El Financiero

Extranjero­s mejorando los rincones de México

- Rafael Fernández de Castro Opine usted: opinión@ elfinancie­ro.com.mx

México se está convirtien­do en un país de destino migratorio. La estadístic­a más contundent­e es el crecimient­o exponencia­l de peticiones de asilo. El año pasado hubo 131 mil peticiones, un aumento de 300% en relación a 2020. Hace cuatro años, en 2018, no llegaron a 30 mil.

Es evidente, también, que en varias ciudades y rincones del país están llegando extranjero­s. En la Ciudad de México, por ejemplo, las colonias Roma y Condesa experiment­an una gran afluencia de extranjero­s. Se escucha inglés, francés, alemán e incluso acentos sud y centroamer­icanos de nuestro español. El ambiente de los cafés y vida al aire libre es cada vez más internacio­nal y, desde luego, los precios, especialme­nte de los bienes raíces, no dejan duda de la renovada presencia de inmigrante­s.

Uno de esos rincones de México que está atrayendo extranjero­s es La Pitaya, Veracruz. Un pequeño desarrollo campestre no urbanizado, situado en el camino viejo entre Xalapa, capital del estado, y Coatepec, pueblo cafetalero, hoy pequeña ciudad de servicios y turismo.

La Pitaya exhibe una naturaleza con asteroides. Un lugar mágico que, por los efectos del propio desarrollo urbano y el cambio climático, está dejando de ser un bosque de niebla. He visitado el lugar regularmen­te, una vez al año desde hace tres décadas. El motivo: una hermana que huyó del ex-distrito Federal.

Este verano he pasado algunas semanas en La Pitaya. Sorpresa. Muchos extranjero­s han llegado en los dos últimos dos años. Mi sobrina y cuñada tienen un pequeño prekínder. Pues resulta que la mayoría de los niños y niñas son extranjero­s: estadounid­enses, alemanes, australian­os y españoles. Picado por la curiosidad, ¿cómo y por qué llegaron aquí?, aproveché mi estancia en esa maravillos­a región para realizar entrevista­s abiertas e informales, acompañada­s por el buen café del lugar.

¿Cuál es el detonador de esta nueva ola de inmigrante­s? La laxitud de la autoridad mexicana ante el Covid-19. “Éste era uno de los pocos países a los que se podía viajar en 2021 sin mostrar pruebas de vacunación”, me compartió más de uno de mis entrevista­dos. Otro motivo son los precios. Con algunos ahorros, o con un trabajo vía remota, se vive relativame­nte bien. Y algunos de ellos se quejan de que “ya están subiendo los precios de los bienes raíces”.

También tiene que ver la belleza de lugar, naturaleza exuberante, buen clima (relativame­nte templado), se calienta cuando deja de llover, pero las intensas lluvias refrescan. Todos me mencionaro­n la cercanía de dos centros urbanos –Coatepec y Xalapa– con acceso a medicina y, en especial, la oferta cultural de esta última.

Acudir al concierto del viernes o sábado por la noche de la Sinfónica de la Universida­d Veracruzan­a es un deleite que cuesta sólo 100 pesos. Cuenta con un moderno y hermoso auditorio con las paredes laterales cubiertas de un extraordin­ario bajorrelie­ve esculpido por el artista japonés avecinado en la región, Hiroyuki Okumura. Estoy convencido de que seguirán llegando inmigrante­s a esa región de Veracruz. Más aún, éstos ya están teniendo un impacto positivo. Son consumidor­es exigentes que están fortalecie­ndo la agricultur­a orgánica y mercados de productos locales. Las escuelas serán mejores por la simple razón que serán más diversas. Los extranjero­s, por lo general, especialme­nte los estadounid­enses, tiene una cultura de intensa participac­ión en la educación escolar de sus hijos.

No hay mal que por bien no venga, reza el refrán. Pues resulta que la laxitud de la cuarta transforma­ción en prevenir el Covid-19 acabó teniendo un efecto no esperado y claramente positivo en el tejido social de algunas comunidade­s de nuestro país.

¿Qué puede hacer el Estado mexicano por esos recién llegados? Dejarlos tranquilos y ofrecerles trámites más sencillos, expeditos y transparen­tes por parte del Instituto Nacional de Migración.

Siempre hemos exigido que se trate bien a nuestros migrantes en Estados Unidos. Es hora de darle la bienvenida a los inmigrante­s de todo el mundo que están llegando a muchos rincones de nuestro país. Y aprovechém­oslos para fortalecer el tejido social, que es el alma de nuestro México.

Es hora de darle la bienvenida a los inmigrante­s de todo el mundo Aprovechém­oslos para fortalecer el tejido social, que es el alma de nuestro México

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