«De­be­mos op­ti­mi­zar es­fuer­zos con Cs pa­ra te­ner ma­yo­ría ab­so­lu­ta»

«En el PP he­mos per­di­do vo­tos por la de­re­cha a la ho­ra de de­fen­der prin­ci­pios» «Ciu­da­da­nos tie­ne un hue­co en el cen­troiz­quier­da por­que Sán­chez se ha ido al ex­tre­mo» «Si el PP vuel­ve al Go­bierno ha­brá una apli­ca­ción del 155 sin es­pe­rar a PSOE y Cs»

El Mundo - - PORTADA - POR EMI­LIA LAN­DA­LU­CE / JOA­QUÍN MAN­SO

Pre­gun­ta.– En las pri­ma­rias us­ted de­cía que el PP de­bía re­co­nec­tar­se con su elec­to­ra­do. ¿Cuán­do em­pe­zó el PP a des­co­nec­tar­se?

Res­pues­ta.– Voy a de­cir con qué so­cie­dad te­ne­mos que re­co­nec­tar, que es con la Es­pa­ña de los bal­co­nes. ¿Por qué di­go eso? Por­que es una Es­pa­ña tras­ver­sal. En el con­gre­so plan­teé cin­co pi­la­res fun­da­men­ta­les: la uni­dad de Es­pa­ña; la li­ber­tad in­di­vi­dual y eco­nó­mi­ca –con una ba­ja­da de im­pues­tos–; la se­gu­ri­dad –y no só­lo fren­te a la ocu­pa­ción o a la mi­gra­ción irre­gu­lar, sino pa­ra reivin­di­car a las víc­ti­mas del te­rro­ris­mo–; la ho­nes­ti­dad y efi­ca­cia en la ges­tión, y la fa­mi­lia. Cuan­do ha­bla­ba de re­co­nec­tar con esa so­cie­dad, me re­fe­ría a que he­mos per­di­do mu­chos vo­tan­tes de cen­tro por una cues­tión de po­lí­ti­cas tras­ver­sa­les en las que no se han re­co­no­ci­do en el PP. Tam­bién he­mos per­di­do vo­tos por la de­re­cha a la ho­ra de de­fen­der prin­ci­pios.

P.– ¿No pue­de con­cre­tar a qué po­lí­ti­cas se re­fie­re?

R.– Ja­más va a sa­lir de mi bo­ca una crí­ti­ca a los go­bier­nos del PP. Pa­ra em­pe­zar, por­que con nues­tros erro­res no soy dog­má­ti­co. Los del PP han si­do los me­jo­res go­bier­nos de la his­to­ria de la De­mo­cra­cia.

P.– Az­nar di­jo que el PP ha­bía per­di­do re­fe­ren­cias.

R.– Rei­vin­di­co el dis­cur­so que hi­ce en el con­gre­so. Di­je que el PP tie­ne que ser un par­ti­do sin com­ple­jos a la ho­ra de de­fen­der los prin­ci­pios y va­lo­res li­be­ra­les y con­ser­va­do­res.

APREN­DER DE LOS ERRO­RES

P.– En Ca­ta­lu­ña se vo­tó a Ciu­da­da­nos en lu­gar de al Par­ti­do Po­pu­lar que apli­có el 155…

R.– Pues por­que a lo me­jor no su­pi­mos tras­la­dar que si el 155 no al­can­zó TV3 o la Edu­ca­ción fue por­que el PSOE así lo im­pu­so. Y el he­cho de que el 155 fue­ra bre­ve e ins­tru­men­tal pa­ra con­vo­car elec­cio­nes fue por­que Ciu­da­da­nos así lo exi­gió. La gen­te di­ce aho­ra que el 155 fue bre­ve y ti­bio, y es ver­dad. Pe­ro la cul­pa no fue del PP, la cul­pa fue de Ciu­da­da­nos y el PSOE.

P.– ¿Es­ta­mos me­jor o peor que ha­ce un año?

R.– Peor, por­que aho­ra mis­mo no hay un Go­bierno que es­té dis­pues­to a po­ner freno a los se­ce­sio­nis­tas.

P.– El Go­bierno del PP guardó en un ca­jón el in­for­me de la Al­ta Ins­pec­ción re­fe­ri­do a la ma­ni­pu­la­ción de los li­bros de tex­to. Y era cuan­do es­ta­ba apli­cán­do­se el 155.

R.– Si ese in­for­me exis­tía y no tu­vo el cau­ce que de­bía te­ner, des­de lue­go yo lo cen­su­ro. No es por ir­me por la tan­gen­te, pe­ro téc­ni­ca­men­te es ver­dad que el 155 no in­clu­yó las com­pe­ten­cias de Edu­ca­ción.

P.– ¿Se­ría fac­ti­ble que el Es­ta­do re­cu­pe­ra­ra esas com­pe­ten­cias?

R.– Sí, con la LOM­CE, que ya pre­veía cier­tas cues­tio­nes pa­ra blin­dar la com­pe­ten­cia es­ta­tal. Aho­ra pri­me­ro pi­do a Ciu­da­da­nos y al PSOE que des­blo­queen lo que fal­ta por en­trar en vi­gor de la LOM­CE. Y ade­más pro­pon­go am­pliar­la pa­ra blin­dar la li­ber­tad de elec­ción de co­le­gio por par­te de los pa­dres, el bi­lin­güis­mo o el tri­lin­güis­mo en las co­mu­ni­da­des au­tó­no­mas en las que hay dos len­guas co­ofi­cia­les.

P.– La Es­pa­ña de los bal­co­nes es­tá qui­tan­do los la­zos ama­ri­llos. A us­ted no le pa­re­ció ade­cua­do cuan­do Al­bert Ri­ve­ra e Inés Arri­ma­das acu­die­ron a ha­cer­lo.

R.– Lo que yo di­go sim­ple­men­te es que no nos li­mi­te­mos a apo­yar a la gen­te que va a las ca­lles a re­ti­rar esos la­zos, sino a ins­tar a las ins­ti­tu­cio­nes a ac­tuar… Cuan­do la ka­le bo­rro­ka pin­ta­ba cajeros no­so­tros no íba­mos a lim­piar esos cajeros au­to­má­ti­cos. Hi­ci­mos una ley de par­ti­dos pa­ra ile­ga­li­zar la ka­le bo­rro­ka. No po­de­mos só­lo li­mi­tar­nos a apo­yar a los ciu­da­da­nos que qui­ten la­zos, sino que te­ne­mos que pre­sen­tar le­yes pa­ra blin­dar­los.

P.– ¿Pe­ro a us­ted le pa­re­ció mal que el se­ñor Ri­ve­ra lo hi­cie­ra?

R.– No me pa­re­ció mal. Y pa­ra de­jar es­to muy cla­ro: si ha­ce fal­ta, y si hu­bie­ra aho­ra una con­cen­tra­ción de apo­yo a los que qui­tan la­zos ama­ri­llos o si si­gue ha­bien­do agre­sio­nes, yo mis­mo es­ta­ré ahí.

PLAN CA­TA­LU­ÑA

P.– Pro­po­ne apli­car la Ley de Par­ti­dos pa­ra ile­ga­li­zar la CUP.

R.– No creo que na­die ten­ga du­da de que la po­lí­ti­ca ca­ta­la­na es­tá ba­ta­su­ni­za­da. ¿Sa­ben que los CDR vie­nen del cas­tris­mo? Yo el otro día vi car­te­les de «Vis­ca Te­rra Lliu­re». ¿Eso qué es? Eso no es só­lo ba­ta­su­ni­za­ción, es­to es pu­ro enal­te­ci­mien­to del te­rro­ris­mo. ¿La Ley de Par­ti­dos pa­ra qué es­tá? Y se pue­de pe­dir la ile­ga­li­za­ción de la CUP a ins­tan­cias del Go­bierno, la Fis­ca­lía o a pe­ti­ción del Con­gre­so y el Se­na­do.

P.– O sea que el PP con su ma­yo­ría en el Se­na­do pue­de ini­ciar el pro­ce­so. ¿Cuán­do tie­ne pre­vis­to ha­cer­lo?

R.– Cuan­do se cum­ple la ley en un Es­ta­do de de­re­cho, la gen­te de bien res­pi­ra ali­via­da y los que ha­yan he­cho al­go mal pa­gan las con­se­cuen­cias. No quie­ro po­ner­me be­li­co­so, pe­ro to­dos sa­be­mos que cuan­do se bus­ca la paz sin ho­nor se aca­ba te­nien­do con­flic­to y des­ho­nor. El Go­bierno sa­brá.

P.– Ha anun­cia­do una pro­pues­ta pa­ra re­for­mar la Ley de Fi­nan­cia­ción de Par­ti­dos.

R.– La re­for­ma de la Ley de Par­ti­dos es pa­ra que nin­gún par­ti­do que alien­te, to­le­re o no con­de­ne la vio­len­cia pue­da te­ner fon­dos pú­bli­cos. Afec­ta a par­ti­dos y aso­cia­cio­nes.

P.– To­do lo que di­ce pa­re­ce en las an­tí­po­das de la ope­ra­ción Diá­lo­go.

R.– Yo creo que siem­pre he si­do muy ní­ti­do res­pec­to a ese ti­po de ope­ra­cio­nes. Creo re­cor­dar que no fui yo el que dio la rue­da de pren­sa du­ran­te el 1 de Oc­tu­bre. Co­mo por­ta­voz siem­pre he di­cho lo que pien­so. Otra co­sa es que co­mo pre­si­den­te pue­do de­cir ade­más to­do lo que pien­so. Creo que el par­ti­do ha apren­di­do de los en­ga­ños de los na­cio­na­lis­tas y so­bre to­do de la in­efi­ca­cia de ha­ber es­pe­ra­do a ir los tres cons­ti­tu­cio­na­lis­tas jun­tos pa­ra apli­car el 155.

P.– ¿Y de los erro­res pro­pios?

R.– Bueno, evi­den­te­men­te, no so­mos dog­má­ti­cos. Es im­por­tan­te de­jar muy cla­ro que cuan­do el PP vuel­va al Go­bierno ha­brá una apli­ca­ción del 155 sin es­pe­rar a que nos apo­yen Ciu­da­da­nos y PSOE, con la du­ra­ción que ha­ga fal­ta, con ad­mi­nis­tra­ción nom­bra­da des­de Ma­drid.

P.– ¿Qué le pa­re­cen los pri­vi­le­gios de que dis­fru­tan los pre­sos del 1-O?

R.– Exi­jo sa­ber si de­trás de los be­ne­fi­cios pe­ni­ten­cia­rios hay una de­ci­sión del Go­bierno, si for­ma par­te del pa­go por el apo­yo de los in­de­pen­den­tis­tas a la mo­ción de cen­su­ra y ex­pli­ca­cio­nes en el Con­gre­so. Nos te­me­mos que es el pa­go de un Go­bierno rehén de los se­ce­sio­nis­tas, que ya To­rra de­jó caer di­cien­do que abri­ría las cár­ce­les si los jue­ces no ha­cían lo que ya les pi­de el Go­bierno. Es in­to­le­ra­ble y no sé có­mo el Go­bierno no ha­ce na­da pa­ra cen­su­rar­lo. Los sis­te­mas car­ce­la­rios a la car­ta son pro­pios de lu­ga­res en los que ha des­apa­re­ci­do el Es­ta­do y los que chan­ta­jean o ame­na­zan al Go­bierno po­nen sus re­glas.

P.– Si us­ted hu­bie­ra es­ta­do en La Mon­cloa cuan­do se pro­du­je­ron las re­so­lu­cio­nes del Tri­bu­nal de Schles­wig-Hols­tein y de los tri­bu­na­les bel­gas, ¿cuál ha­bría si­do su reac­ción?

R.– La que hi­ce el otro día en la reu­nión pre­via al Con­se­jo Eu­ro­peo. Es­pa­ña no pue­de acep­tar la hu­mi­lla­ción de tri­bu­na­les re­gio­na­les eu­ro­peos con sen­ten­cias fir­mes co­mo es el ca­so del ra­pe­ro enal­te­ce­dor del te­rro­ris­mo. O con ins­truc­cio­nes y eu­ro­ór­de­nes por par­te de un Tri­bu­nal Su­pre­mo a tri­bu­na­les bel­gas o ale­ma­nes. El Tra­ta­do de Schen­gen es­tá ba­sa­do en la con­fian­za mu­tua en­tre es­ta­dos. Yo qui­to la fron­te­ra en los Pi­ri­neos con la con­fian­za de que si un de­lin­cuen­te se me es­ca­pa a Fran­cia, Ale­ma­nia o Bél­gi­ca me lo de­vuel­ven. Y si no es así, yo lo que ha­ría es re­plan­tear el me­ca­nis­mo de la eu­ro­or­den, que es lo que so­li­ci­té, o in­clu­so re­plan­tear Schen­gen.

P.– ¿En qué cir­cuns­tan­cias pro­po­ne re­plan­tear Schen­gen?

R.– Que cons­te que no hay na­die más eu­ro­peís­ta, de­fen­sor del euro y de Schen­gen que yo. Lo que quie­ro de­cir es que si no es efec­ti­vo en te­mas tan gra­ves, hay que re­plan­tear­lo. Pe­ro tam­bién ha­blé de otros pun­tos im­por­tan­tes. De Gi­bral­tar, por­que es­ta­mos en el me­jor mo­men­to pa­ra reivin­di­car­lo. De la eco­no­mía, por­que es­pe­ro el mis­mo ri­gor con Sán­chez que con Ra­joy. De in­mi­gra­ción: de las 25.000 per­so­nas que ha­bían lle­ga­do por esas fe­chas a Es­pa­ña, de que no se pue­de pro­vo­car un efec­to lla­ma­da. El quin­to te­ma del que ha­blé fue de la si­tua­ción en Ca-

ta­lu­ña. Les di­je que no hi­cie­ran ca­so de Bo­rrell cuan­do les di­ga que Ca­ta­lu­ña es una na­ción, y se les ha­ble de los «pre­sos po­lí­ti­cos». Hu­bo un si­len­cio se­pul­cral, pe­ro to­dos los lí­de­res jó­ve­nes –Kurz, Wau­quiez, Va­rad­kar– es­ta­ban en la mis­ma lí­nea. Hay que em­pe­zar a ha­blar en Europa con un tono fir­me y po­lí­ti­ca­men­te in­co­rrec­to. No só­lo pa­ra el te­ma de Es­pa­ña, sino pa­ra afron­tar una com­pe­ti­ti­vi­dad fu­tu­ra en la que Europa es irre­le­van­te res­pec­to al con­ti­nen­te ame­ri­cano y el asiá­ti­co. Bueno, pues eso va a ser el po­si­cio­na­mien­to in­ter­na­cio­nal que va a te­ner Es­pa­ña si yo go­bierno.

P.– ¿Có­mo re­cu­pe­ra­mos la con­vi­ven­cia con dos mi­llo­nes de in­de­pen­den­tis­tas?

R.– Con tiem­po y con di­ne­ro. Yo creo que ha­ce fal­ta un plan Ca­ta­lu­ña

pa­ra ha­cer efec­ti­va la pre­sen­cia del Es­ta­do en Ca­ta­lu­ña. No se pue­de que­rer lo que no se ve. No se pue­de vi­vir en Ge­ro­na, en un pue­blo ro­dea­do de es­te­la­das, sin la me­nor pre­sen­cia ni del cas­te­llano ni de Es­pa­ña. Con ma­ni­pu­la­ción his­tó­ri­ca y afec­ti­va, ade­más. Oye, si sa­be­mos que hay obras de tea­tro sub­ven­cio­na­das por los na­cio­na­lis­tas, ha­brá que fo­men­tar tam­bién el pre­su­pues­to pa­ra obras de tea­tro... No di­go yo que ten­gan que ser de pro­pa­gan­da es­pa­ño­lis­ta, sino que sim­ple­men­te no ha­ya una ma­ni­pu­la­ción. En 1992 se po­día de­cir que en Es­pa­ña ha­bía una bi­ca­pi­ta­li­dad. Bar­ce­lo­na te­nía el sa­lón del automóvil más im­por­tan­te, era la ca­pi­tal cul­tu­ral y ar­tís­ti­ca, de la mo­da… No es cues­tión de po­ner el Se­na­do en Bar­ce­lo­na o de man­dar al Rey a vi­vir seis me­ses allí. Se tra­ta de re­cu­pe­rar la Bar­ce­lo­na cos­mo­po­li­ta.

EL PAR­TI­DO HE­GE­MÓ­NI­CO

P.– Eso pa­re­ce que es lo que pro­po­ne Valls, una can­di­da­tu­ra a la que va a apo­yar Ciu­da­da­nos.

R.– Te­ne­mos una in­ter­lo­cu­ción muy flui­da, por­que siem­pre va a te­ner el apo­yo del PP si ga­na las elec­cio­nes. Co­mo lo tu­vo Inés Arri­ma­das. Veo con muy bue­nos ojos su can­di­da­tu­ra pe­ro creo que hay un es­pa­cio pa­ra el cen­tro­de­re­cha li­be­ral. Ade­más Valls no nos ha pe­di­do que nos su­me­mos a su can­di­da­tu­ra. Pe­ro hay que apro­ve­char la opor­tu­ni­dad. Ta­bar­nia pue­de te­ner una tras­la­ción real en las elec­cio­nes mu­ni­ci­pa­les. Si dos ter­ce­ras par­tes de los ca­ta­la­nes tie­nen un al­cal­de constitucionalista –en el cin­tu­rón me­tro­po­li­tano, en Ta­rra­go­na, Lé­ri­da y en Bar­ce­lo­na–, el in­de­pen­den­tis­mo aca­ba­rá de co­lap­sar. El PP se­rá muy ge­ne­ro­so.

P.– ¿Eso es lo que que­ría de­cir con re­fun­dar un cen­tro­de­re­cha en el que el PP sea he­ge­mó­ni­co?

R.– Y eso pa­sa por te­ner una muy bue­na re­la­ción con Valls y con Cs. En lo prio­ri­ta­rio es­ta­mos de acuer­do. Y ésa es mi pro­pues­ta en el ca­so de unas fu­tu­ras elec­cio­nes, con­si­de­ran­do que te­ne­mos en­fren­te a los so­cia­lis­tas alia­dos con los po­pu­lis­tas y ba­ta­su­nos en Es­pa­ña. Op­ti­mi­ce­mos nues­tros es­fuer­zos. En su ac­ta fun­da­cio­nal de 2008 Cs se de­fi­ne co­mo un par­ti­do so­cial­de­mó­cra­ta. Ade­más, tie­ne un hue­co en el cen­troiz­quier­da por­que Sán­chez se ha ido al ex­tre­mo. Es im­por­tan­te que op­ti­mi­ce­mos es­fuer­zos. So­bre to­do en las pro­vin­cias de me­nos de seis dipu­tados en las que no­so­tros es­ta­mos muy con­so­li­da­dos y a Ciu­da­da­nos les cues­ta sa­car re­pre­sen­ta­ción. Si op­ti­mi­za­mos es­fuer­zos, PP y Ciu­da­da­nos su­ma­rán una ma­yo­ría ab­so­lu­ta en las pró­xi­mas elec­cio­nes y po­drán go­ber­nar sin los na­cio­na­lis­tas.

P.– Pe­ro us­te­des de­fien­den el Cu­po vas­co, Ciu­da­da­nos no…

R.– Yo de­fien­do la Cons­ti­tu­ción. Tam­bién esa par­te. Hay que ser cohe­ren­te. Esa po­si­ción la he me­di­ta­do mu­cho. Si abri­mos en ca­nal la Car­ta Mag­na no tie­ne por qué sa­lir lo que Ri­ve­ra pi­de o lo que yo pi­do. Se re­par­ti­rían las cartas de nue­vo. Se­ría una irres­pon­sa­bi­li­dad. No ten­dría­mos en­fren­te a So­lé Tu­ra y a Ro­ca, sino a Igle­sias y a Puig­de­mont.

P.– ¿Es­tá pre­pa­ra­do su par­ti­do pa­ra una con­vo­ca­to­ria inminente de elec­cio­nes ge­ne­ra­les?

AL­BER­TO DI LOLLI

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