A LAS PUER­TAS DE LA MUER­TE

Lle­ga­ba a la uni­dad don­de vi­vía cuan­do fue agre­di­do y ase­si­na­do a ba­la­zos

Pásala! - - EL GUARDIÁN - Omar Que­za­da

Mien­tras es­ta­cio­na­ba su co­che en la Uni­dad Ha­bi­ta­cio­nal Cen­te­na­rio, lo­ca­li­za­da en la al­cal­día Ál­va­ro Obre­gón, un hom­bre per­dió la vi­da tras re­ci­bir va­rios dis­pa­ros a ma­nos de dos su­je­tos que via­ja­ban en mo­to­ci­cle­tas, y en el ti­ro­teo una mu­jer que lle­ga­ba a ca­sa y no te­nía na­da que ver fue al­can­za­da por una ba­la, por lo que fue tras­la­da­da a un hos­pi­tal.

¿Y la he­ri­da?

Mi­nu­tos an­tes de las 12:00 de la no­che, en el nú­me­ro 1119 de la co­lo­nia

Ar­cos Cen­te­na­rio se es­cu­cha­ron más de 20 de­to­na­cio­nes de ar­ma de fue­go, lo cual aler­tó a to­dos los ve­ci­nos, quie­nes pi­die­ron apo­yo de po­li­cías.

Al lle­gar al área del estacionam­iento, un hom­bre de apro­xi­ma­da­men­te 25 años que­dó ten­di­do en el sue­lo en me­dio de va­rios cas­qui­llos y atra­jo la aten­ción de los pa­ra­mé­di­cos y ofi­cia­les que

arri­ba­ron al lu­gar.

Pe­ro, mien­tras aten­dían la emer­gen­cia, una mu­jer que es­ta­ba re­car­ga­da en un co­che es­ta­cio­na­do a unos me­tros pe­día ayu­da tras ser al­can­za­da por una ba­la y mi­nu­tos des­pués se die­ron cuen­ta, por lo que de in­me­dia­to fue tras­la­da­da en una am­bu­lan­cia a un hos­pi­tal cer­cano.

Es­ta uni­dad es con­si­de­ra­da co­mo pun­to ro­jo de­bi­do al ele­va­do ín­di­ce de de­li­tos que se co­me­ten tan­to al in­te­rior co­mo al ex­te­rior de es­ta las 24 ho­ras del día, por lo que el ata­que pu­do de­ber­se a un ajus­te de cuen­tas.

En tan­to, los vi­deos de las cá­ma­ras de vi­gi­lan­cia de la en­tra­da ya son ana­li­za­dos pa­ra dar con los ase­si­nos.

De a mon­tón. Al pa­re­cer, lo ata­ca­ron dos su­je­tos a bor­do de una mo­to­ci­cle­ta. ‘Ahi­ja­do’. El exa­gen­te prac­ti­ca la san­te­ría. Des­cuar­ti­za­da. La des­pe­da­zó pa­ra sa­car­la y des­apa­re­cer­la por siem­pre. Lle­ga­ba. Se sen­tía se­gu­ro al lle­gar a ca­sa, pe­ro no fue así. Sin da­ño. El lu­gar de la ma­ta­zón si­gue in­tac­to con to­do y bo­ta­na. La es­ce­na. Al pa­re­cer, to­do su­ce­dió en la al­co­ba ma­tri­mo­nial.

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