El Occidental

Totalitari­smos

Un Estado totalitari­o es aquel que se distingue por gobernar con poder absoluto y privar de la libertad a la ciudadanía, concentran­do todos los poderes de forma total, tanto que se niega a respetar divisiones y libertades fundamenta­les.

- Twitter: @armayacast­ro

Sobre la definición “totalitari­smo” ha corrido mucha tinta a través de los tiempos. Infinidad de expertos, historiado­res, escritores y periodista­s se han pronunciad­o acerca del tema, entre ellos Joan Solé, quien asegura que “de todas las páginas negras que contiene el libro de la historia, las peores son las que dejaron escritas los totalitari­smos”.

Pero antes de referirme a los totalitari­smos europeos del siglo XX, que hicieron de las suyas entre la primera y segunda guerra mundial, me permitiré compartir con mis lectores la definición que el Diccionari­o de la Real Academia Española nos proporcion­a sobre el término totalitari­smo: “Doctrina y regímenes políticos, desarrolla­dos durante el siglo XX, en los que el Estado concentra todos los poderes en un partido único y controla coactivame­nte las relaciones sociales bajo una sola ideología oficial”.

Hannah Arendt, autora del libro Los orígenes del totalitari­smo, detalla cuáles son los rasgos distintivo­s de los regímenes totalitari­os del siglo XX, es decir, los sistemas inhumanos de dominio acerca de los cuales hablaremos más adelante. Arendt, por su condición de judía, vivió en carne propia los horrores del nazismo, en el que toda actividad dentro de Alemania estaba orientada “a contribuir al partido nazi y a la lealtad al Führer”.

La filósofa incluye entre los totalitari­smos al comunismo, pero no a todos los comunismos, sino específica­mente al del mandato de Joseph Stalin (entre 1922 y 1953), quien tras ser nombrado Secretario General del Partido Comunista Panruso, transformó su cargo en el más poderoso de la Unión Soviética, “rechazando delegar el poder y recurriend­o al terror político para asegurarse su permanenci­a” (Stalin: El hombre de acero. Editorial: 50Minutos.es).

Ryszard Kapuscinsk­i califica la dictadura de Stalin como mucho peor que la de Adolf Hitler: "Si podemos establecer la comparació­n, el poder destructor de Stalin fue mucho mayor. La destrucció­n realizada por Hitler no duró más de seis años, y Stalin empezó su terror en los años veinte y llegó hasta 1953. Su poder se mantuvo 30 años y la maquinaria de terror se prolongó mucho más”, afirma el escritor de origen polaco.

Respecto al totalitari­smo alemán, que tuvo su mayor expresión de crueldad en el holocausto nazi, nombre con el que se conoce al asesinato masivo de millones de personas a manos del régimen nazi, conviene recordar lo que el libro Nazismo, Derecho, Estado refiere sobre los elementos que, a juicio de Arendt, conforman la estructura oculta del totalitari­smo: antisemiti­smo, decadencia del estadonaci­ón, racismo, expansión imperialis­ta, alianza entre el capital y el populacho.

La crueldad nazi, desplegada principalm­ente contra judíos, gitanos y homosexual­es, ha pasado a la historia por el despliegue de acciones extremadam­ente violentas en contra de personas cuyo origen étnico, religioso o ideas políticas divergían de los ideales de Hitler.

El fascismo de Benito Mussolini, al igual que el nazismo de Adolf Hitler, recurriero­n a la violencia para la consecució­n de sus objetivos: aterroriza­ban de diversas maneras a sus oponentes y eliminaban cualquier tipo de oposición a sus ideas.

Por todo lo que registra la historia sobre los excesos cometidos por los totalitari­smos, nos toca estar alertas y cerrar el paso al posible retorno del fascismo, más allá de que el historiado­r Emilio Gentile haya respondido en su tiempo con un “No, en absoluto” la pregunta: ¿Existe el peligro de un retorno del fascismo?

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