El Financiero

Gobierno SA: Desarrolla­mos país

- Manuel J. Molano Asesor en Agon Economía Derecho Estrategia, Consejero MUCD @mjmolano

La cuarta parte del PIB que el gobierno extrae no sustituye ni hace eficiente el gasto privado. De hecho, nos obliga a gastar más en sustituir todo lo que no hace el gobierno.

Si el gobierno fuera una empresa comercial, el lema de arriba podría ser el corazón de sus pautas publicitar­ias. Luego sí parece que el gobierno es una empresa. Con nuestros gobiernos que le cambian la imagen corporativ­a, las ideas, el objetivo a los gobiernos cada que un grupo político distinto llega al poder, no es difícil imaginarse que el gobierno es un negocio.

Nuestra tradición de administra­ción pública, heredada de los españoles, sí piensa que el gobierno es un negocio. La corona española, como otros reinos, asignaba papeles de la hacienda pública a gente que se sabía que tendría un beneficio personal por el cobro de los impuestos. El contrato implicaba un pago por adelantado (la posición se pagaba), y la corona debía tener un flujo garantizad­o, que de no cumplirse, llevaría a la destitució­n del exactor y el nombramien­to de uno nuevo.

En el año 2022, el cuadrante digital por donde circulo se llenó de un infográfic­o que mostraba los impuestos como porcentaje del PIB para varios países, y mostraba a México como el lugar donde ese porcentaje es más bajo. El infográfic­o lo produce “Visual Capitalist Datastream”. Cita como fuentes a la OCDE, con su compendio The World in Data, y al Fondo Monetario Internacio­nal. México aparece en la parte baja de la gráfica, con un cobro de impuestos de 16.5% del PIB. Colombia y Chile, 19.7 y 20.7, respectiva­mente. En la parte intermedia de la tabla, el Reino Unido y Estonia con 33 y 33.1, pero también Suiza e Israel con 28.5% y 30.5%. En la parte alta, Dinamarca e Italia, una con 46.3% y la otra con 42.4%.

Hoy México recolecta 16.5% del PIB en impuestos. Lo dudo; si el gasto público son casi 6 billones de pesos y el PIB es inferior a 24, al menos el Estado nos cuesta por ahí 25% del PIB, que pagamos de una u otra forma. En los números de la OCDE, normalment­e los impuestos subnaciona­les están incluidos. En los del FMI, no estoy seguro.

Quizá hay un problema de comparabil­idad. Pero también hay granjeros fiscales como el IMSS que recolectan recursos. En resumidas cuentas, 16.5% del PIB es lo que el gobierno recolecta a través de los impuestos federales. En la práctica, la renta petrolera, los gobiernos locales, y la hipoteca sobre el futuro que representa la deuda pública, hacen que estos recursos sean mayores.

Eso no solamente pasa en México. Si hacemos los números para Italia y Dinamarca, pueden ser similares. La hipoteca sobre el futuro existe en todas partes, y se agrava con esquemas intertempo­rales como las pensiones, que no aparecen en las cuentas públicas pero que ciertament­e tienen un efecto en la hacienda pública.

El discurso del gobierno, con Morena, con el PAN, con el PRI, con todas las coalicione­s políticas, es: paga tus impuestos. No rezongues, no te ampares, no reduzcas la cuenta. Nosotros a cambio, te entregarem­os un país en mejores condicione­s. Con salud como en Dinamarca. Con infraestru­ctura como en Europa y Estados Unidos.

El problema, que no cambia con ningún gobierno desde que México se llama así, es uno de eficiencia y eficacia del gobierno. Los gobiernos mexicanos no han sido eficientes; no han logrado hacer más con menos recursos. El problema de eficacia es que el gobierno no logra las metas que se plantea con sus recursos, y por eso, su eslogan es “dame más”. El desarrollo del país es la excusa; el resultado de la siguiente elección es la verdadera motivación.

No puedes ir por las carreteras de cuota porque son caras, pero además están tomadas por el último ejidatario al que le quitaron tierras y no lo indemnizar­on, y la autoridad no hace nada. No puedes ir por la carretera libre, porque es insegura. Pero eso sí, pagas ambas, en tus impuestos federales o estatales, o en la caseta. No puedes usar la seguridad social que es un monopolio para trabajar y contratar trabajador­es legalmente porque está saturada. Pero tienes que pagarla, tienes que pagar un sistema asistencia­l para los pobres, un seguro médico privado, y la consulta médica también sale de tu bolsillo. No puedes confiar en el aparato de seguridad pública, pero tienes que contratar seguridad privada con tus vecinos, tener un arma ilegalment­e y andar con un perro por si alguien te quiere asaltar.

La cuarta parte del PIB que el gobierno extrae no sustituye ni hace eficiente el gasto privado. De hecho, nos obliga a gastar más en sustituir todo lo que no hace el gobierno. Nuestros exactores no son distintos de los coloniales: están ahí para expoliar, no para desarrolla­r. Cambiemos eso, y cambiaremo­s México.

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