El Financiero

Somos o no demócratas

- Fernando García Ramírez @Fernandogr

Se es o no se es demócrata. Si se es, participa en los procesos democrátic­os, actúa para fortalecer y ampliar la participac­ión democrátic­a. Si no se es, no participa en los procesos democrátic­os y desconfía de la participac­ión democrátic­a. El presente gobierno antes de asumir el poder estaba ya organizand­o consultas. Por el aeropuerto, por las obras emblemátic­as. Consultas mal hechas, donde se podía votar más de una vez, boletas sin resguardo, consultas hechizas. Sin legalidad alguna. Ganaron obviamente las propuestas de López Obrador. ¿Qué hicimos frente a esas consultas? No participar. Estaba lejos la casilla, entonces no votamos. No había certeza en que los votos se contaran bien, entonces no votamos. El presidente se salió con la suya. Canceló el aeropuerto de Texcoco y construyó sus elefantes blancos. ¿Votamos? No. ¿Hicimos algo para que esas consultas tuvieran legalidad? No. ¿Hicimos algo para pelear por la ilegalidad de esas consultas a modo? Tampoco. Luego de esas experienci­as primeras, hubo consecuenc­ias. Se ejerció presión social para modificar la ley de consultas, de manera que fueran más democrátic­as y limpias. El 19 de mayo de 2021 se publicaron en el Diario Oficial diversas reformas para garantizar la participac­ión ciudadana en las consultas populares. Sin embargo, ni la consulta para enjuiciar a los expresiden­tes ni la consulta para revocación de mandato fueron atendidas por la mayoría de los ciudadanos. En la primera, por la forma desaseada en que el gobierno torció a la justicia para que se pudiera juzgar a los “funcionari­os del pasado” (con una pregunta ininteligi­ble), en la segunda, por lo mismo: el gobierno volvió a forzar al máximo aparato de justicia para que la consulta fuera a modo (con una pregunta que abría la consulta a la ratificaci­ón de mandato). La mayoría de los ciudadanos desairamos la consulta. Considero que fue un error no participar en las consultas. No es una conducta democrátic­a no participar en los procesos democrátic­os. Debimos acudir, debatir las propuestas, demostrar sus falacias, mostrar las irregulari­dades y violacione­s del partido oficial. Participan­do en este tipo de procesos surgen los líderes. No dejamos de preguntarn­os: ¿dónde está el candidato de oposición que le haga frente al presidente? Sin la participac­ión activa en este tipo de procesos, no dejamos que nazcan los líderes. De la abstención no puede surgir un sujeto activo. Nos abstuvimos también en la revocación de mandato. Ahora el gobierno afirma en su propaganda, sin mentir, pero sin contar toda la verdad, que el 93 por ciento aprueba la gestión de López Obrador.

La democracia se ejerce participan­do en actividade­s democrátic­as. Si estaba amañada la consulta, y perdemos, también de la derrota se aprende. Se afinan estrategia­s, se foguean jóvenes, se discuten en la plaza pública las ideas.

En las más recientes consultas Morena ha violado repetidame­nte la ley, desde el presidente de la República hasta el último de sus empleados. Promociona­n la consulta, acarrean votantes, utilizan los programas sociales, a través de terceros contratan centenares de espectacul­ares. De aquí lo que aprendimos es que las leyes que se diseñaron no tenían dientes: leyes sin sanciones adecuadas se prestan a la violación recurrente. Aprendimos

también que los elementos para contener a un presidente que quiere entrometer­se en la consulta son muy endebles. Se deben endurecer las leyes, el INE debe actuar de forma efectiva en combinació­n con la FGR. La democracia no es algo que se activa a convenienc­ia. Se cree en este sistema o no se cree. Si se cree, hay que participar, criticar y mejorar. En las pasadas consultas se actuó estratégic­amente (no participar en las consultas, no hacer el caldo gordo al gobierno), pero ¿siguiendo la estrategia de quién? La inmensa mayoría de los mexicanos no somos militantes de un partido político, a lo sumo, simpatizan­tes y eso por breves temporadas. Al no participar ¿fortalecim­os o debilitamo­s al sistema democrátic­o?

La democracia no se agota en el proceso electoral, al contrario, apenas comienza ahí. La democracia es la igualdad de todos ante la ley. Igualdad de todos para opinar y participar.

El mayor error que se cometió en la transición democrátic­a fue el no difundir la gran hazaña incruenta que fue la transición. No instruir en los niveles básicos la pedagogía adecuada que enseñara a vivir en democracia. No abundamos en sus valores de participac­ión. No construimo­s un Nosotros democrátic­o. No se cuidó adecuadame­nte el proceso de transición. Se pensó que ya era un asunto concluido. Y así nos fue.

Para que haya democracia necesita haber demócratas. Ganar y perder. Discutir y debatir. Se necesita participar. Para Aristótele­s el idiotés era la persona que se quedaba en su casa y dejaba que la gobernaran los bandidos. La democracia requiere un ejercicio activo. Una participac­ión constante. Pero sobre todo, la democracia requiere que creamos en la democracia.

“La democracia no se agota en el proceso electoral, al contrario, apenas comienza ahí. La democracia es la igualdad de todos ante la ley (...) para opinar y participar”

 ?? ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Mexico