«El frau­de es una in­dus­tria ab­so­lu­ta­men­te or­ga­ni­za­da»

El Mundo - - DEPORTES - IRENE HDEZ. VE­LAS­CO

Pre­gun­ta.- Pa­ra al­gu­nos es un hé­roe, pa­ra otros un vi­llano…

Res­pues­ta.- Me pa­sa siem­pre. Pe­ro si me pre­gun­ta si me preo­cu­pa le di­ré que no, nun­ca.

P.- ¿Ro­bó los da­tos de esas cuen­tas por di­ne­ro o pa­ra sa­car a la luz te­je­ma­ne­jes de un ban­co?

R.- Yo nun­ca sus­tra­je nin­gún da­to. Si hu­bie­ra ha­bi­do una mí­ni­ma prue­ba de ello las au­to­ri­da­des sui­zas me ha­brían acu­sa­do de ro­bo. Y yo só­lo he si­do con­de­na­do por es­pio­na­je eco­nó­mi­co, y por un mo­ti­vo evi­den­te: ha­ber co­la­bo­ra­do con las Ad­mi­nis­tra­cio­nes Pú­bli­cas.

P.- ¿No fil­tró a va­rios paí­ses los da­tos de esas cuen­tas?

R.- Nun­ca he com­par­ti­do da­tos o fil­tra­cio­nes, aun­que tam­po­co de­mo­ni­zo a quien lo ha­ce. A mí me in­tere­san los me­ca­nis­mos fi­nan­cie­ros, tes­tear­los. Y me in­tere­sa com­par­tir mi co­no­ci­mien­to. No por bue­nis­mo, sino pa­ra con­ti­nuar dis­fru­tan­do.

P.- ¿Tie­ne mie­do?

R.- Nun­ca he te­ni­do mie­do. ¿Por qué de­be­ría em­pe­zar a te­ner­lo aho­ra?

P.- Su­pon­go que hay quien le tie­ne mu­chas ga­nas…

R.- Cla­ro que me tie­nen ga­nas. Pe­ro eso pue­de ser más pe­li­gro­so pa­ra ellos que pa­ra mí. Yo he co­la­bo­ra­do con al­gu­nas Ad­mi­nis­tra­cio­nes

Pú­bli­cas, ¿es tan ma­lo? ¿Pa­ra quién? Si­go vi­vo, te­ner mie­do se­ría un error.

P.- ¿Si los Go­bier­nos qui­sie­ran se po­dría aca­bar con el frau­de fis­cal?

R.- Yo no pue­do pre­ten­der al­go que ja­más ha con­se­gui­do nin­gún país. Só­lo in­ten­to, a tra­vés de pro­yec­tos con­cre­tos, abrir el de­ba­te y com­par­tir in­for­ma­ción es­tra­té­gi­ca. Lue­go ca­da uno la apro­ve­cha­rá o no.

P.- ¿De qué vi­ve?

R.- De ase­so­rar. Ase­so­ro a em­pre­sas pri­va­das, a mul­ti­na­cio­na­les que lu­chan con­tra el frau­de de los cár­te­les. Mu­chas em­pre­sas su­fren frau­de de pro­vee­do­res que se po­nen de acuer­do pa­ra su­bir­les los pre­cios.

P.- ¿Al­gu­na vez ha te­ni­do la ten­ta­ción de de­frau­dar?

R.- He cre­ci­do en un am­bien­te que ges­tio­na­ba los fru­tos del frau­de y que en teo­ría es­ta­ba or­ga­ni­za­do pa­ra evi­tar el frau­de. Eso me ha va­cu­na­do. Lo que he apren­di­do es que los de­frau­da­do­res no con­fían en per­so­nas sino en pro­ce­di­mien­tos, en prác­ti­cas. Los paí­ses in­mu­nes al frau­de son los que más se apro­ve­chan.

P.- Me he per­di­do…

R.- Sui­za: es un país fe­de­ra­lis­ta con una gestión im­pe­ca­ble de su gas­to pú­bli­co. Es un país in­mu­ne al frau­de. Sin em­bar­go ese país es apro­ve­cha­do por otros pa­ra de­frau­dar.

P.- El año pa­sa­do Sui­za aca­bó con el se­cre­to ban­ca­rio…

R.- Eso ha si­do una bro­ma. Lo que hay que ver es si hay in­ter­cam­bio de in­for­ma­ción, y no lo hay. El frau­de es una in­dus­tria ab­so­lu­ta­men­te or­ga­ni­za­da que apro­ve­cha to­dos los me­dios y me­ca­nis­mos que exis­ten pa­ra eva­dir im­pues­tos. Y el de­re­cho com­pa­ra­do es una gran fuen­te, per­mi­te siem­pre en­con­trar al­ter­na­ti­vas.

P.- ¿El ser hu­mano es co­rrup­to por na­tu­ra­le­za?

R.- No creo que el ser hu­mano sea co­rrup­to por na­tu­ra­le­za. Pe­ro apro­ve­cha las opor­tu­ni­da­des que se le pre­sen­tan. Y el pa­pel de las fi­nan­zas y de las ase­so­rías es con fre­cuen­cia ayu­dar a en­con­trar los lí­mi­tes de la ley. Cuan­do en al­gún lu­gar fal­ta vi­gi­lan­cia, al­gu­nos sien­ten la ten­ta­ción de ir más más allá. El me­jor mo­do de re­sol­ver­lo es a ni­vel lo­cal.

P.- La Au­dien­cia Na­cio­nal ya ha ne­ga­do dos ve­ces su ex­tra­di­ción a Sui­za…

R.- Fal­ta una ter­ce­ra vez, ja­ja­ja.

El frau­de se ba­sa en la dis­tin­ta le­gis­la­ción que fun­cio­na de un país a otro. En lo que res­pec­ta a la bús­que­da de clien­tes, lo que es ile­gal en Fran­cia es le­gal en Es­pa­ña. El peor frau­de son los mo­no­po­lios de he­cho, ya sean eléc­tri­cos, de tec­no­lo­gías, de su­mi­nis­tro de ser­vi­cios o de bie­nes, co­mo Ama­zon.

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