«Mi vi­da no es una tra­ge­dia, sino una gran vic­to­ria»

El Mundo - - DEPORTES - JA­VIER BLÁNQUEZ

Pre­gun­ta.– Us­ted se ha rein­ven­ta­do tan­tas ve­ces que he per­di­do la cuen­ta. Res­pues­ta.– La gen­te me lo di­ce mu­cho, pe­ro pa­ra mí ha si­do una pro­gre­sión na­tu­ral. Me gus­ta evo­lu­cio­nar y la ex­pe­rien­cia de ser mu­jer. He cum­pli­do los 50, es­toy fe­liz de se­guir vi­va, de te­ner mi ca­rre­ra, de ver cre­cer a mi hi­jo… To­do es in­creí­ble.

P.– En 2003 pu­bli­có sus me­mo­rias y ex­pli­có

que de ni­ña la vio­la­ron. ¿Se sin­tió des­asis­ti­da cuan­do hi­zo aque­lla con­fe­sión?

R.– Aho­ra ha­bría te­ni­do más eco, pe­ro creo que sí hu­bo gen­te que pres­tó aten­ción. Mu­chas mu­je­res y hom­bres se me han acer­ca­do pa­ra de­cir­me «me too», y por eso creo que lo que di­je tu­vo re­per­cu­sión.

P.– El mo­vi­mien­to #Me­Too co­men­zó ha­ce un año. ¿Có­mo lo vi­vió?

R.– Me hi­zo fe­liz de que por fin es­tu­vie­ra su­ce­dien­do. Me sor­pren­de que la reac­ción ha­ya tar­da­do tan­to en lle­gar, pe­ro me ale­gro.

P.– Mu­chas mu­je­res han vi­vi­do los abu­sos se­xua­les con ver­güen­za. ¿Có­mo fue su ca­so?

R.– Te pue­des so­bre­po­ner de cual­quier co­sa que te pa­se en la vi­da y avan­zar. Has­ta las peo­res hu­mi­lla­cio­nes tie­nen cu­ra. Yo no veo mi vi­da co­mo una tra­ge­dia, sino co­mo una gran vic­to­ria. Y por eso sien­to que ne­ce­si­to co­mu­ni­car mi ex­pe­rien­cia.

P.– ¿Có­mo fue em­pe­zar una nue­va vi­da des­pués del porno? ¿Se sin­tió es­tig­ma­ti­za­da?

R.– Da igual tu tra­ba­jo o tu es­ta­tus so­cial, a las mu­je­res siem­pre se nos juz­ga­rá por nues­tra se­xua­li­dad. Pe­ro que la gen­te di­ga que tú eres al­go, no quie­re de­cir que lo seas en reali­dad. Pue­des ha­cer lo que quie­ras. Si les to­mas en se­rio cuan­do di­cen «no pue­des evo­lu­cio­nar por­que hi­cis­te porno», es­tán con­di­cio­nan­do tu vi­da. No hay que ha­cer ca­so.

P.– ¿Le mo­les­ta que su pa­sa­do vuel­va una y otra vez? Aque­llo fue ha­ce más de 30 años.

R.– Na­die pue­de ser quien es sin te­ner en cuen­ta el pa­sa­do. Sin tu pa­sa­do, no eres tú. Ese es un pre­jui­cio que tie­nen los de­más so­bre mí, pe­ro yo no pien­so en eso.

P.– ¿Le com­pla­ce de al­gu­na ma­ne­ra que se le con­si­de­re un mi­to del porno?

R.– Lo úni­co pro­ble­má­ti­co fue que cuan­do hi­ce aque­llas pe­lí­cu­las yo era to­da­vía una ni­ña y ha­bía gen­te ma­yor que se es­ta­ba apro­ve­chan­do de mí y me ma­ni­pu­la­ba. Ese es el pro­ble­ma, y no el ero­tis­mo.

P.– El FBI arres­tó a gen­te cuan­do se des­cu­brió que us­ted em­pe­zó sien­do una me­nor. R.– La se­xua­li­dad es fa­bu­lo­sa, na­da que ten­ga que es­tar mal vis­to ni abor­dar­se des­de la mo­ji­ga­te­ría. Pe­ro te­ne­mos que pro­te­ger a nues­tros hi­jos. El pro­ble­ma con Tra­ci Lords es­ta­ba en la gen­te que se ex­ci­ta­ba vien­do a una me­nor, son ellos los que de­be­rían sen­tir­se mal, y por eso quie­ren que sea yo la que me aver­güen­ce. Pe­ro eso ya no fun­cio­na así. Fue a mí a quien ma­ni­pu­la­ron, y no al re­vés. No hay na­da por lo que de­ba pe­dir per­dón.

P.– John Wa­ters le dio su pri­mer pa­pel en el ci­ne con­ven­cio­nal, en Cry­baby. ¿Si­gue en con­tac­to con él?

R.– Sí, lo veo a me­nu­do. Pe­ro ya no rue­da na­da, el ci­ne in­de­pen­dien­te en Holly­wood se ha vuel­to im­po­si­ble, allí ya to­do son pe­lí­cu­las de Mar­vel. Te pue­des au­to­fi­nan­ciar y ha­cer pe­lí­cu­las pe­que­ñas, pe­ro John ya no quie­re ha­cer ese ti­po de ci­ne, cree que me­re­ce al­go me­jor.

P.– ¿Qué se­rá lo pró­xi­mo que ha­ga us­ted? R.– Es­ta­mos pre­sen­tan­do Ta­le of Two Sis­ters en Sit­ges y el año que vie­ne lle­ga la tercera tem­po­ra­da de Swe­dish Dicks, una co­me­dia con Pe­ter Stor­ma­re y Kea­nu Ree­ves.

J. AN­TO­NIO

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