Via­jes

Por su cul­tu­ra de golf, el país galo es un imán pa­ra los ju­ga­do­res de to­do el mun­do, de las cos­tas de Bia­rritz a los vi­ñe­dos de Bur­deos.

Life and Style (México) - - CONTENIDO - Tex­to: Pe­dro Agui­lar Ri­cal­de

Fran­cia, pa­raí­so del golf.

En Bia­rritz con­ver­gen la cul­tu­ra fran­ce­sa y la vas­ca pa­ra de­mos­trar que com­par­ten más ras­gos de lo que los na­cio­na­lis­mos nos han he­cho creer. Ahí, a ori­llas del gol­fo de Viz­ca­ya, la vi­da pa­re­ce ser más li­ge­ra y to­do sa­be más fres­co: el vino, el ja­món se­rrano y el de Ba­yo­na, las os­tras, las na­va­jas, las cro­que­tas y los chi­pi­ro­nes. La gen­te es hos­pi­ta­la­ria sin caer en ex­ce­sos, pe­ro en­tien­de muy bien la im­por­tan­cia de los tu­ris­tas pa­ra la eco­no­mía de la ciu­dad, so­bre to­do, la de quie­nes lle­gan atraí­dos por la po­si­bi­li­dad de pa­sar los días dan­do rien­da suel­ta a su afi­ción por las ac­ti­vi­da­des de­por­ti­vas al ai­re li­bre.

“No es ra­ro que cuan­do dos per­so­nas se co­no­cen, an­tes de pre­gun­tar­se sus nom­bres, se pre­gun­ten qué de­por­te prac­ti­can. El surf, la pe­lo­ta vas­ca y el golf son tres de los que más adep­tos tie­nen en la ciu­dad”, me cuen­ta una de mis an­fi­trio­nas du­ran­te un re­co­rri­do que te­nía co­mo des­tino fi­nal el cam­po Le Pha­re, uno de los 16 que ope­ran en un ra­dio de 100 ki­ló­me­tros y ra­zón por la que Bia­rritz es una me­ca pa­ra los gol­fis­tas de to­do el mun­do.

Inau­gu­ra­do en 1888, Le Pha­re es el se­gun­do cam­po más an­ti­guo del con­ti­nen­te eu­ro­peo y una de las evi­den­cias del arrai­go que es­te de­por­te tie­ne en el sur de Fran­cia. Al cu­brir una su­per­fi­cie de 34 hec­tá­reas, el cam­po es un par 69 de 5,400 me­tros de lar­go. A pe­sar de te­ner la apa­rien­cia de ser un cam­po sen­ci­llo, sus 18 ho­yos re­cuer­dan que el golf es un de­por­te en el que, an­te to­do, se re­quie­ren as­tu­cia y la má­xi­ma con­cen­tra­ción. En­tre los re­tos téc­ni­cos que po­ne de­lan­te de los ju­ga­do­res es­tán 70 bun­kers, greens muy rá­pi­dos y roughs en los que se de­be ser muy cau­te­lo­so. Co­mo es­tá tan cer­ca del océano, es­te cam­po pú­bli­co tie­ne una cla­ra ven­ta­ja: se pue­de ju­gar en él to­do el año, pues no es ex­tre­ma­da­men­te ca­lu­ro­so en el ve­rano y du­ran­te el in­vierno las tem­pe­ra­tu­ras sue­len ser tem­pla­das. Ade­más, con el pa­so de los años, el cre­ci­mien­to de la ciu­dad ha he­cho que la dis­tan­cia que lo se­pa­ra del cen­tro de la ciu­dad sea muy cor­ta: en 15 mi­nu­tos se es­tá fren­te a la Gran­de Pla­ge, la zo­na co­mer­cial y edi­fi­cios his­tó­ri­cos co­mo el Ho

tel du Pa­lais, don­de Na­po­león III y Eu­ge­nia de Mon­ti­jo pa­sa­ban sus ve­ra­nos en com­pa­ñía de su cor­te, y que hoy es el ho­tel más em­ble­má­ti­co del des­tino.

Il­ba­rritz es un cam­po her­mano de Le Pha­re lo­ca­li­za­do en la po­bla­ción ve­ci­na de Bi­dart, a apro­xi­ma­da­men­te cin­co ki­ló­me­tros de Bia­rritz. A di­fe­ren­cia del pri­me­ro, es­te se en­cuen­tra fren­te al mar y ha ad­qui­ri­do una só­li­da repu­tación gra­cias a su Cen­tro In­ter­na­cio­nal de En­tre­na­mien­to, inau­gu­ra­do pa­ra ce­le­brar el cen­te­na­rio de Le Pha­re, en 1988.

El pro­yec­to, lo­ca­li­za­do so­bre dos ni­ve­les de te­rreno, es di­se­ño del ar­qui­tec­to Pie­rre The­ve­nin y per­mi­te que ca­da asis­ten­te de­sa­rro­lle sus ha­bi­li­da­des sin im­por­tar si es un no­va­to o un ju­ga­dor ex­per­to. De lec­cio­nes in­di­vi­dua­les a clí­ni­cas de ini­cia­ción o per­fec­cio­na­mien­to, to­do en él es­tá con­ce­bi­do pa­ra que ca­da swing se eje­cu­te de ma­ne­ra im­pe­ca­ble. Y cuan­do el mo­men­to de po­ner­se a prue­ba ha lle­ga­do, su cam­po de nue­ve ho­yos —un par 32 con una lon­gi­tud de 2,176 me­tros— de­sa­fía las ha­bi­li­da­des téc­ni­cas de ca­da ju­ga­dor.

Ter­mi­na­do el jue­go, el mer­ca­do de Les Ha­lles, en el cen­tro de Bia­rritz, es un si­tio ideal pa­ra li­be­rar las ten­sio­nes del día con ayu­da de un ome­let­te de tru­fa y una co­pa de vino blan­co en Mai­son Bal­me o en los res­tau­ran­tes de los al­re­de­do­res. Chis­té­ra et Co­qui­lla­ges cuen­ta con una am­plia se­lec­ción de vi­nos pa­ra acom­pa­ñar pin­chos, os­tras, an­choas ahu­ma­das, pes­ca­dos y que­sos di­fí­ci­les de en­con­trar en otras la­ti­tu­des. Bur­deos es uno de los te­rroirs que más or­gu­llo des­pier­tan en Fran­cia. Sus vi­nos tie­nen re­co­no­ci­mien­to mun­dial y es por es­to que La Ci­té du Vin se ha vuel­to uno de los atrac­ti­vos más icó­ni­cos de la ca­pi­tal de es­ta fértil re­gión. Par­tien­do de la Pla­za de la Bolsa y su ma­le­cón a lo lar­go del río Ga­ro­na, se pue­den re­co­rrer los 20 ki­ló­me­tros que se­pa­ran a la ciu­dad del Golf du Mé­doc, un re­sort crea­do en 1989 en el que con­ver­gen la gas­tro­no­mía y el golf.

En sus ca­si tres dé­ca­das de exis­ten­cia, es­te re­sort —con dos cam­pos de 18 ho­yos, el Châ­teau y el Vig­nes, am­bos par 71— se ha he­cho acree­dor a re­co­no­ci­mien­tos co­mo el me­jor cam­po de Fran­cia de 2017, otor­ga­do en la ce­re­mo­nia de los World Golf Awards. Di­se­ña­do se­gún los es­tán­da­res de los cam­pos es­co­ce­ses, el Cha­teau tie­ne am­plios fair­ways bor­dea­dos por bre­zos, au­la­gas y re­ta­mas. Gra­cias a la ca­li­dad de sus greens, el efec­to de los vien­tos oceá­ni­cos y su ri­que­za téc­ni­ca es un re­to que los gol­fis­tas más apa­sio­na­dos del mun­do tie­nen en su buc­ket list.

Por su par­te, el di­se­ño ar­qui­tec­tó­ni­co del cam­po Vig­nes es en­ri­que­ci­do por el pai­sa­je tí­pi­co de la re­gión. Sus ela­bo­ra­dos greens y los obs­tácu­los es­tra­té­gi­ca­men­te co­lo­ca­dos exi­gen pre­ci­sión má­xi­ma. Asi­mis­mo, la po­si­bi­li­dad de hos­pe­dar­se en el ho­tel al­ber­ga­do en su in­te­rior, el spa y la ca­sa club, per­mi­ten su­mer­gir­se en la cul­tu­ra lo­cal del vino. En­tre que­sos, cor­tes de car­ne y foie gras, el golf se vi­ve de ma­ne­ra dis­tin­ta. Si que­da al­gu­na du­da, bas­ta to­mar el si­guien­te vue­lo a Fran­cia.

Bur­deos, una de las re­gio­nes pro­duc­to­ras de vino más famosas de Fran­cia, es tam­bién un po­lo de atrac­ción pa­ra los aman­tes del golf.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Mexico

© PressReader. All rights reserved.