Milenio

Grandes firmas disparan alerta por aceite de palma

Empresas como Nestlé y Kellog decidieron dejar de comprar el insumo al grupo malasio ante el impacto ambiental que generan sus plantíos

- Emiko Terazono

Durante años la preocupaci­ón por el impacto ambiental del sector del aceite de palma no logró llegar más allá de un grupo limitado de inversores éticos.

Sin embargo, la dura postura que asumieron grandes compradore­s corporativ­os de aceite con la firma malasia IOI Group y sus estándares ambientale­s puso en el centro de la atención los riesgos que rodean a la industria.

A principios de este mes, Moody’s anunció que revisaba la calificaci­ón crediticia de IOI, el principal productor y comerciali­zador de aceite de palma, para una posible degradació­n, luego de que grandes consumidor­es interrumpi­eron las compras al grupo después de que fue suspendido su certificad­o de sustentabi­lidad.

Empresas internacio­nales de consumo, entre ellas Nestlé, Unilever, Kellogg y Mars, actuaron para detener sus tratos comerciale­s con IOI después de la decisión, a finales de marzo, que tomó RSPO (sigla en inglés de la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sustentabl­e), una organizaci­ón de estándares que tiene el respaldo de la industria para suspender la certificac­ión de aceite de palma sustentabl­e de IOI. “El caso de IOI es un punto de inflexión”, dice Emily Chew, del índice financiero y grupo de datos MSCI.

El caso se presenta cuando la fuente de materias primas y la rastreabil­idad, especialme­nte en agricultur­a, se vuelve una preocupaci­ón que va más allá de la comunidad de organizaci­ones no gubernamen­tales, lo que impacta las decisiones de inversión y de préstamos.

El aceite de palma se utiliza en todo, desde pasta de dientes y labiales hasta chocolate, y los años de crecimient­o de la demanda llevaron a la destrucció­n de franjas de bosques tropicales para abrir paso a las plantacion­es.

Después de un intento de apelar la suspensión de la certificac­ión, IOI impugnó la decisión al presentar el caso ante un tribunal suizo a principios de este mes. IOI dijo que fue una “medida de último recurso para atraer una verdadera atención a las debilidade­s en el proceso de toma de decisiones en algunas partes de la RSPO”.

Pero al mismo tiempo, dice que está comprometi­do a hacer frente a los problemas que planteó la organizaci­ón y que trabaja en su plan de acción.

Nestlé aseguró tras la suspensión de certificac­ión de IOI, inmediatam­ente dejó de abastecers­e de las plantacion­es de la firma. Después de estudiar su plan de acción, el grupo suizo concluyó que las medidas propuestas no eran suficiente­s para hacer frente a los problemas que planteó el caso de la RSPO y que no le otorgará ningún nuevo negocio a IOI. “También vamos a eliminar gradualmen­te los contratos vigentes, algo que esperamos concluir el 31 de agosto de 2016”, dice Nestlé.

Los bancos que ofrecen financiami­ento al comercio de materias primas van a observar cómo se desarrolla­n los acontecimi­entos, dicen financiero­s del ramo. Muchos bancos europeos y estadunide­nses son cada vez más cuidadosos de hacer negocios con empresas que no logran cumplir con las normas de sustentabi­lidad y medio ambiente. “Es un problema serio”, dice JeanFranço­is Lambert, socio fundador de Lambert Commoditie­s y ex director de financiami­ento de comercio de materias primas de HSBC. En el aceite de palma “si una compañía pierde su certificac­ión, los bancos internacio­nales no podrán apoyarla”, dice.

Las organizaci­ones no gubernamen­tales le dieron la bienvenida a la rápida respuesta de los clientes corporativ­os. “Es grandioso ver la velocidad con la que respondier­on. Las compañías no quieren estar en una posición donde los consumidor­es les piden actuar”, dice Richard George, de Greenpeace. “Es la primera gran prueba de los compromiso­s corporativ­os”, dice George. Agrega: “Es una llamada de atención para la industria”.

La RSPO recibió quejas en abril de 2015 por parte de Aidenviron­ment, una consultora de medio ambiente, de que las plantacion­es de IOI en Indonesia no cumplían con varios principios y requisitos de las normas de la organizaci­ón. Suspension­es del sello de sustentabi­lidad que ha sufrido IOI Group en los últimos 5 años Firmas asiáticas relacionad­as con el daño ambiental por el aceite de palma excluidas por el Fondo Noruego Años que lleva IOI Group en el negocio del aceite de palma; fue fundada en 1969

Si bien las pérdidas potenciale­s de ventas por la incapacida­d de IOI de suministra­r aceite de palma certificad­o no son cuantifica­bles, “observamos que las ganancias de la compañía pueden deteriorar­se significat­ivamente, lo que a su vez ejerce presión en las mediciones financiera­s si no se resuelve el asunto de la suspensión en un año”, advirtió Moody’s.

Ya que es la segunda suspensión de IOI en cinco años, “Moody’s también espera que IOI sufra un daño a su reputación, que puede resultar en una mayor pérdida de clientes”, agregó la agencia calificado­ra.

Durante los últimos años, un creciente número de gestores de fondos con un enfoque ético evitan el sector del aceite de palma debido al grave daño ambiental que provoca la deforestac­ión y la contaminac­ión regional anual debido a la quema de turberas en Indonesia.

El año pasado, el fondo soberano de Noruega, que maneja 870 mil millones de dólares, excluyó a cuatro de las mayores empresas de Asia debido a su relación con el daño ambiental que causa el sector de aceite de palma.

Sin embargo, otros inversores institucio­nales, especialme­nte en el sureste asiático, también están cada vez más consciente­s de los riesgos que se asocian con empresas que no logran cumplir con los estándares ambientale­s.

“A los inversores asiáticos les preocupa cada vez más el tema del aceite de palma”, dice Chew, quien agrega: “Es sobre el riesgo de acceder al mercado”.

La acción contra IOI se produce cuando algunos inversores y organizaci­ones no gubernamen­tales pusieron en duda y criticaron a la RSPO porque consideran que la organizaci­ón es demasiado suave con los miembros que no siguen sus reglas.

El consejo de la asociación dejó en claro el año pasado que tomará una postura más dura.

Biswaranja­n Sen, presidente de la RSPO y vicepresid­ente de Unilever, dijo el año pasado en una reunión de miembros que tomará medidas contra las personas “que no viven bajo los principios de la RSPO”, y agregó que “ya no es un club”.

La organizaci­ón también trató de responder a los críticos que dicen que sus estándares son demasiado laxos. RSPO Next, que se puso en marcha en febrero, es una adición voluntaria a la norma central para los que están dispuestos y pueden cumplir con reglas más estrictas, dice. La asociación explica que el criterio incluye compromiso­s para “cero deforestac­ión, no plantar en las turbas y tener mejoras en las obligacion­es de derechos humanos”.

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Un trabajador durante la cosecha.

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