GEOR­GE FO­RE­MAN

Big Geor­ge, pro­ta­go­nis­ta de una de las pe­leas de box más le­gen­da­rias de to­dos los tiem­pos, re­fle­xio­na con hu­mil­dad so­bre el po­der del tra­ba­jo du­ro.

Life and Style (México) - - HOMBRES DE PODER - Tex­to: Mael Va­lle­jo

Han pa­sa­do 45 años des­de “The Rum­ble in the Jun­gle” —con­si­de­ra­da una de las me­jo­res pe­leas de box de la his­to­ria— y uno de sus pro­ta­go­nis­tas, Geor­ge Fo­re­man, la re­cuer­da aún con ca­ri­ño. En ese en­ton­ces, Fo­re­man te­nía 25 años y era Go­liat: ha­bía ven­ci­do al gran Joe Fra­zier pa­ra con­ver­tir­se en el cam­peón mun­dial de pe­sos pe­sa­dos y dispu­taba ese cin­tu­rón con­tra otra le­yen­da, Muham­mad Ali, en Zai­re (hoy Con­go).

Fo­re­man ca­yó en el oc­ta­vo round an­te un Ali de 32 años, de quien se de­cía que ya es­ta­ba en decadencia. “Ese KO de Ali es el mo­men­to más lar­go de mi vi­da”, di­ce. “Lo se­guí a las cuer­das y pen­sé: ‘ya lo ten­go’. Él me sol­tó un rec­to de de­re­cha y ¡poing!, me ti­ró a la lo­na. Yo vol­teé a mi es­qui­na des­de el sue­lo y co­men­cé a es­cu­char: ‘unoooo, dooooos’. Per­dí el tí­tu­lo. Ese mo­men­to fue lar­guí­si­mo, du­ró co­mo dos ho­ras”.

Big Geor­ge se fue del bo­xeo en 1977, tres años des­pués de su de­rro­ta, sin po­der dispu­tar un tí­tu­lo de nue­vo. Se con­vir­tió en mi­nis­tro de una igle­sia. “Cuan­do me re­ti­ré es­tu­ve muy bien: co­mí más, via­jé pa­ra mo­ti­var a la gen­te y me acer­qué a Dios, pe­ro des­pués de 10 años fue­ra es­ta­ba en la rui­na. La co­sa más fá­cil en el mun­do es gas­tar mu­cho di­ne­ro. Así que tu­ve que re­gre­sar al bo­xeo y cons­truir otra ca­rre­ra. Tu­ve el pri­vi­le­gio de po­der vol­ver a tra­ba­jar”.

En 1994, sie­te años des­pués de su re­gre­so y con 45 años, vol­vió a ser cam­peón mun­dial tras ven­cer a un pe­lea­dor 19 años más jo­ven.

“Lue­go de 20 años de te­ner un cin­tu­rón, ga­né un tí­tu­lo de nue­vo. Le ten­go mie­do a la pa­la­bra ‘re­ti­ro’. Cuan­do vol­ví, me di­je­ron que de­bía te­ner al me­nos cin­co años fue­ra del bo­xeo pa­ra es­tar en el Sa­lón de la Fa­ma, y tres años muer­to an­tes de te­ner una es­tam­pi­lla pos­tal del go­bierno de Es­ta­dos Uni­dos. Yo no que­ría na­da de eso. Lo me­jor que le pue­de pa­sar a un ser hu­mano es el tra­ba­jo. No el di­ne­ro, sino el tra­ba­jo. Si no tie­nes al­go que ha­cer, no tie­nes va­lor. Soy un hom­bre al que le gus­ta tra­ba­jar”.

Se re­ti­ró en 1997, a los 48 años, con un ré­cord de 76 vic­to­rias y cin­co de­rro­tas. ¿La re­ce­ta? “Tra­ba­jar du­ro, co­mer bien y cas­ti­gar­te a ti mis­mo an­tes de que otro lo ha­ga por ti”. Y tam­bién ro­dear­se de gen­te que val­ga la pe­na.

La en­tre­vis­ta su­ce­de en Las Ve­gas, du­ran­te una subas­ta que la fir­ma de re­lo­je­ría Hu­blot y el Con­se­jo Mun­dial de Bo­xeo rea­li­za­ron pa­ra apo­yar a bo­xea­do­res en des­gra­cia. Pa­ra él, es­te even­to es una mues­tra de có­mo su de­por­te ha em­pe­za­do a ser más hu­mano y res­pon­sa­ble.

Jus­ta­men­te, la gran de­rro­ta que hoy re­cuer­da tie­ne que ver con la mar­ca que nos tra­jo a es­te mo­men­to. Y no es la de Ali, sino cuan­do ha­ce años otra per­so­na le ga­nó en una subas­ta el Hu­blot The Uni­que Geor­ge Fo­re­man WBC Ch­ro­no­graph. “La pu­ja lle­gó a los 100,000 dó­la­res y de­ci­dí sa­lir­me. El re­loj te­nía mi fir­ma en la ca­ja. Me die­ron uno si­mi­lar, por su­pues­to, pe­ro no con la fir­ma. Me arre­pien­to has­ta hoy de ha­ber re­nun­cia­do a él”.

Geor­ge Fo­re­man, (Te­xas, Es­ta­dos Uni­dos, 1949) fue en dos oca­sio­nes cam­peón del mun­do en la ca­te­go­ría de los pe­sos pe­sa­dos. Tie­ne un ré­cord de 76 vic­to­rias en su ca­rre­ra, de las cua­les 68 fue­ron por no­caut.

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