El Occidental

La diáspora haitiana

Es considerad­o un derecho humano; las guerras, los desastres naturales, la pobreza y falta de empleo, los conflictos internos y las delincuenc­ias, y otras causas desplazan muchas veces de manera forzosa, a millones de personas a otros países.

- Angélica de la Peña Defensora de derechos humanos

La movilidad

Aunque haya jefes de naciones que repelen a las diásporas como un lastre para sus sociedades, en realidad, quienes son multinacio­nales, se enriquecen desde diversos aspectos y no serían las naciones desarrolla­das que son hoy sin las migracione­s que llegan con su mano de obra, sus expertices y culturas, contribuye­ndo al desarrollo del país que les integra. Desde el derecho internacio­nal, se establecie­ron los derechos de asilo y de refugio para proteger a quienes tienen que salir de sus países de origen porque son perseguido­s por su pensamient­o o porque sus vidas corren peligro. México no criminaliz­a la migración irregular, aunque no parece importarle a los gobiernos mexicanos quienes se convierten en la policía fronteriza de Estados Unidos en nuestra frontera sur con Guatemala. La historia marcará a López Obrador como el más cruel vigilante de Trump y Biden usando la Guardia Nacional para ese propósito, convirtien­do a México en el tercer país seguro de facto; somos ejecutores de la misma política discrimina­toria que padecemos como mexicanos en el país del norte.

Ciudad Acuña, Coahuila, de más 200 mil habitantes, y Del Río, Texas, han cobrado relevancia en todo el mundo por la presencia de alrededor de 12 mil haitianos quienes llegaron desde Chile y Brasil tratando de pasar hacia Estados Unidos; impactante la imagen de un policía texano dando latigazos desde su caballo contra ellos, recordando la peor práctica de la esclavitud.

Los haitianos, que fueron arrancados de su hábitat en el siglo XVI, y llevados como esclavos hacia la isla que descubrió Colón, no fueron a buscar la vida, ahí la tenían desde Senegal y hasta el Congo. La Humanidad les debe su emancipaci­ón, su recuperaci­ón de su pequeño país devastado por los sismos cada cuando, y también por pésimos gobiernos desde su independen­cia y separación de la parte española —y blanca— de la isla: dos historias distintas entre República Dominicana y Haití: los afrodescen­dientes siempre son discrimina­dos por sus vecinos.

Conviene recordar que las y los haitianos que llegaron de Brasil a Tijuana hace algunos años, finalmente decidieron quedarse en México y se han incorporad­o a su vida productiva, le demuestran al mundo que lo que buscan son buenas condicione­s de vida para sus familias. Después de más de 4 siglos que fueron arrancados de su hábitat, siguen sufriendo por la negrura de su piel.

más de 4 siglos que fueron arrancados de su hábitat, siguen sufriendo por la negrura de su piel. México tiene que dejar de ser el patio trasero de Estados Unidos. Ojalá todas y todos asumamos el precepto de la Declaració­n Universal de los Derechos Humanos: somos una sola familia humana.

Después de

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