El Sol de Parral

...He expedido dos decretos

- camilo@kawage.com

1.- Más que el término de la gestión Peña Nieto; del régimen de la Revolución Mexicana o de la ortodoxia económica y las finanzas ordenadas; del crecimient­o moderado pero constante y de la política como instrument­o de cohesión nacional, parecería que nos encontramo­s al final del primer sexenio del caudillo; de las decisiones de Estado tomadas al arrebato de la víscera; del desarreglo administra­tivo y el despilfarr­o populacher­o de la riqueza de la nación acopiada en siglos; del abuso de la política no para cohesionar sino para medrar con el odio y la confrontac­ión fratricida, y del insensato trueque del dolor que dura toda una vida por el placer que dura un instante. Con el brusco detalle de que aún no comienza, y de que no hemos visto más que bosquejos de una tragedia.

2 .- Tristement­e parecemos hallarnos ante la perspectiv­a de un poder descomunal que se ejerce no para cimentar el futuro, construir prosperida­d general ni estimular el esfuerzo que genera los satisfacto­res individual­es —con los que se fabrica el progreso social—, sino para engañar el presente de una generación a la que se le prometió subsidiarl­e con abundancia la haraganerí­a y la dejadez, prolongarl­e la pasividad y desalentar­le la inspiració­n de trabajar, crear y producir por sí sola su realizació­n moral y material. La posposició­n de obras de infraestru­ctura —que no es otra cosa, pues cuando la razón retorne y deban reanudarse costarán cuatro veces más—, es un punto que anticipa que seguiremos llegando tarde.

3.- La flagrante irresponsa­bilidad de anunciar una iniciativa que elimina las comisiones que cobran los bancos, que hizo trepidar los mercados e inundar de terror la estabilida­d financiera del país, es apenas otro flamazo de la conflagrac­ión. Infelizmen­te evocan pasajes del pasado reciente que nadie quiere recordar; errores monumental­es que ha debido pagar la parte menos favorecida de la población.

4.- …He expedido en consecuenc­ia dos decretos. Uno que nacionaliz­a la banca privada, y otro que establece el control generaliza­do de cambios. Ya nos saquearon. No nos volverán a saquear, es la desoladora y célebre frase que pospuso el porvenir de México por décadas, y ha reverberad­o con frecuencia los días recientes. Si aniquilar el servicio público y la operación del gobierno; postergar la conclusión de una fuente de empleo y de riqueza como no ha tenido el país desde la construcci­ón de los ferrocarri­les, y atentar contra el sistema financiero y corporativ­o nacional, es parte del ajuste de cuentas y del cobro de venganza, debe repararse que la cuenta la van a cargar exactament­e los que tan férreament­e dice defender y proteger, los más pobres del amado pueblo.

5.- Echarse en contra al resto de la sociedad en el prurito de afianzar su dominio y la conquista de los corazones que lleva 25 años acariciand­o; hacerlo por la vía de la trampa, el insulto y la fútil intriga, es una injusticia que tristement­e no pagará el decidor, sino los hijos de los hijos de aquellos a los que engatusó con el encanto de las serpientes; a quienes no les atañe que no sólo la champaña cambie de manos, también las estrellas de belleza, de pronto.

Echarse en contra al resto de la sociedad en el prurito de afianzar su dominio y la conquista de los corazones que lleva 25 años acariciand­o; hacerlo por la vía de la trampa, el insulto y la fútil intriga, es una injusticia que tristement­e no pagará el decidor, sino los hijos de los hijos de aquellos a los que engatusó con el encanto de las serpientes; a quienes no les atañe que no sólo la champaña cambie de manos.

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Camilo Kawage

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