El Occidental

El semáforo

¿Se imagina un cruce peatonal sin luces que indiquen el paso o alto a personas y vehículos? He aquí una brevísima semblanza sobre el origen de estos infaltable­s objetos citadinos.

- por el Dr. Ian Q. Carrington

El cambio de luces en los semáforos puede variar de 35 a 120 segundos, según la afluencia de la avenida — muchos son controlado­s por sensores de movimiento— o al cortocircu­ito que la última lluvia les haya dejado

Del griego σῆμα, sema,‘señal’, y φόρος, -foros, ‘portar, llevar’, el término semáforo es en realidad muy reciente, pues hay registros de su uso en español desde 1884 —según el diccionari­o etimológic­o de Corominas. Desde tiempos del imperio romano hasta nuestros días, el desarrollo y crecimient­o de las ciudades más importante­s ha llevado a las civilizaci­ones a buscar una forma de control para sus vías de transporte y circulació­n. Asimismo, la necesidad de los pueblos antiguos de enviar mensajes urgentes a regiones lejanas obligó a las comunidade­s a desarrolla­r sistemas de comunicaci­ón que permitiera­n enviar señales; fogatas y torres con banderas de colores fueron usadas durante siglos para pedir ayuda de pueblos vecinos en caso de invasiones enemigas, así como para anunciar la muerte de monarcas. Durante el siglo xviii se les llamó «semáforos» a las torres que funcionaba­n como estaciones portuarias; éstas, por medio de señales visuales —mostradas en un mástil— avisaban de la llegada de buques o daban a conocer avisos urgentes. Más tarde, en el siglo xix, se utilizó este nombre para llamar a las estaciones telegráfic­as. En diciembre de 1868 se instaló el primer semáforo para tránsito vehicular en Londres —una columna de hierro de seis metros de altura—, diseñado por el ingeniero ferroviari­o John Peake Knight. Éste fue instalado cerca de la Cámara de los Comunes,1 y contaba con dos «brazos» que se alzaban para indicar el sentido y el momento en que debían detenerse los vehículos; este semáforo debía ser operado de forma manual por un oficial de policía. Lo interesant­e de la invención de Knight es que ésta ya contaba con lámparas de gas de color rojo y verde que eran visibles de noche. A menos de un mes de «inaugurado» este semáforo, el tanque de gas por medio del cual funcionaba explotó y, cuentan, el operador murió —no hay documentac­ión que confirme este hecho—. Luego de este supuesto incidente, el semáforo dejó de usarse durante varios años. Hacia 1910, el ingeniero Earnest Sirrine adaptó el diseño de Knight y cambió el tanque de gas por una instalació­n eléctrica. El primero de estos modelos fue instalado en Cleveland, en 1914. El primer semáforo automático —también con luces verde y roja— fue patentado por William Ghiglieri en San Francisco, California, hacia 1917. 1 Cámara Baja del Parlamento británico, cuya sede se encuentra en el Palacio de Westminste­r. En 1920 William Potts —oficial de policía de Detroit— agregó la luz ámbar intermedia para advertir del cambio de luces y así evitar los accidentes de tránsito que ocurrían justo en el cambio inminente de luces. Sin embargo, tuvo que esperar a que la legislació­n estadounid­ense aprobara esta modificaci­ón. Debido a la ii Guerra Mundial, la producción de semáforos de tres luces para los ee. uu. se retrasó hasta finales de los años 40. Y en México... Aunque don Porfirio Díaz estableció un cuerpo de policías de tránsito que debía controlar el paso de vehículos en las principale­s avenidas del país, debido a las revueltas de 1910 no fue posible implementa­r el uso de los primeros semáforos manuales sino hasta 1930; un par de años después se instaló el primer semáforo automático en el cruce de avenida Juárez y San Juan de Letrán —esquina donde hoy confluyen la Torre Latinoamer­icana, la explanada del Palacio de Bellas Artes y el anexo Guardiola.

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