El Sol de Tampico : 2020-10-18

Cultura : 21 : 9

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www.elsoldetam­pico.com.mx Cultura Domingo 18 de octubre de 2020 9 Mi Coronel Yo no sé si el retratista se revela en su obra con otro rostro. No sé si en el álbum de los abuelos me revelo con otro rostro De mano personaje la expresión que a veces se esconde. Algunos desarraiga­n de su entorno a ese personaje, suprimiend­o todo elemento externo con el propósito de realzar la figura humana, cual si quisiesen traspasar el espíritu y en cuanto tal, revelar los desánimos, los gozos, y mostrarlos como un paisaje humano iniciado y concluido en la misma esencia. Rafael Coronel, artista plástico zacatecano que con la obra obtuvo en 1952 su primer premio en un concurso convocado por el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana, ha dicho: “Cuando se deja la figura sola es cuando se llega al énfasis más alto, a la representa­ción más alta del ser humano. En la mayoría de los retratos de Rembrandt, por ejemplo, no hay nada atrás más que luz y un poco de sombra. De eso se trata, de hacer en esta época al ser humano latinoamer­icano sin ponerle flores como Diego, ni banderas como Siqueiros, ni llamas como Orozco, sino dejar al hombre sin nada...” En su obra Coronel establece su habilidad para el dibujo y buscan sus trazos el sentir de los personajes: “Las personas que me conmueven más son gente que veo en la calle, las más desvalidas; en África veía a algunos negros muriendo de hambre. A mí no me importa la gente que hace mucho, sino la gente que no puede hacer nada, esa es la que me llama. Porque ahí se encuentra la vida a pesar de todas las paredes y de todas las trampas que les han puesto; me impresiona que la vida se pueda sostener en ese estado de desánimo, en esa agonía, eso es lo que me importa”. Siempre han existido los artistas que captan a molde la desazón de los otros. Examinan la tan docta has sido hecho, hermosísim­o retrato, que no sabría decir si vives o dulcemente engañas a mis ojos. Giovanni della Casa A lguien ha dicho que el retrato es hijo de la nostalgia y de la muerte. Que se contrapone a la ausencia... y parece ser cierto. El catálogo de la memoria con la imagen de los abuelos y su descendenc­ia, me ofrece hoy una visión distinta de mis atardecere­s niños con aroma a provincia y jazmín. Sonrío “al evocar la máquina de coser”, al recrear en mente y corazón los retratos del viejo álbum familiar, y los consabidos cuentos de la abuela que los nietos con pícara risilla recitábamo­s a una voz, mientras las gruesas páginas cumplían sin prisa su cometido de mostrar las escenas tantas veces vistas. Revelacion­es antiguas en la vida y los acontecimi­entos importante­s de la familia: las bodas, las navidades, las celebracio­nes con olor a incensario… Y los protagonis­tas vestidos a la usanza de aquellos años. Secuencia íntima que regalaba a nuestra conciencia inofensiva la certitud de unidad bajo un techo irrepetibl­e. Devoción de pueblo noble... “Tierra mojada de las tardes olfativas en que un afán misántropo remonta las lascivas soledades del éter...” De antiguo el hombre se complace al ver su imagen recreada en lienzo o papel. El pensamient­o viaja trasponien­do los muros del tiempo en su aspiración por retener aquellos instantes. Los retratista­s hurgan hasta extraer del Mujer de Jerez, violencia y la inocuidad y la ambición en una propuesta de lenguaje imaginativ­o. El drama se desdibuja y otra vez se dibuja en los grises de la inacción, de la espera sin ilusión. Algunos personajes en su obra con otro rostro. No sé si en el álbum de los abuelos me revelo con otro rostro. Esto lo dice una mujer de Jerez. La historia se reescribe... amparo.gberumen@gmail.com La historia es el producto más peligroso... Hace soñar, embriaga a los pueblos, engendra en ellos falsa memoria, exagera sus reflejos, mantiene viejas llagas, los atormenta en el reposo, los conduce al delirio de grandezas o al de persecucio­nes, y vuelve a las naciones amargas, soberbias, insoportab­les y vanas. Betty Zanolli bettyzanol­li@gmail.com @BettyZanol­li