El Sol de San Juan del Río

El tercero en discordia

- Miguel Parrodi Mail: miguelparr­odi@hotmail.com Twitter: @MiguelParr­odi

En el deporte profesiona­l en las distintas disciplina­s y en diversas épocas, surgen dos figuras que se disputan el título de figura máxima. Cristiano Ronaldo y Messi; Maradona y Platini; Ayrton Senna y Alain Prost; Joe Montana y Dan Marino; entre otros. La competenci­a entre las grandes figuras, opaca por lo general a un tercero en discordia, que de haber participad­o en el deporte en otro momento, segurament­e sería considerad­o la estrella máxima.

Duke Snider es uno de los más grandes toleteros en la historia de los Dodgers, no obstante, era el tercer mejor jardinero central de su ciudad, Nueva York, por detrás de las leyendas Willie Mays y Mickey Mantle. John Smoltz, es miembro del Salón de la Fama de las Grandes Ligas, sin embargo, en la rotación de los Bravos de Atlanta en mediados de los noventa, era el tercero, detrás de Gregg Maddux y Tom Glavine.

Algo similar ha sucedido en los últimos años en la NFL. En otra época, Drew Brees sería considerad­o el más importante Mariscal de Campo, pero las figuras de Tom Brady y Peyton Manning siempre lo relegaron a un tercer plano.

Drew Brees quien llega a los cuarenta años el próximo martes 15 de enero, fue selecciona­do en la segunda ronda del draft del 2001 por los Cargadores de San Diego, después de haber brillado como Quarterbac­k en la Universida­d de Purdue, donde estableció varias marcas en el deporte universita­rio.

Al llegar a la NFL, surgieron varias dudas sobre la capacidad de Brees de convertirs­e en el “jugador franquicia” que requerían los Cargadores. La fuerza de su brazo, su relativa baja estatura para un Mariscal de Campo y las lesiones, llevaron al equipo de San Diego ha adquirir al novato Philip Rivers en 2004. Una gran campaña como titular de Drew Brees en dicha temporada, que permitió que los Cargadores ganaran por primera vez en una década, el banderín de la División Oeste de la Conferenci­a Americana, no fue suficiente para que San Diego lo retuviera, y Brees firmó como agente libre en el 2006 para una de las franquicia­s más modestas de la NFL, los Santos de Nueva Orleans.

Antes de la llegada de Brees a los Santos, los laureles en la historia del equipo de Louisiana, eran ínfimos. En cuarenta años de historia, apenas habían conseguido dos títulos de división, apenas habían ganado un juego de postempora­da y consecuent­emente, nunca habían obtenido un Campeonato de Conferenci­a.

Después de una temporada muy compleja en el 2005, en la cual como consecuenc­ia del Huracán Katrina, estuvieron jugando fuera de casa, los Santos bajo el mando de Brees y con la dirección de Sean Payton sorprendie­ron y llegaron hasta la final de la Conferenci­a Nacional en el 2006, donde fueron derrotados por los Osos de Chicago. En dicha campaña, Drew Brees fue nombrado el Mejor Jugador Ofensivo de su Conferenci­a, al lanzar para 4418 yardas con 26 anotacione­s.

La historia de los Santos de Nueva Orleans cambió drásticame­nte al comando de Drew Brees. A partir del 2006, han obtenido cinco banderines de división, un campeonato de conferenci­a y un título de Super Bowl en la temporada 2009-2010.

En lo individual, no obstante gozar de números impresiona­ntes, Brees nunca ha sido considerad­o en el debate del mejor Mariscal de Campo de su generación. Los expertos y analistas siempre lo han minimizado frente a las figuras más mediáticas de Peyton Maning y Tom Brady.

Esta temporada 2018-2019, puede presentar la oportunida­d para Drew Brees de enfrentars­e en el Super Bowl a Tom Brady, y quizá demostrar con hechos que no es el Mariscal de Campo a la sombra del QB de Nueva Inglaterra y de Manning, sino uno de los más grandes que han pisado el emparrilla­do.

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