El Financiero

HUAMANTLEC­O

-

un toro, vaticinand­o larga vida a la tradiciona­l noche de luces, bravura y devoción huamantlec­a. Ocho años habían pasado solamente desde el 97 cuando debutó como matador en esta feria el maestro…

Hoy celebro sus bodas de plata, enhorabuen­a maestro, mucha suerte para esta noche.

Suerte a la centenaria Rancho Seco, al matador Arturo Macías y al matador “Calita”.

Como no enamorarse de Huamantla, corazón del estado de Tlaxcala. Rodeada de toros bravos, vigilada celosament­e por la imponente Malinche. Sus verdes valles sembrados en esta época con preciosos maizales hacen de Huamantla un privilegio de nuestra cultura y nuestro país.

Bravura, valor y nobleza, respeto y algarabía.

Es la Virgen de la Caridad la patrona que veneramos en la madrugada, transforma­ndo las calles en un inmenso ruedo, donde los artesanos van pintando su obra como el torero su faena, tanto trabajo, tanto sacrificio para que dure un instante al paso de los fieles, como un instante dura el muletazo al paso del toro bravo.

El instante se convierte en recuerdo eterno para quien puede sentirlo.

Eso tiene Huamantla en similitud con el toreo.

Costales de colores vertidos en pequeños puños detallan la gran obra, como los caporales que, durante un

“la corrida de las luces”, el festejo más importante de la feria para Huamantla, en la noche más importante del año… “la noche que nadie duerme”.

siglo, día a día, han vertido en sus costales la bravura de sus toros.

El torero pone su alma y su cuerpo como ofrenda a su destino.

Cada color y cada detalle en los tapetes… son el muletazo soñado en horas de desvelo.

Paseíllo de honor, silencio y devoción para la madre de Dios.

Viviremos esta noche: la magia del “Callao”, la genialidad del “Pana” y la bravura de un siglo por amor al toro en Rancho Seco; la majestuosi­dad de la Malinche, los sabores y el colorido de la fantástica combinació­n en los chiles en nogada o la sutil dulzura de los muéganos tlaxcaltec­as.

Son los tapetes un camino al cielo en esta tierra. Nos llevan paso a paso por el recogimien­to espiritual de nuestra alma como la muleta lleva al toro, que humillando embiste entregando su bravura y su poder a los vuelos del capote de un toreo superior.

Es Huamantla un caudal de emociones y sentimient­os, que van de la profunda veneración a la Virgen de la Caridad este fin de semana, a la algarabía del triunfo de lo popular, en su tradiciona­l huamantlad­a una semana después.

Casi siglo y medio de su feria celebramos este año y su riqueza apenas conocemos.

Huamantla es un sentimient­o como lo es el toreo. No hay palabras por momentos ante sus más de doce templos.

Huamantla no hay que explicarla, hay que vivirla, hay que olerla, hay que escuchar el silencio a medianoche en los kilómetros de procesión, y hay que escuchar los cuetones que anuncian que ahí vienen los toros a jugar con los valientes.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Mexico