Al es­ti­lo de los del osi­to

El Guardián - - POLICIACA - Jet­za Múz­quiz

Cre­yen­do que na­die lo ha­bía vis­to, un ado­les­cen­te ya se sa­bo­rea­ba las mie­les de un “cri­men per­fec­to”, pe­ro al fi­nal vio su ro­bo frus­tra­do y fue lle­va­do an­te las au­to­ri­da­des co­rres­pon­dien­tes.

Y es que fue cer­ca de las 6:00 de la tar­de del jue­ves que Jonathan N, de 16 años, in­gre­só en una tien­da de con­ve­nien­cia ubi­ca­da so­bre la ca­lle Ala­me­da de Za­ra­go­za, de la co­lo­nia Saltillo 2000, dis­pues­to a con­se­guir unos ar­tícu­los gra­tis.

El ado­les­cen­te si­mu­ló ser un clien­te más y ca­mi­nó por en­tre los pa­si­llos por di­fe­ren­tes de­par­ta­men­tos, mien­tras to­ma­ba ar­tícu­los y los es­con­día en las bol­sas in­te­rio­res de la cha­que­ta que lle­va­ba.

Pro­duc­tos de hi­gie­ne per­so­nal, bo­ta­nas y dul­ces fue con lo que Jonathan pla­nea­ba huir, per­ma­ne­cien­do unos 20 mi­nu­tos en el co­mer­cio has­ta que lle­nó sus bol­si­llos y vio el mo­men­to de ir­se.

Pe­ro fue an­tes de que cru­za­ra la puer­ta que un em­plea­do se le acer­có e im­pi­dió que se fue­ra del es­ta­ble­ci­mien­to, apa­re­cien­do una pa­tru­lla a los po­cos mi­nu­tos, pues ya se ha­bía da­do la aler­ta a los nú­me­ros de emer­gen­cia 911.

Al pa­re­cer, fue un clien­te el que de­la­tó las mal­da­des del me­nor de edad, quien fue lle­va­do an­te el Mi­nis­te­rio Pú­bli­co Es­pe­cia­li­za­do en Ado­les­cen­tes por el de­li­to de ro­bo, que­dan­do a la es­pe­ra de que se de­fi­na su si­tua­ción le­gal.

ATO­RA­DO. El mo­rro pen­só que na­die se da­ría cuen­ta, pe­ro se lle­vó una des­agra­da­ble sor­pre­sa.

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