CUAN­DO LA PA­SIÓN ES UNA CUES­TIÓN ATEM­PO­RAL

Esquire Watch Book (México) - - DESAFÍOS TÉCNICOS - Por: An­to­nio Mon­ta­ño

SE TRA­TA DE UNA MAR­CA CU­YA OB­SE­SIÓN POR SER GE­NUI­NA Y CÁ­LI­DA ES UN ME­RO RE­FLE­JO DEL TEM­PE­RA­MEN­TO Y PER­SO­NA­LI­DAD DE SU AC­TUAL CEO, AL­DO MAGADA. QUIEN LLE­VA LAS RIEN­DAS DE ZE­NITH RE­SUL­TA SER UNA PER­SO­NA DE LO MÁS AMI­GA­BLE Y DE TRA­TO MO­DES­TO. TAL Y CO­MO ÉL MIS­MO LO SE­ÑA­LA, LA PA­SIÓN NO TIE­NE EDAD Y NO SEGMENTA, Y ES POR ESO QUE HA LO­GRA­DO QUE LA MAR­CA SEA RE­CO­NO­CI­DA POR UN ES­PÍ­RI­TU EM­PREN­DE­DOR.

¿Cuá­les con­si­de­ras que son los prin­ci­pa­les re­tos que en­fren­ta la in­dus­tria re­lo­je­ra? AL­DO MAGADA:

El re­to prin­ci­pal es ase­gu­rar­se de es­cu­char muy bien al con­su­mi­dor y en­ten­der que el tiem­po es­tá cam­bian­do -so­bre to­do en la in­dus­tria del lu­jo- y que hay una nue­va con­cep­ción de él. Asi­mis­mo, pien­so que hay mu­chas opor­tu­ni­da­des. Te­ne­mos que adap­tar­nos y pre­gun­tar­nos si lo es­ta­mos ha­cien­do. Lo que su­ce­de cuan­do hay gran­des cam­bios es que al­gu­nos so­bre­vi­ven, otros des­apa­re­cen y otros cre­cen.

Es­ta­mos fren­te a una era di­gi­tal, de eso no hay du­da. Tu opi­nión so­bre los relojes in­te­li­gen­tes co­mo di­ri­gen­te de una fir­ma de relojes de lu­jo. AM:

El tér­mino smart­watch qui­zá no sea el más acer­ta­do. Más bien hay que en­ten­der­los co­mo dis­po­si­ti­vos que cuen­tan con co­nec­ti­vi­dad. La co­nec­ti­vi­dad se­rá un mer­ca­do que cre­ce­rá pe­ro que no ma­ta­rá a la in­dus­tria de los relojes me­cá­ni­cos. ¿Por qué? Por­que es­ta­mos ha­blan­do de un desem­pe­ño ex­tra­or­di­na­rio, pe­ro ca­re­ce de emo­ción. Si Ze­nith de­ci­de ha­cer­lo, te­ne­mos que se­guir uno de dos caminos, IOS o An­droid. La di­fe­ren­cia ra­di­ca en las apli­ca­cio­nes. Es­ta­mos pen­san­do en aña­dir al­gún com­po­nen­te de co­nec­ti­vi­dad, no a nues­tros relojes, sino a las co­rreas o a al­gún otro ac­ce­so­rio. El re­sul­ta­do ten­dría que ser va­lio­so pa­ra el con­su­mi­dor.

¿Qué in­no­va­cio­nes se apro­xi­man en la fa­bri­ca­ción de relojes Ze­nith? AM:

So­mos una mar­ca en cons­tan­te bús­que­da de in­no­va­ción. El pró­xi­mo año pre­sen­ta­re­mos nue­vos mo­de­los, con nue­vas ca­rá­tu­las y nue­vos mo­vi­mien­tos. No te pue­do dar mu­chos de­ta­lles, pues no se han desa­rro­lla­do en su to­ta­li­dad. Nos gus­ta ser ho­nes­tos, por eso ha­ce­mos lo que de­ci­mos y de­ci­mos lo que ha­ce­mos.

AM: ¿Cuál es la ima­gen que Ze­nith quie­re pro­yec­tar al mun­do?

La de una mar­ca que es atrac­ti­va por su di­se­ño y desem­pe­ño y que es­tá en­fo­ca­da en per­so­nas que bus­can al me­jor com­pa­ñe­ro en su mu­ñe­ca. De­bes en­ten­der que al traer pues­ta una pie­za Ze­nith, tú eres la es­tre­lla y el re­loj es tu com­pa­ñe­ro.

¿Pue­des ha­blar­nos de los Ro­lling Sto­nes? ¿Qué se sien­te te­ner a al­guien co­mo Mick Jagger co­mo em­ba­ja­dor? AM:

Es gran­dio­so, pe­ro no es fá­cil por­que es­tos ca­ba­lle­ros han si­do ri­cos y fa­mo­sos des­de ha­ce va­rias dé­ca­das. Fue una elec­ción muy im­por­tan­te pa­ra Ze­nith pues fue una ma­ne­ra no ver­bal de ex­pre­sar lo qué es clá­si­co y lo que es tra­di­cio­nal. La tra­di­ción es al­go que no se mue­ve, al­go es­tá­ti­co. Por otro la­do, lo clá­si­co es atem­po­ral. No es al­go del pa­sa­do ni del fu­tu­ro, sino del pre­sen­te. So­bre los Ro­lling Sto­nes, lo in­tere­san­te es con­si­de­rar a es­tos cua­tro ca­ba­lle­ros co­mo par­te de la his­to­ria del rock and roll. Son unos ver­da­de­ros íco­nos.

¿Cuá­les son los tres mo­de­los que le pre­sen­ta­rías a una per­so­na que no es­tá fa­mi­lia­ri­za­da con Ze­nith? AM:

Sin du­da, el nú­me­ro uno se­ría El Pri­me­ro: fá­cil, mo­vi­mien­to, clá­si­co y de­por­ti­vo, el pri­me­ro y úni­co cro­nó­gra­fo de al­ta fre­cuen­cia en el mun­do. El se­gun­do se­ría el Pi­lot 45 mm en bron­ce, por­que pa­ra mí es­te ma­te­rial es muy in­tere­san­te por ser “personalizable”. El ter­ce­ro se­ría un Eli­te 6150, mi­ni­ma­lis­ta y clá­si­co.

Có­mo mar­ca, ¿có­mo te gus­ta­ría atraer a nue­vos clien­tes que quie­ran com­prar una pie­za de re­lo­je­ría? AM:

La pa­la­bra prin­ci­pal se­ría “pla­cer”, por­que des­de un pun­to de vis­ta ob­je­ti­vo, te­ne­mos el me­jor mo­vi­mien­to de cro­nó­gra­fo en el mun­do.

AM: Tu con­cep­to de lu­jo.

Lu­jo pa­ra mí es aque­llo que no só­lo es fun­cio­nal sino que tam­bién se in­ter­pre­te de una for­ma es­té­ti­ca y be­lla. Por ejem­plo, una si­lla que cum­ple la fun­ción pa­ra sen­tar­se, pue­de ser al mis­mo tiem­po her­mo­sa, qui­zá fue ins­pi­ra­da en cues­tio­nes cul­tu­ra­les o he­cha de ma­ne­ra ar­te­sa­nal. Eso es lu­jo. Sin em­bar­go, ca­da quien pue­de te­ner su pro­pio con­cep­to.

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