Eu­ro­pa, la más per­ju­di­ca­da por el al­za del cru­do tras el blo­queo de Trump a Irán

La Unión Eu­ro­pea su­fri­rá el ma­yor im­pac­to por la subida del cru­do tras las nue­vas san­cio­nes co­mer­cia­les de EEUU al Es­ta­do per­sa La in­fla­ción po­dría es­ca­lar al 2,4% en 2019 y las em­pre­sas ten­drán que can­ce­lar in­ver­sio­nes en el país

El Mundo - - PORTADA - PA­BLO PAR­DO

La Unión Eu­ro­pea su­fri­rá más que otras zo­nas del mun­do el im­pac­to del al­za del pre­cio del cru­do tras las san­cio­nes co­mer­cia­les de EEUU a Irán.

El pa­dre de la es­tra­te­gia mi­li­tar mo­der­na, Clau­se­witz, di­jo que «la gue­rra es la con­ti­nua­ción de la po­lí­ti­ca por otros me­dios». El mar­tes, Do­nald Trump de­ci­dió con­ti­nuar la gue­rra co­mer­cial con­tra la Unión Eu­ro­pea por otros me­dios al rom­per el tra­ta­do nu­clear de 2015 con Irán y re­ins­tau­rar las san­cio­nes a ese país.

Was­hing­ton ha ac­tua­do si­guien­do los de­seos de Is­rael y Ara­bia Sau­dí. Pe­ro la fac­tu­ra se la ha enviado a Eu­ro­pa. Y es una fac­tu­ra do­ble: por un la­do, pa­ra las em­pre­sas eu­ro­peas que ha­bían em­pe­za­do a in­ver­tir en Irán tras el acuer­do nu­clear; por otro, pa­ra los ciu­da­da­nos eu­ro­peos, que van a te­ner que pa­gar una ga­so­li­na más ca­ra.

«Es­tas san­cio­nes le cues­tan a EEUU re­la­ti­va­men­te po­co, por­que no es un im­por­ta­dor de pe­tró­leo ira­ní», ex­pli­can Do­nald Lus­kin y Mi­chael Wa­rren, de la con­sul­to­ra Tren­dMa­cro. Apar­te, las em­pre­sas es­ta­dou­ni­den­ses, con con­ta­das ex­cep­cio­nes – co­mo Boeing, que se ha vis­to obli­ga­da a can­ce­lar la ven­ta de 110 avio­nes a Tehe­rán por 16.000 mi­llo­nes de eu­ros– han si­do muy cau­tas a la ho­ra de in­ver­tir en Irán des­pués del acuer­do. La ra­zón es que nun­ca aca­ba­ron de creer­se que Was­hing­ton fue­ra a cum­plir­lo, y me­nos aún des­de que Trump fue ele­gi­do.

Las com­pa­ñías eu­ro­peas, por el con­tra­rio, han si­do más pro­cli­ves a po­ner di­ne­ro en Irán. La pe­tro­le­ra fran­ce­sa To­tal lan­zó en 2016 un proyecto pa­ra desa­rro­llar el ya­ci­mien­to ga­sís­ti­co de South Pars con una in­ver­sión de 4.000 mi­llo­nes de eu­ros. La no­rue­ga Sa­ga Energy tie­ne un proyecto de 2.500 mi­llo­nes pa­ra desa­rro­llar ener­gía so­lar en ese país. Air­bus tie­ne su pro­pio con­tra­to de 16.000 mi­llo­nes pa­ra ven­der 100 avio­nes a Irán. La ita­lia­na FS fir­mó en ju­lio un acuer­do en vir­tud del cual de­be cons­truir una lí­nea de al­ta ve­lo­ci­dad en Irán por un va­lor de 1.100 mi­llo­nes de eu­ros. Ita­lia tam­bién tie­ne una lí­nea de cré­di­to de 5.000 mi­llo­nes de eu­ros pa­ra fa­vo­re­cer la in­ver­sión en el país.

Aho­ra, to­do eso se va a aca­bar. Po­co im­por­ta lo que ha­gan la UE o los go­bier­nos eu­ro­peos. Si EEUU no quie­re, se aca­bó el co­mer­cio con Irán. Y la ra­zón es sim­ple: cual­quier em­pre­sa o in­di­vi­duo que ten­ga una cuen­ta en al­gu­na en­ti­dad fi­nan­cie­ra de EEUU o en un ban­co que ope­re en ese país es sus­cep­ti­ble de ser objeto de mul­tas, co­mo los 8.250 mi­llo­nes de eu­ros que el ma­yor ban­co fran­cés, BNP Pa­ri­bas, tu­vo que pa­gar a Was­hing­ton en 2014 por vio­lar las san­cio­nes a Irán, Cu­ba, y Su­dán. Y, en el peor de los ca­sos, pue­de ser­le prohi­bi­do el ac­ce­so al mer­ca­do fi­nan­cie­ro de EEUU, lo que equi­va­le, li­sa y lla­na­men­te, a obli­gar­le a ce­rrar.

Co­mo ex­pli­ca Wa­rren, «las em­pre­sas eu­ro­peas van a te­ner que com­pren­der que la in­ten­ción de Do­nald Trump es cam­biar la ma­ne­ra en la que Irán ac­túa. Y eso es al­go com­ple­jo y di­fí­cil, ya que sig­ni­fi­ca, en bue­na me­di­da, cam­biar la di­ná­mi­ca en to­do Orien­te Me­dio».

Efec­ti­va­men­te, la gran di­fe­ren­cia en­tre es­tas san­cio­nes y las de 2012, im­pues­tas por Oba­ma, es que aque­llas te­nían un ob­je­ti­vo cla­ro: la can­ce­la­ción del pro­gra­ma nu­clear de Irán. Aho­ra, la Ca­sa Blan­ca ha plan­tea­do una es­pe­cie de lis­ta de la com­pra a Tehe­rán que in­clu­ye el aban­dono de sus sis­te­ma de mi­si­les, y la sus­pen­sión de la ayu­da a los re­gí­me­nes y paí­ses a los que apo­ya en la re­gión.

Apar­te, es­tá la in­fla­ción. En los úl­ti­mos 15 me­ses, el ba­rril de pe­tró­leo Brent ha subido un 40%, has­ta los 77 dó­la­res, y la cri­sis con Irán no va a ayu­dar a que ba­je. La con­sul­to­ra Ox­ford Eco­no­mics ha ele­va­do su pre­vi­sión del pre­cio del pe­tró­leo me­dio en 2018 has­ta los 72 dó­la­res, pe­ro ha ad­ver­ti­do de que, si el ba­rril lle­ga a los 85 dó­la­res, la in­fla­ción en la UE po­dría al­can­zar el 2,4% en 2019, su má­xi­mo re­gis­tro en seis años y muy por en­ci­ma del ob­je­ti­vo del Ban­co Cen­tral Eu­ro­peo.

To­do eso sin con­tar con el cos­te di­rec­to de la re­duc­ción de las im­por­ta­cio­nes de cru­do de Irán. Por­que, aun­que Eu­ro­pa im­por­ta hoy 200.000 ba­rri­les de cru­do ira­ní me­nos que en 2012 –cuan­do se im­pu­sie­ron las san­cio­nes que aho­ra van a ser re­ins­tau­ra­das– to­da­vía ad­quie­re me­dio mi­llón de ba­rri­les dia­rios de ese país. El quin­to ma­yor com­pra­dor de pe­tró­leo ira­ní es Ita­lia; el sép­ti­mo, Es­pa­ña; el oc­ta­vo, Fran­cia. Pa­ra­dó­ji­ca­men­te, a quien más le va a ayu­dar la subida del pre­cio del ba­rril es a Ara­bia Sau­dí, que ne­ce­si­ta un pe­tró­leo a 88 dó­la­res el ba­rril pa­ra al­can­zar el equi­li­brio pre­su­pues­ta­rio. Ryad, así, ga­na do­ble­men­te con las san­cio­nes, por­que és­tas su­po­nen un gol­pe a su enemi­go tra­di­cio­nal y una ayu­da a sus cuen­tas pú­bli­cas.

EFE

Un gru­po de ma­ni­fes­tan­tes ira­níes que­ma una fo­to del pre­si­den­te de EEUU, Do­nald Trump, en una pro­tes­ta en Tehe­rán tras anun­ciar la res­tau­ra­ción de las san­cio­nes al país.

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