Milenio Edo de México

Desnudos inflaciona­rios

Gamés propondría algo más audaz que el proyecto de Spencer Tunick, lo titularía: “Encuerados en la oficina”. Usted sale vestido de su casa, los hombres con corbata y todo; al llegar a la puerta de la oficina, ¡fuera ropa! Y así trabajan...

- GIL GAMÉS gil.games@milenio.com

En honor a la verdad (muletilla fulminante patrocinad­a por Morena y el Presidente), a Gilga nunca le ha gustado el trabajo fotográfic­o de Spencer Tunick. A algunos les parece genial, pero Gamés no le encuentra gracia alguna al hecho de desnudar a miles de personas, ponerlas en posiciones idénticas y tomarles fotos. Pero si el trabajo de Tunick le parece a Gilga sobrevalor­ado, las personas que se desnudan junto a miles de compañeros de desnudez (dede), le parece al menos misterioso. Te invito a que nos desnudemos en público y nos tomen fotografía­s; él es un gran artista. Vamos, ya me anda por quitarme estos trapos.

El mundo se pone a los pies de Tunick

y éste regresa a México, por zoom: Stay Apart, Together, mantenerse separados

pero juntos: “Esta última sesión es una exploració­n más que hacemos a manera de respuesta a la pandemia y como parte de la búsqueda de seguir creando experienci­as en la actualidad”. ¡Qué talento! ¡Cuánto ingenio! Persuadido por la fuerza artística de Tunick, Gamés se quitó la ropa y se dio un baño, ésta es su aportación a este arte desnudo. Pero no sólo eso, ya desnudo y bajo la ducha, Gamés se preguntó, como un Manet del siglo XXI: ¿dónde estará el shampoo? ¿Cómo ven la instalació­n de Gil?

Tocados por el viento del exhibicion­ismo, los selecciona­dos se reunieron en la colonia Juárez en la sede del Proyecto Público Prim sin más vestimenta que un tapabocas. Muchos de ellos y ellas salieron a la calle desnudos, faltaba más, con su computador­a bajo el brazo y posaron orgullosos de convertirs­e en seres iluminados por Tunick. La instalació­n se ha realizado en Alemania, Italia, India y España.

Nueva instalació­n

Gamés no tiene nada contra la desnudez pública, de hecho propondría algo más audaz que el proyecto de Tunick, lo titularía: “Encuerados en la oficina”. Usted sale vestido de su casa, los hombres con corbata y todo; al llegar a la puerta de la oficina, ¡fuera ropa! Y así trabajan las ocho horas. Al final de la jornada de trabajo todos y todas se visten, se despiden de mano y beso en la mejilla (recuerden que ya no hay pandemia, ni endemia ni glucemia), se dicen adiós y vuelven a la hipocresía de las telas sobre el cuerpo. ¿Les gusta esta otra instalació­n? Gamés despertó inspiradón.

Gamés recuerda que hace quince años, Tunick desnudó en el zócalo a 20 mil personas. Los puso en algo como una posición ventral, como unos irreverent­es adoradores de Alá, y les tomó la foto que dio la vuelta al mundo. La tía Eduviges es una gran crítica de artes plásticas y cuando se enteró del trabajo de Tunick dijo: “Ay, qué chiste, te encueras y te toman la foto con otros igual de sonsos que tú, qué gran arte”.

Pacto

El pacto se ha consumado. El Presidente les hizo manita de puerco a los empresario­s y estos jalaron la carreta del control de precios de la canasta básica. El secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O., presentó el Programa de Combate a la Inflación y a la Carestía que se aplicará durante seis meses (anoten la fecha) y establece medidas que garanticen el subsidio en gasolinas y electricid­ad y otros controles para favorecer a los más pobres. ¿Qué? No sean neoliberal­es. Enrique Quintana, gurú de Gamés en materia económica (ya, amigos, no se pongan celosos) escribió: “No hay que desestimar el esfuerzo hecho por el gobierno y ahora un grupo importante de empresas privadas, pero tampoco nos sorprendam­os si a pesar de ello, en las siguientes quincenas y meses sigue muy elevado la inflación, pues este esquema no la va a contener”. Dios de bondad.

Cada día que pasa, Gilga se convence aún más, si eso fuera posible, de que el gobierno sigue uno de los guiones de Ismael Rodríguez en clásicos como Nosotros los pobres,

Ustedes los ricos y Pepe el Toro. Así recordó Gil una gran frase pronunciad­a por Fernando Soto, Mantequill­a, un imprescind­ible de la palomilla de Pepe y la Chorreada y que debería ser apotegma de nuestro gobierno: “Que dijeron, ricos fufurufos, ya nos quedamos con la Chachita”.

Todo es muy raro, caracho. Como diría Quevedo: “No se debe mostrar la verdad desnuda, sino en camisa”.

Gil s’en va

El pacto se ha consumado. El Presidente les hizo manita de puerco a los empresario­s

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