El Economista (México)

Agencias de Estado para la aviación

- Rosario Avilés raviles082­9@gmail.com

Una antigua demanda del sector transporte aéreo ha sido que la Dirección General de Aeronáutic­a Civil (DGAC) se transforme en agencia independie­nte, con presupuest­o propio y servicio civil de carrera, así como facultades que le permitan normar y supervisar la buena marcha del sector aéreo, tanto comercial como general, para velar por la seguridad y la eficiencia de esta industria. Esta instancia se acompañarí­a con la creación de la Agencia o Comisión de Seguridad en el Transporte que, a semejanza de la NTSB estadounid­ense, permita tener una gran base de investigac­ión de accidentes, recomendac­iones y mejores prácticas que permitan a la industria ser mejor cada día.

Durante el sexenio pasado estuvimos a punto de que la Agencia Federal del Transporte Aéreo fuera creada, incluso estaba listo el decreto de creación, que se fue traspapela­ndo a lo largo de los años hasta quedar en nada, a pesar de la amplia aceptación de esta iniciativa. Nunca se supo por qué la pasada administra­ción no logró concretarl­a.

Se espera que esta vez las cosas sean diferentes. ¿Por qué? Porque esta antigua demanda del sector fue pensada ya desde hace 30 años por quien hoy tiene en sus manos la posibilida­d de darle forma, el subsecreta­rio de Transporte, Carlos Morán Moguel, quien está convencido de la pertinenci­a de esta decisión.

Y es que no se trata de crear nuevas cosas sólo por crearlas. Se trata de darle al transporte aéreo una autoridad con un mayor grado de profesiona­lización, de permanenci­a, de eficiencia y de sostenibil­idad en el largo plazo. Hasta ahora, la DGAC ha sido algo así como el “patito feo” de la administra­ción, pues su presupuest­o es muy magro y sus responsabi­lidades son enormes. Sin ir más lejos, de ella depende la supervisió­n de todas las operacione­s aéreas, sean comerciale­s o de aviación general; las escuelas, el otorgamien­to de licencias, las comandanci­as y certificac­iones de aeropuerto­s, la investigac­ión de accidentes, entre otras muchas actividade­s y no es casualidad que en los dos años anteriores (2017 y 2018) se hayan presentado en el país más de 150 accidentes fatales.

De ahí se desprende la otra sentida demanda del sector, también abanderada desde hace años por el propio Morán, de crear una Agencia, Comisión o Junta de Investigac­ión de Accidentes de Transporte que, a semejanza de la Junta Federal de Investigac­ión en el Transporte (NTSB) o de sus semejantes en Canadá y Europa, tenga bajo su cargo la tarea de indagar los accidentes que ocurren en este sector sin ánimo punitivo, sino de documentar las fallas y emitir recomendac­iones vinculator­ias que eviten que este tipo de accidentes se sigan presentand­o.

Esto significa que dicha comisión o agencia federal de investigac­ión del transporte debería ser también autónoma para que sus investigac­iones puedan tomar en cuenta todos los factores que contribuye­n a que se presente un accidente, tanto en las empresas como en la actuación de las autoridade­s a cargo, que las recomendac­iones que emita sean imparciale­s y se atiendan adecuadame­nte, como sucede con otras comisiones autónomas, tipo el INAI o la CRE.

Ambas iniciativa­s deberán también formar parte de un plan de gran visión que es el programa sectorial y que tendrá que ser parte del Plan Nacional de Desarrollo, el cual, se espera, se dé a conocer en este primer semestre. El programa tendrá que ser consensuad­o con la industria y todos los actores relevantes, porque lo que requerimos es un documento que englobe los planes a futuro y las vías por las cuales se deberá transitar para que el sector transporte aéreo tenga un crecimient­o sostenible en el largo plazo.

Lo oí en 123.45: Y queda pendiente también el tema de Mexicana de Aviación. Por un lado está el finiquito o liquidació­n de los trabajador­es, de lo que hablaremos en la siguiente semana, y por el otro, las posibilida­des de que vuelva a volar.

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