ENTREVISTA­MOS A LEWIS HAMILTON EN MÓ­NA­CO, ADE­MÁS, DE SER UN PILOTO FUE­RA DE SE­RIE, DE­MUES­TRA QUE ES TO­DO UN ÍCONO DE ES­TI­LO.

LEWIS HAMILTON ES EL PRO­TA­GO­NIS­TA DE LA BA­TA­LLA A MUER­TE EN­TRE MERCEDES, SU ESCUDE RÍA, Y FERRAR I. HA­BLA­MOS CON EL BRI­TÁ­NI­CO DE AU­TOS, ES­TI­LO, ÉXI­TO Y DE SU ES­TRA­TE­GIA PARA AL­CAN­ZAR OTRO CAM­PEO­NA­TO.

Life and Style (México) - - CONTEN IDO - TEXTO SERGI SIENDONES FO­TOS PAUL RIP­KE

HAMILTON NO ES SÓ­LO UN PILOTO. ES EL BRI­TÁ­NI­CO CON MÁS RÉ­CORDS DE LA F 1 Y EL MÁ­XI­MO EXPONENTE DE Í CON O DE ES­TI­LO DE ES­TE DE­POR­TE GRA­CIAS A SU ALIAN­ZA CON LA LE­GEN­DA­RIA F IR M AH UGOBOSS.

Des­de que McLa­ren lo apa­dri­nó me­dian­te Ron Den­nis cuan­do ape­nas te­nía 12 años, su des­tino es­ta­ba es­cri­to: iba a con­ver­tir­se en el digno he­re­de­ro de Jac­kie Ste­wart, en el piloto que el Reino Uni­do tan­to tiem­po ha­bía es­ta­do es­pe­ran­do. Tras una dé­ca­da de for­ma­ción y vic­to­rias con el equi­po, des­ta­can­do en cam­peo­na­tos co­mo la Fór­mu­la Re­nault, la Fór­mu­la 3 y las GP2 Se­ries, de­bu­tó en la Fór­mu­la 1 con McLa­ren en 2007, eri­gién­do­se de in­me­dia­to co­mo lí­der de una nue­va ge­ne­ra­ción al co­ro­nar­se sub­cam­peón, a tan só­lo un pun­to de Ki­mi Räik­kö­nen, que que­dó pri­me­ro en la ta­bla. El año 2008 le tra­jo su pri­mer mun­dial, con ape­nas 23 años —en aquel en­ton­ces rom­pió el ré­cord de piloto más jo­ven en ha­cer­se con el cam­peo­na­to, que ba­tió dos años des­pués Vet­tel—, y mar­có el ini­cio de una ca­rre­ra lle­na de éxi­tos. Co­mo con­ver­tir­se, en 2015 y ya en el equi­po de Mercedes AMG, en el se­gun­do bri­tá­ni­co en ga­nar tres tí­tu­los, des­pués de Ste­wart, y en el pri­mer in­glés en la his­to­ria en ga­nar dos tí­tu­los con­se­cu­ti­vos. O en ser, has­ta la fe­cha, el úni­co piloto en la his­to­ria de la com­pe­ten­cia que ha ga­na­do al me­nos una ca­rre­ra en ca­da tem­po­ra­da que ha par­ti­ci­pa­do. To­do es­to, por po­ner só­lo un par de ejem­plos.

Pe­ro el éxi­to de­por­ti­vo es úni­ca­men­te una par­te de lo que Lewis Hamilton re­pre­sen­ta. Su ta­len­to en el cir­cui­to ha ve­ni­do siem­pre acom­pa­ña­do de una per­so­na­li­dad tan po­lé­mi­ca co­mo mag­né­ti­ca. La de un ca­rác­ter lu­cha­dor con una vi­sión pro­pia. Ale­ja­do de los con­ven­cio­na­lis­mos es­té­ti­cos que ro­dean las al­tas es­fe­ras del de­por­te mo­tor, el bri­tá­ni­co ha sa­bi­do im­po­ner su pro­pio se­llo con el street­wear co­mo es­tan­dar­te. De he­cho, es gra­cias a fi­gu­ras tan in­flu­yen­tes co­mo él —su Ins­ta­gram pre­su­me 4.6 mi­llo­nes de se­gui­do­res— que el es­ti­lo ca­sual se ha ido fun­dien­do ca­da vez más con el mun­do de la al­ta mo­da para dar a luz las ten­den­cias que hoy do­mi­nan las pa­sa­re­las y las ca­lles de los ba­rrios más tren­dies de las gran­des ca­pi­ta­les del mun­do. No por na­da la mar­ca ale­ma­na Hu­go Boss lo eli­gió co­mo em­ba­ja­dor, en con­so­nan­cia con su apuesta cre­cien­te por di­se­ños y pro­pues­tas de la más al­ta ca­li­dad pen­sa­das des­de es­ta nue­va óp­ti­ca.

Es me­dian­te és­tos que lo­gra­mos ro­bar­le una ho­ra al piloto para una se­sión de fo­tos en Mó­na­co, con pos­te­rior en­tre­vis­ta te­le­fó­ni­ca en ju­lio, du­ran­te una de las tem­po­ra­das más emo­cio­nan­tes de los úl­ti­mos años, con Fe­rra­ri y Se­bas­tian Vet­tel dis­pues­tos a ro­bar­le el trono a Mercedes.

¿Cómo te sen­tis­te des­pués de vol­ver a ga­nar es­te año en Sil­vers­to­ne?

Ga­nar en el Reino Uni­do fue al­go ver­da­de­ra­men­te épi­co. To­da­vía me cues­ta creer que he ga­na­do ese Gran Pre­mio por cuar­to año con­se­cu­ti­vo. Fue una ex­pe­rien­cia ab­so­lu­ta­men­te in­creí­ble; lo ha si­do ca­da vez que he sa­li­do ven­ce­dor. Me sien­to muy pri­vi­le­gia­do, no son mu­chos los pi­lo­tos que han lo­gra­do ha­cer­se con un Grand Prix tan­tas ve­ces. Te­ner un equi­po que es ca­paz de ofre­cer­te es­te ti­po de opor­tu­ni­da­des ca­da año es al­go muy es­pe­cial que va­lo­ro ca­da vez más.

¿Quién es, en tu opi­nión, el piloto más di­fí­cil de ba­tir en es­te mo­men­to?

El piloto más re­ta­dor y di­fí­cil de ven­cer ac­tual­men­te, para mí, es Se­bas­tian Vet­tel. Es­tá en ex­ce­len­te for­ma, cuen­ta con el apo­yo de un gran equi­po y ma­ne­ja un ex­ce­len­te co­che. Es un ri­val muy du­ro, ten­go que ad­mi­tir­lo.

A es­tas al­tu­ras del cam­peo­na­to, ¿sien­tes mu­cha pre­sión? ¿Cómo li­dias con ella?

Por su­pues­to que exis­te pre­sión, pe­ro creo que, en cier­ta me­di­da, la pre­sión es al­go que te ro­dea en to­do mo­men­to. No pue­des ha­cer mu­cho al res­pec­to. Só­lo una co­sa: de­ci­dir si vas a per­mi­tir que te afec­te o si la vas a usar en tu be­ne­fi­cio, para que te em­pu­je ha­cia ade­lan­te y te lle­ne de va­lor para ser me­jor. Yo pre­fie­ro usar­la co­mo una fuen­te de ener­gía que co­mo una in­fluen­cia ne­ga­ti­va. Pue­do de­cir que me las he arre­gla­do para en­con­trar la for­ma de con­ver­tir la pre­sión en al­go po­si­ti­vo.

¿Cómo fue ga­nar en México el año pa­sa­do?

El Gran Pre­mio de México es es­pe­cial por­que tie-

ne lu­gar en la Ciu­dad de México, que es un lu­gar her­mo­so, y por­que los fans lo con­vier­ten en una de las ca­rre­ras más es­pec­ta­cu­la­res de la tem­po­ra­da. Me gus­ta com­pe­tir allí, so­bre to­do, por la gran ener­gía de los me­xi­ca­nos.

¿Cuál es tu opi­nión acer­ca del cir­cui­to?

Ten­go que re­co­no­cer que el cir­cui­to no es mi fa­vo­ri­to, pe­ro es bas­tan­te com­pli­ca­do, y eso me gus­ta. Par­ti­cu­lar­men­te por la al­tu­ra de la ciu­dad, que ha­ce que sea más di­fí­cil ma­ne­jar el co­che. El des­cen­so de la down­for­ce ha­ce muy re­ta­do­ra la ca­rre­ra.

¿Qué ha­ces la no­che an­te­rior a una ca­rre­ra? ¿Tie­nes al­gún ri­tual en es­pe­cí­fi­co que te dé suer­te?

No ten­go ri­tua­les. Los so­lía te­ner cuan­do era más jo­ven, pe­ro me de­ci­dí por des­ha­cer­me de ellos cuan­do cum­plí 18 años. Es un mu­ro psi­co­ló­gi­co. Si, por al­gu­na ra­zón, hi­cie­ras un ri­tual mal, és­te se con­ver­ti­ría en una de­bi­li­dad, ya que sen­ti­rías que no pue­des com­pe­tir al me­jor ni­vel. Lo que es real­men­te im­por­tan­te es tra­ba­jar du­ro y ase­gu­rar­te de que tu men­te es­té lim­pia y de que no es­tés es­tre­sa­do.

Si tu­vie­ras el po­der y la au­to­ri­dad para ha­cer­lo, ¿qué co­sas te gus­ta­ría cam­biar de la Fór­mu­la 1?

En to­dos los de­por­tes de mo­tor siem­pre exis­ten, y exis­ti­rán, di­fe­ren­cias en­tre co­ches, equi­pos, com­pa­ñe­ros de equi­po... Al­gu­nas de esas di­fe­ren­cias son bue­nas y otras, ma­las. Por ejem­plo, ge­ne­ral­men­te hay un equi­po que es­tá li­ge­ra­men­te por de­lan­te del res­to, ¿no? Pues yo creo que, si esa di­fe­ren­cia se re­du­je­ra, la com­pe­ti­ción se­ría más emo­cio­nan­te para los fans.

¿Cómo te ves en dos años?

Ten­go la es­pe­ran­za de que en un lu­gar fe­liz, tan con­ten­to co­mo lo es­toy aho­ra. Tam­bién es­pe­ro ha­ber ga­na­do mu­cha más ex­pe­rien­cia y ha­ber se­gui­do acu­mu­lan­do co­no­ci­mien­tos. Y se­guir com­pi­tien­do.

¿Re­cuer­das ha­ber te­ni­do un men­tor? ¿Po­drías ha­blar­nos un po­co de él?

Su­pon­go que tu­ve un par de men­to­res du­ran­te mis pri­me­ros años, in­clu­yen­do a mi pa­dre, cla­ro. Ron Den­nis fue tam­bién una suer­te de men­tor en cier­to pun­to, co­mo Aki Hins­ta. To­dos ellos han si­do fi­gu­ras re­le­van­tes en mi vi­da, que me han guia­do y ayu­da­do a con­ver­tir­me en el hom­bre que soy hoy.

Si pu­die­ras com­par­tir equi­po con cual­quier piloto de cual­quier épo­ca, ¿a quién es­co­ge­rías?

Ho­nes­ta­men­te, es­co­ge­ría a Ayr­ton Senna. Siem­pre he si­do un gran fan. Aun­que, se­gu­ra­men­te, hu­bié­ra­mos cho­ca­do mu­cho de­bi­do a nues­tro es­pí­ri­tu com­pe­ti­ti­vo.

En ma­te­ria de es­ti­lo, ¿qué pre­fie­res? ¿Street­wear o for­mal? Street­wear, me sien­to mu­cho más có­mo­do.

¿Cuál es tu opi­nión acer­ca de to­das es­tas co­la­bo­ra­cio­nes que es­ta­mos vien­do en­tre mar­cas de high fas­hion y de street­wear? Creo que es al­go in­creí­ble, me en­can­ta que ha­ya tan­tas nue­vas pro­pues­tas. Dis­fru­to mu­cho ver to­do lo que es­tá su­ce­dien­do y, ade­más, me pa­re­ce que es­tán ha­cien­do co­sas muy cool.

¿Pue­de nues­tra ro­pa re­ve­lar quié­nes so­mos?

No creo que lo que lle­va­mos pues­to re­ve­le quié­nes so­mos. La ro­pa pue­de ayu­dar­te a ex­pre­sar un po­co de ti mis­mo, pe­ro, in­dis­cu­ti­ble­men­te, no de­fi­ne quién eres. Lo que ha­ce es apo­yar­te a pre­sen­tar una ima­gen con­cre­ta y dar­le for­ma.

¿Cuá­les son tus cua­tro po­se­sio­nes más va­lio­sas?

Mi au­to, mi ca­sa, mis pe­rros y mi avión.

¿Usas pro­duc­tos de cui­da­do per­so­nal?

Sí, cla­ro, uso pro­duc­tos de groo­ming. Para mí, la hi­gie­ne es al­go muy im­por­tan­te. A me­di­da que cre­ces, preo­cu­par­te de cui­dar tu piel se con­vier­te en al­go ca­da vez más y más im­por­tan­te.

¿Qué es lo que más te gus­ta de Hu­go Boss?

Que es una de las mar­cas de ro­pa para hom­bre más fuer­tes y es­ta­bles que hay. Su pro­pues­ta, un ba­lan­ce en­tre un es­ti­lo clá­si­co y con­tem­po­rá­neo, y su am­plia ofer­ta de out­fits, tan­to ca­sua­les co­mo for­ma­les, la han con­ver­ti­do en una fir­ma esen­cial.

¿Cuál es tu co­mi­da pre­fe­ri­da? ¿Y be­bi­da?

Mi co­mi­da pre­fe­ri­da es la ja­mai­qui­na, es de­cir, arroz, fri­jo­les y po­llo. En cuan­to a la be­bi­da, es­co­jo la mía pro­pia, Mons­ter Energy’s “LH44”.

Si tu­vie­ras que es­co­ger un lu­gar para vi­vir, ¿cuál se­ría?

Ele­gi­ría vi­vir en Ma­li­bú, Ca­li­for­nia.

ESTRELLA FUE­RA DEL CIR­CUI­TO. El bri­tá­ni­co tam­bién ha sa­bi­do im­po­ner su se­llo con mar­cas de pres­ti­gio, co­mo Hu­go Boss e IWC, en sus looks dia­rios.

Hamilton des­ta­có des­de tem­pra­na edad ( 01), apa­dri­na­do por Ron Den­nis. Ya co­mo estrella de la F1, se con­vir­tió en icono de es­ti­lo ( 02) y en uno de los de­por­tis­tas más in­flu­yen­tes del pla­ne­ta. Su lle­ga­da al equi­po Mercedes AMG Pe­tro­nas ( 04 y 05) ha de­ri­va­do en dos mun­dia­les y cua­tro Gran­des Pre­mios de Gran Bre­ta­ña ( 03), cin­co su­man­do el ob­te­ni­do con McLa­ren, ré­cord que com­par­te con Jim Clark y Alain Prost.

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