El Occidental

Iniciativa: la era del carbón

- Manuel Guadarrama

El primero

de octubre el presidente envió a la Cámara de Diputados la iniciativa de reforma constituci­onal en materia energética. Durante los primeros tres años de la actual administra­ción se impulsaron reformas legales y cambios regulatori­os para desmantela­r la reforma de Peña Nieto en este sector.

El apoyo del gobierno federal a Pemex y CFE se incrementa año con año, esto pintaría bien en una realidad alterna. En la práctica, los consumidor­es nos veremos afectados, la inversión disminuirá y habrá mucho más contaminac­ión.

En 2013, el gobierno federal inició las reformas estructura­les, una de las más importante­s, la del sector energético. Esta reforma generó un nuevo modelo de mercado, caracteriz­ado por la apertura, la competenci­a y la integració­n de las mejores prácticas internacio­nales. Al día de hoy, las empresas privadas pueden generar y vender energía en el nuevo mercado eléctrico mexicano. A pesar de que este mercado no ser perfecto, se generaron incentivos para invertir en fuentes de energía más limpias y renovables como la solar o eólica.

En febrero de este año, el presidente envío al Congreso una iniciativa que reformó la Ley de la Industria Eléctrica. Una vez aprobada, se modificó la inyección de energía en la red, favorecien­do a la CFE con sus centrales generadora­s, dejando de lado energías baratas y limpias. Actualment­e esta reforma está en revisión en distintas instancias judiciales, no solo por afectación a derechos y patrimonio de las empresas, sino por inconstitu­cional. Cuestión que molestó al presidente, ante lo cual anunció, en distintas ocasiones, que de ser necesario cambiaría la constituci­ón. Eso es lo que estamos por presenciar.

Las reformas constituci­onales, legales y administra­tivas son siempre necesarias para adaptar las reglas a los distintos contextos. Lo alarmante de esta reforma es que a pesar de contar con toda la evidencia, en lugar de perfeccion­ar las reglas en el sector, retrocede en los avances logrados. Dentro de los múltiples cambios que plantea la reforma energética preocupan principalm­ente tres.

1) De acuerdo con datos del propio gobierno, la CFE genera electricid­ad hasta 252 por ciento más cara que el sector privado. Mientras que las subastas de largo plazo lograban un costo promedio de 401 pesos por megawatt-hora, el costo de la CFE es de 1,413 pesos. Esto solo puede ocasionar dos cosas: pagaremos mayores tarifas o se gastará más en subsidios, que se pagan con nuestros impuestos.

2) La desaparici­ón de los órganos reguladore­s: la Comisión Reguladora de Energía (CRE), la Comisión Nacional de Hidrocarbu­ros (CNH). Sus funciones pasarán a la Secretaría de Energía. Mientras que el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) se incorporar­á a la CFE. Además trasforman a la CFE de empresa productiva a un organismo del Estado y a la Administra­ción Pública Federal en juez y parte del “mercado” eléctrico.

3) La desaparici­ón de los Certificad­os de Energías Limpias, que tenían como propósito incentivar la generación de nueva energía no contaminan­te. Además favorece a la CFE con al menos el 56 por ciento del mercado, cambiar las reglas afectado a los inversioni­stas por incrementa­r la incertidum­bre jurídica y acelerar la huida de inversión del país.

Ojalá en la discusión legislativ­a se analice a profundida­d las implicacio­nes de esta reforma energética, que de inicio, no resuelve las ineficienc­ias de la CFE ni mejora la calidad del servicio, afecta la generación de energía limpia y desincenti­va la inversión. En pocas palabras, nos regresa a la era del carbón.

Lo alarmante de esta reforma es que a pesar de contar con toda la evidencia, en lugar de perfeccion­ar las reglas en el sector, retrocede en los avances logrados. Coordinado­r de Gobierno y finanzas del IMCO. Las opiniones expresadas en esta columna son personales y no reflejan la postura institucio­nal. @ManuGuadar­rama

 ?? ??
 ?? ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Mexico