Ma­ña­na se con­me­mo­ra­rá el Día de San Juan Die­go Cuauhtla­toat­zin

San­to que en la Dió­ce­sis tie­ne un tem­plo de­di­ca­do jun­to con la vir­gen de Gua­da­lu­pe, en la ciudad de Ji­mé­nez

El Sol de Parral - - Local -

Ma­ña­na se con­me­mo­ra el día de San Juan Die­go Cuauhtla­toat­zin, san­to que en la Dió­ce­sis tie­ne un tem­plo de­di­ca­do a él jun­to con la vir­gen de Gua­da­lu­pe, en la ciudad de Ji­mé­nez, se­gún co­men­tó el en­car­ga­do de la co­mi­sión de Pas­to­ral de la co­mu­ni­ca­ción de la Dió­ce­sis. Y en Pa­rral es una de­vo­ción que ape­nas es­tá cre­cien­do, afir­mó, el pa­dre.

El en­car­ga­do de la co­mi­sión de Pas­to­ral de la co­mu­ni­ca­ción de la Dió­ce­sis, el Pa­dre Leo­nel La­rios, anun­ció que el 9 de di­ciem­bre se ce­le­bra el día de San Juan Die­go Cuauhtla­toat­zin, quien fue ca­no­ni­za­do por el Pa­pa Juan Pa­blo II en el 2002.

El pa­dre ex­pli­có que se dis­pu­so por par­te de la Igle­sia que el cul­to a ese san­to fue­se el 9 de es­te mes, ya que la apa­ri­ción de la vir­gen a Juan Die­go se dio aquel día en el año de 1531. “Hay ve­ces se ha­ce re­fe­ren­cia al na­ci­mien­to o al mar­ti­rio de los san­tos, en es­te ca­so para asig­nar el día fue el con­tac­to con la Vir­gen de Gua­da­lu­pe”, ex­pre­só.

Di­jo que el re­fle­jo de la ve­ne­ra­ción de ese san­to, se re­fle­ja en la Dió­ce­sis con un tem­plo que se le ha pues­to su nom­bre jun­to con el de la vir­gen de Gua­da­lu­pe y en Pa­rral po­co a po­co ha ido cre­cien­do la de­vo­ción a San Juan Die­go.

“Qué ejem­plo nos de­ja San Juan Die­go: La hu­mil­dad. Él fue bau­ti­za­do y fue ele­gi­do por la vir­gen, co­mo em­ba­ja­dor para ir con el obis­po de Mé­xi­co Fray Juan de Zu­má­rra­ga, a de­cir­le que la Vir­gen que­ría que le cons­tru­ye­sen una ca­si­ta ahí en el Te­pe­yac, don­de se apa­re­ció”.

Co­men­tó que fue re­cha­za­do por su con­di­ción de in­dí­ge­na, no por el obis­po, sino por los in­ter­me­dia­rios para que lle­ga­ra con él. “Aquí es­tá la hu­mil­dad, ya que San Juan Die­go no bus­ca­ba po­der, no bus­ca­ba es­pa­cios, sino que él era en­via­do por la Vir­gen”.

In­vi­tó a la ciu­da­da­nía a re­zar­le a es­te san­to, que a pe­sar de que no ha­ya un tem­plo de­di­ca­do ex­clu­si­va­men­te para él, al ha­cer re­fe­ren­cia a la Vir­gen de Gua­da­lu­pe, tam­bién se pue­de pe­dir la in­ter­sec­ción de San Juan Die­go, para pe­dir por los in­dí­ge­nas, por los que su­fren y es­tán ex­clui­dos.

LEO­NEL LA­RIOS SA­CER­DO­TE

“Qué ejem­plo nos de­ja San Juan Die­go: La hu­mil­dad. Él fue bau­ti­za­do y fue ele­gi­do por la vir­gen co­mo em­ba­ja­dor para ir con el obis­po de Mé­xi­co Fray Juan de Zu­má­rra­ga, a de­cir­le que la Vir­gen que­ría que le cons­tru­ye­sen una ca­si­ta ahí en el Te­pe­yac, don­de se apa­re­ció”.

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