­to elec­to­ral, sa­le ga­nan­do el PRI. Si bien la res­pues­ta de­pen­de de di­ver­sos fac­to­res, és­tos se con­cen­tran en torno al otro­ra par­ti­do he­ge­mó­ni­co. ¿Por qué? En pri­mer lu­gar por­que en los es­ta­dos don­de el PAN va en coa­li­ción con el PRD, el PRI es el cla­ro be­ne­fi­cia­rio de la división de la iz­quier­da por­que son es­ta­dos don­de la iz­quier­da no se agru­pa en torno a par­ti­dos dis­tin­tos al PRD. En se­gun­do lu­gar, la con­fron­ta­ción de la iz­quier­da de­ja sin al­ter­na­ti­vas a un am­plio sec­tor de vo­tan­tes que po­drían ali­near­se en torno a los in­de­pen­dien­tes o, in­clu­so, ha­cia el vo­to nu­lo o la abs­ten­ción. En los sis­te­mas tra­di­cio­na­les, la de­bi­li­dad de la iz­quier­da for­ta­le­ce a la de­re­cha. En Mé­xi­co, la ecua­ción es com­ple­ja ya que el PRI tie­ne, a la vez, cen­tro iz­quier­da y cen­tro de­re­cha. O sea, que a ve­ces le be­ne­fi­cia la división de la iz­quier­da y otras, la división de la de­re­cha ».

MTRO. PAUL VAL­DÉS, pro­fe­sor in­ves­ti­ga­dor de la UAEM.

La división de las iz­quier­das y la con­se­cuen­te dis­per­sión del vo­to en los pró­xi­mos co­mi­cios be­ne­fi­cia di­rec­ta­men­te al PRI y even­tual­men­te al PAN; sin em­bar­go, el ma­yor be­ne­fi­cia­rio pue­de ser AMLO en el 2018. De­ri­va­do de la división en­tre los par­ti­dos de iz­quier­da, la vo­ta­ción de és­tos se frag­men­ta­rá. Es po­si­ble que has­ta aho­ra el prin­ci­pal par­ti­do de iz­quier­da, es de­cir, el PRD, ob­ten­ga re­sul­ta­dos es­ca­sos y por aba­jo de la vo­ta­ción de Mo­re­na en al­gu­nos es­ta­dos. Si es­to su­ce­de du­ran­te las elec­cio­nes lo­ca­les del 2016 y el 2017, AMLO y Mo­re­na se pue­den con­so­li­dar fren­te al elec­to­ra­do co­mo la op­ción de iz­quier­da más fuer­te y así for­ta­le­cer su po­si­cio­na­mien­to rum­bo a la cam­pa­ña pre­si­den­cial del 2018 » .

DRA. RO­SA MA­RÍA MI­RÓN LIN­CE, pro­fe­so­rain­ves­ti­ga­do­ra de la Fa­cul­tad de CP­yS de la UNAM.

En los pró­xi­mos co­mi­cios es­ta­ta­les, las di­vi­sio­nes en la iz­quier­da be­ne­fi­cia­rán a los par­ti­dos que en­ca­be­zan los go­bier­nos lo­ca­les. Las elec­cio­nes fe­de­ra­les y los co­mi­cios lo­ca­les de 2015 re­de­fi­nie­ron el sis­te­ma de par­ti­dos en Mé­xi­co. Sus re­sul­ta­dos die­ron cuen­ta de una al­ta com­pe­ti­ti­vi­dad, múl­ti­ples al­ter­nan­cias y un vo­to frag­men­ta­do. El elec­to­ra­do no re­fren­dó el mo­de­lo de tres par­ti­dos. Por el con­tra­rio, PAN, PRI y PRD per­die­ron una bue­na pro­por­ción de sus vo­tos, que mi­gra­ron ha­cia los par­ti­dos me­no­res, los de re­cien­te crea­ción y, tam­bién, ha­cia los in­de­pen­dien­tes. En es­ta co­yun­tu­ra, pa­ra ga­nar po­si­cio­nes pa­re­cen ne­ce­sa­rias las coa­li­cio­nes en­tre va­rias fuer­zas. En el ca­so de las iz­quier­das re­sul­tan in­dis­pen­sa­bles, pues son mu­chas las op­cio­nes que se ofre­cen, de tal ma­ne­ra, que por se­pa­ra­do sus fuer­zas no al­can­zan a su­pe­rar las coa­li­cio­nes en­ca­be­za­das tan­to por el PAN co­mo por el PRI en las di­ver­sas en­ti­da­des ».

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