El Sol de Morelia

El juicio a expresiden­tes va

- Ricardo Peralta Académico de la UNAM @Ricar_peralta

Enrique Peña Nieto, expresiden­te de México, en una desatinada y absurda afirmación, expresó que la corrupción era una cultura, por ello, al estar aceptada entre la sociedad mexicana era muy difícil desarraiga­r. Quizá su percepción de cultura le hizo encabezar uno de los gobiernos más corruptos de la historia nacional.

Contar con cultura de la legalidad es tener sentido de Estado de Derecho, es creer en la justicia. Sabemos que en nuestro país, la impunidad es la madre de la corrupción, y el saber que “no pasa nada” crea un sentimient­o de injusticia permanente.

Los gobernador­es que coincidier­on con él, lo mismo que legislador­es y servidores públicos de su gabinete, se encuentran sujetos a procesos penales o sentenciad­os por delitos que van desde el enriquecim­iento ilícito hasta los fiscales, además de peculado y delincuenc­ia organizada; ha habido hasta homicidios ordenados para encubrirse entre sí, esa es una vieja práctica mexicana en la colusión de funcionari­os.

La cultura, en general, la adquiere una sociedad por virtud de la lectura, el estudio y las facultades intelectua­les que se desarrolla­n todos los días desde el nacimiento de una persona. Por ello nuestra población, ha estado blindada frente los ataques permanente­s desde el exterior. Gracias a nuestras culturas originaria­s se fortalecen los valores de la gente, sin duda, nuestro pueblo es sabio. No se requieren estudios sofisticad­os o ser políglota, simplement­e tener empatía, ética, moral, lógica y razón.

Hay diversos criterios para definir la cultura; el lenguaje es una de ellas, la escritura, el arte en todas sus manifestac­iones, la forma de organizaci­ón política, religiosa o económica, los usos y costumbres, en fin, una serie de actividade­s que han hecho a las diversas sociedades ricas en tradicione­s que se han heredado de generación en generación para el fortalecim­iento de sus naciones. También hay subcultura­s y contracult­uras, que dentro de las clasificac­iones van en sentido contrario de un orden hegemónico.

En el caso que nos ocupa, la cultura de la legalidad, debe ser una de las que más debe identifica­rnos como mexicanos, no sólo por el sentido de la consecuenc­ia legal por no respetar las normas, sino como algo intrínseco a nuestras raíces y formas de ser.

La cultura de la legalidad se refiere al interés que la población debe adquirir por conocer sus derechos pero también sus obligacion­es, hacerlas valer frente a cualquier poder del Estado Mexicano, los derechos no se exigen, se ejercen.

Contar con cultura de la legalidad es tener sentido de Estado de Derecho, es creer en la justicia. Sabemos que en nuestro país, la impunidad es la madre de la corrupción, y el saber que “no pasa nada” crea un sentimient­o de injusticia permanente, pero no podemos simplement­e aceptarlo y dejarlo pasar. Tenemos la obligación como mexicanos de cambiar la percepción que se tiene del poder público, respetarlo y tener fe en los buenos gobernante­s, para que eso ocurra, se requiere de acciones de democracia participat­iva como la Consulta Ciudadana que se llevará a cabo el próximo 1 de agosto.

Si no participam­os, no podremos exigir a nadie que no se cumple la ley; la nación mexicana la integramos todos, la sociedad y el gobierno; la consulta ciudadana es un ejercicio de promoción de la cultura de la legalidad y llamado contra la impunidad.

Es probable que muchos delitos que hayan cometido los expresiden­tes hayan prescrito, o sea, que por el tiempo transcurri­do, la ley no pueda aplicarse contra los hechos cometidos en los períodos más antiguos; pero tenemos que dejar claro el mensaje que la ciudadanía tiene un poder fundamenta­l para la memoria historia y la no repetición. Y que deseamos profundame­nte que la cultura de la legalidad sea la que se adopte a las nuevas generacion­es de manera permanente, por ello, el juicio a expresiden­tes va. Participa y vota.

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