Quí­mi­ca

La fór­mu­la eró­ti­ca com­po­ne es­te poe­ma in­clui­do en Flor de piel, pu­bli­ca­do por El Erran­te Edi­tor

Milenio - Laberinto - - ANTESALA -

No hay sal más dulce que tu piel en­ci­ma de mi cuer­po que es­pe­ra tu lle­ga­da. Tus la­bios sa­ben al fres­cor que na­da en la luz cuan­do el día se apro­xi­ma.

Siente mi len­gua, que no te las­ti­ma al des­per­tar la fu­ria en­ca­de­na­da, la que sur­ge de aden­tro, lla­ma­ra­da que apa­ga el fue­go y que, des­pués, lo ani­ma.

Los be­sos de tu bo­ca son más sua­ves que la luz de la lu­na, que un de­seo. Con ellos me di­suel­ves y lo sa­bes.

Mas vuelvo y en tu cuer­po un ale­teo te sus­pen­de y en tu pla­cer no ca­bes, cuan­do en tus la­bios po­nes mi trofeo.

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