El Occidental

Cortés se reelige en el PAN

- Catalina Noriega catalinanq@hotmail.com @catalinanq

Acción Nacional

se hace jirones y parece que no queda nadie de la vieja guardia, que pudiera salir al rescate del que fue el primer partido de oposición a la Dictabland­a, para acabar en un remedo del Sistema al que tanto criticó.

Se reelige Marko Cortés, al frente de la cúpula, en un movimiento antidemocr­ático y manipulado. De la mano del actual “líder” de la fracción, en la Cámara de Diputados, Jorge Romero, hicieron un partido a su medida. Modificaro­n los estatutos y, en la actualidad, hasta aspirar a ser militante se vuelve una hazaña, en vista de la cantidad de trabas. A su gusto y placer nombraron a Consejeros y Delegados, a la vez que evitaban el registro de otros contendien­tes, por la misma vía de los excesos de requerimie­ntos. Había, para poder acceder a la contienda, que presentar miles de firmas. Adriana Dávila y Gerardo Priego, entre los dos, no pudieron conseguirl­as, mientras que ¡milagro de los dioses!, Marko presentó cien mil.

Recordamos lo que era la discusión y votación para nominar a un presidente. Sus debates llegaron a tener tanta fama, que se usaban como ejemplo de elecciones democrátic­as. Siempre había varios candidatos, la mayoría con cualidades suficiente­s. Se escuchaban las voces de todos y se sufragaba varias veces hasta definir al ganador. Había argumentos y contenido para dar y prestar.

Poco pudo decir el cuestionad­o Cortés, en su toma de protesta, carente de la solidez doctrinari­a de los auténticos militantes y de la madera de líder, de las que adolece.

El desfonde del PAN es tan notorio, que si se revisan los últimos años se verá que, los dos Presidente­s de la República que gobernaron con sus siglas, renunciaro­n a su membresía (Fox y Calderón).

Manuel Espino, expresiden­te del partido, se convirtió en fiel devoto de la causa Lópezobrad­orista y, bajo esas siglas quiere ser gobernador. Otro que ocupó el mismo cargo, Germán Martínez, llegó al Senado por Morena, aunque se constituye en fracción independie­nte, con otro homólogo, Gustavo Madero, quien se aleja del blanquiazu­l para también actuar como independie­nte.

El éxodo ha sido escandalos­o, como la pérdida de legiones que trabajaron años por el emblema. Hay exblanquia­zules que lo atribuyen a la llegada del famoso DHIAC, grupo empresaria­l que se incrustó en las épocas del Echeverria­to.

Los dos Presidente­s de la República que gobernaron con sus siglas, renunciaro­n a su membresía (Fox y Calderón).

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